Un día en el nombre de Nelson Mandela
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Las Naciones Unidas han nombrado el 18 de julio como el Día Internacional de Nelson Mandela, con este motivo estudiamos la vida y lucha inspiradora de este gran hombre.
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Jul 18, 2017 10:19 UTC
  • Un día en el nombre de Nelson Mandela

Las Naciones Unidas han nombrado el 18 de julio como el Día Internacional de Nelson Mandela, con este motivo estudiamos la vida y lucha inspiradora de este gran hombre.

En el calendario anual se han marcado ciertos días para recordar a los grandes hombres y acontecimientos de la historia, entre ellos algunos son fuente de inspiración para la humanidad. Uno de estos es Nelson Mandela. En noviembre de 2009, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) anunció el día 18 de julio, día del nacimiento del entonces expresidente de Sudáfrica Nelson Mandela y ganador del Premio Nobel de la Paz, como Día Internacional de Nelson Mandela en reconocimiento de sus servicios en la promoción de la cultura de paz.
Nelson Mandela, pionero de la lucha contra el racismo y el apartheid no sólo en Sudáfrica, sino en todo el mundo, es un héroe poseedor de los valores más altos y nobles de la dignidad humana en la lucha contra la discriminación y el racismo. Mandela simboliza la lucha, una lucha no violenta en el mundo, un símbolo de paz y de los valores humanos, junto con diferencias y similitudes. Mandela pasó 27 años de su vida en prisión, pero el día que fue liberado, como un gran liberador nunca buscó el castigo para los que lo habían encarcelado y torturado injustamente. Mandela, poco después de salir de prisión, dijo a sus seguidores: “lancen sus armas de fuego al mar”. Otra de sus citas que permanece hasta hoy dice: “Porque ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás”.
 
 
Mandela, con su carácter y ética humana, evitó una guerra civil en África del Sur. Cuatro años después de su liberación, fue elegido primer presidente negro de Sudáfrica y su política se basó en la reconciliación nacional de su país.  Este héroe antiapartheid devolvió la credibilidad a la mayoría negra de este país y, por supuesto, aseguró a los blancos que el cambio no debía suponer una preocupación para ellos. El arzobispo ganador del Premio Nobel de la Paz Desmond Tutu dijo: “Mandela tomó el poder en 1994, pero el perdón y bondad en su espíritu no le permitió castigar a los que le habían oprimido”.
 
 
Nelson Mandela nació el 18 de junio de 1918 en un pequeño pueblo en la provincia de El Cabo. Por el crédito de su padre en la zona donde vivía  encontró la oportunidad de ir a la escuela. Mandela, desde su juventud siempre pensó en luchar contra la discriminación y el racismo. Él nació en un país donde la minoría blanca no respetaba a los negros y otorgaban muchos derechos para sus perros en contra de la mayoritaria población negra.
 
En 1961, Mandela era comandante del destacamento militar del Congreso Nacional Africano. Un año después, en Argelia y Etiopía recibió entrenamiento militar y, después de un año de lucha secreta, fue detenido y condenado a cadena perpetua en 1964. Mandela, después de su detención fue llevado al tribunal, donde en su defensa dijo: “he dedicado mi vida a la gente de África. He luchado contra la dominación de los blancos contra los negros. He buscado una sociedad democrática y libre donde cada uno pueda vivir con armonía y en igualdad y con las mismas oportunidades. Es mi ideal y espero vivir para lograrlo. Pero si es necesario estoy listo a morir por este ideal”. Mandela pasó 18 años en una cárcel de Isla Robben, en 1982, fue trasladado a la prisión de Bulzmur en Ciudad del Cabo y luego fue recluido en el penitenciario Víctor Fyrstr en la ciudad de Barrel. Las condiciones que soportó Mandela en las diversas prisiones fueron muy duras. Tenía que esperar seis meses para obtener alguna carta de su familia. Mandela, durante los 27 años que pasó en prisión, sólo tres veces pudo ver a su esposa Winnie. Este héroe de la lucha contra la discriminación veía la prisión como una oportunidad para mejorarse a sí mismo. Él alcanzó un grado de perfección moral que no tenía rencor a nadie, incluso con los que le dieron el peor trato inhumano durante sus 27 años de prisión. “Perdono pero no olvido”, es una de sus famosas frases que se ha convertido en un sinónimo en la literatura política del mundo; tal frase la pronunció en el Palacio de Buckingham del Reino Unido, El mayor defensor del régimen del apartheid.
Mandela o Madiba como lo llamaba la familia y amigos, más que cualquier otra característica conocida de su causa destacan: los primeros 18 años de los 27 que estuvo en prisión