La muerte de la moralidad en el Occidente
Jul 14, 2017 20:25 UTC
En este programa se estudian informes relacionados con decisiones sobre los homosexuales en el Parlamento alemán y la marcha de grupos gays en Madrid, en el marco de la legalización de tal fenómeno poco ético e inconsistente con la naturaleza, normas y enseñanzas de las religiones divinas.
El Parlamento de Alemania, el 30 de junio pasado, aprobó el proyecto que legaliza el matrimonio entre homosexuales, 393 diputados votaron a favor y 226 en contra. El Partido Socialdemócrata (SPD), Los Verdes y el partido La Izquierda, pese a que tienen una mayoría frágil en el Parlamento, lograron coordinar juntos la aprobación de este proyecto de matrimonio del mismo sexo en la Cámara Baja o Bundestag. Cerca de 70 miembros de la coalición Unión Cristianodemócrata (CDU) y la Unión Socialcristiana (CSU) votaron en contra de la legalización del matrimonio entre homosexuales. La cancillería alemana, Ángela Merkel, líder del CDU, figura entre los que rechazan la unión legal de personas del mismo género. Merkel, después de la votación del Parlamento alemán dijo que había votado en contra por su punto de vista personal de que el matrimonio debería ser entre un hombre y una mujer, pero que esperaba que la aprobación parlamentaria de la medida llevara a más cohesión social. "Para mí, el matrimonio en la Ley Básica es matrimonio entre un hombre y una mujer y por eso es por lo que no he votado hoy a favor de este proyecto de ley", declaró la canciller a periodistas momentos después de la votación.
El matrimonio de homosexuales en Alemania hasta ahora no era legal y solo se permitía a dos personas del mismo sexo vivir como pareja pero no podía registrar oficialmente su unión. Con el visto bueno a este plan, los homosexuales en Alemania pueden también adoptar niños. Dos días después de aprobarse la legalización del matrimonio gay, miles de homosexuales, en un estado muy desagradable y contrario al espíritu humano, marcharon por las calles de Madrid (capital de España). A pesar de la propaganda pesada de los homosexuales y sus partidarios para demostrar los efectos normales de este comportamiento, la mayor parte de la gente en Occidente no lo cree así y considera la homosexualidad en contra de la naturaleza humana y de las enseñanzas de las religiones divinas. Sin embargo, ahora en la mayoría de los países europeos, desafortunadamente, se han encontrado formas para legalizar el matrimonio entre homosexuales.
No obstante, surgen preguntas como ¿por qué los gobiernos occidentales mundial complacen en todos los escenarios, político, social, cultural y moral, a los homosexuales? ¿Acaso el sistema político de Occidente, beneficia la homosexualidad de las personas?, pues insiste en apoyar esta anormalidad a través de sus instituciones y, con diferentes pretextos y causa, trata de mostrar normal este fenómeno negativo para que la gente lo acepte. Si sólo una visión humanitaria y de derechos humanos ha provocado este nivel de actividades de apoyo, entonces, ¿por qué se mira a estas personas como salidas de la dirección de equilibrio y de la naturaleza humana y que necesitan ayuda y tratamiento?
Los homosexuales en el Occidente tratan de convertir sus comportamientos morales en un movimiento. Ellos consideran que oponerse a su tendencia es discriminarlos o tratarlos como incapacitados mientras que apoyarlos es sinónimo de intelectualidad y vanguardia. Esta propaganda de los homosexuales ha eclipsado algunos espacios de ç las sociedades occidentales, donde, la Iglesia católica tiene un comportamiento conservador ante la legalización del matrimonio de personas del mismo género. El líder mundial de los católicos, el papa Francisco, hace tres años, en una afirmación contraria a los principios del cristianismo, intentó abrir las puertas de la iglesia a los homosexuales. El papa, en una entrevista exclusiva publicada en 16 revistas cristianas, afirmó que la Iglesia está obligada a abrir las puertas a las personas homosexuales. “La iglesia no debe condenar a estas personas”, dijo Francisco para luego cuestionar que “si una persona es homosexual, pero trata de ganar la aprobación de Dios, ¿por qué debería condenarsele?” El sumo pontífice argentino, en respuesta a la propagación de la homosexualidad, una de las mayores anomalías morales del Occidente, pisotendo los principios centrales del cristianismo, dio un vago sello a la legitimidad de este fenomeno. En este sentido, el periodista Oucheta Askarfia, en el periodico vaticano L'Osservatore Romano, en un analisisi sobre los discursos del papa, escribe: “el papa, en sus últimas declaraciones, distingue entre el pecado y el pecador”.
Sobre la base de las enseñanzas del Cristianismo, la homosexualidad es un acto pecaminoso. Todas las principales denominaciones cristianas sostienen esta posición. En el credo de la Iglesia católica se afirma que “los actos homosexuales son contrarios a la ley de la naturaleza y no pueden aceptarse”. El punto de vista de la Iglesia ortodoxa es igualmente de explícito: “La Iglesia ortodoxa apoya firmemente la posición del grupo de cristianos que considera la homosexualidad como operaciones destructivas y pecaminosas”. La posición de las Iglesias evangélicas y protestantes tales como la posición de los bautistas también es bastante clara. Por ejemplo, según la Iglesia evangélica, la homosexualidad es incompatible con la voluntad de Dios para la humanidad, por tanto, la homosexual es un pecado”. La Asamblea de Dios (Eucaristía), que es la cuarta mayor denominación cristiana en el mundo, cree que “la homosexualidad es un pecado contra Dios y contra la humanidad”. Aunque la Iglesia anglicana occidental, en lugar de sostener sus compromisos, ha mostrado cierta reconciliación con esta cuestión, en general, la opinión de los seguidores de esta iglesia se basan en que “la Iglesia rechaza la homosexualidad por ser contraria a los mandatos de la Biblia”. Tal posición no sólo ahora es la visión oficial de las principales escuelas del Cristianismo sino también ha sido la posición de la Iglesia católica a lo largo de la historia. Los papas católicos han condenado la homosexualidad. Uno de los grandes líderes cristianos, Tertuliano, que vivió a finales del segundo y principios del tercer siglo, en este sentido, señaló: “la homosexualidad más que cualquier otro pecado sexual, viola las leyes de la naturaleza”; el santo de la época medieval Thomas de Aquino tachó tales actos como “el mal sensual, animal y bárbaro”. Reformadores prominentes del movimiento protestante, entre ellos Lutero, Calvino y Zuinngly, todos han condenado esta práctica, y los famosos evangelistas John Wesley, George Whitfield, Moody y Billy Graham también han adoptado la misma postura.
Los profetas fueron designados para salvar a la humanidad de la ignorancia y elevar la humanidad hacia la gran perfección moral. La misión de Jesucristo, entre los grandes profetas divinos, ha sido en este sentido. El Hazrat Jesucristo (la paz sea con él) vino a este mundo para salvar de la oscuridad y la desviación a los israelíes. Los profetas y líderes religiosos son mensajeros de la dignidad moral y espiritualidad lejos del pecado. Las bases de la sociedad humana se fundan en la familia. La familia se compone de una mujer y un hombre, que según las leyes de cualquiera religión, prometen vivir juntos. La filosofía y la naturaleza del matrimonio, de acuerdo con el Islam, tiene tres principios: perfección, el alivio y reproducción. La perfección se refiere a que ningún ser humano es perfecto y constantemente trata de compensar sus deficiencias. Por ejemplo, los jóvenes, si siguieran sus instintos, independientemente de su intelecto, abastecerían sus deseos de cualquier forma. Para compensar los defectos y sus múltiples necesidades se ha creado el matrimonio y se eligue adecuadamente al cónyuge con quien crecer y desarrollarse. Por lo tanto, el matrimonio puede ser una fuente de crecimiento y perfección de las personas. De hecho, Dios creó al hombre de tal manera que es incompleto sin el sexo opuesto y se completa con este. El hombre necesita a una mujer y una mujer necesita un hombre. Cada uno de los dos sexos se vincula mental y físicamente y juntos, se complementan uno al otro. El segundo efecto de matrimonio es el alivio. El requisito más importante del matrimonio es la necesidad de paz y una sensación de seguridad y comodidad. Esta necesidad, enraizada en la naturaleza humana, es tan importante que Dios para explicar la filosofía del matrimonio, en la aleya 21 de la sura de sura Los bizantinos dice:
Y entre sus signos está el haberos creado esposas nacidas entre vosotros, para que os sirvan de quietud, y el haber suscitado entre vosotros el afecto y la bondad; ciertamente hay en ellos signos para gente que reflexiona.
El tercer lugar y el papel del matrimonio en la sociedad entre hombres y mujeres es la reproducción. Uno de los grandes beneficios del matrimonio son los niños y la supervivencia de la raza humana. No debe ser considerada insignificante la proliferación. Porque el objetivo de la creación del mundo, es crecimiento y desarrollo humano. El matrimonio es una institución que emprend una dirección correcta, racional y natural. Por supuesto, el matrimonio del mismo sexo no sólo no cumple ninguno de estos objetivos y al contrario, daña estos objetivos. Desde una mirada más completa, la homosexualidad es contraria a la naturaleza y lo que no es compatible con la naturaleza, tiene un impacto negativo. La desintegración del núcleo de amor de la familia desencadena una crisis en la que se pierden los valores morales y sociales de las comunidades occidentales. De hecho, la degradación de los valores es el impacto devastador de la propagación de la homosexualidad en el Occidente que trata de inculcar este comportamiento aborrecible y contrario a la naturaleza humana.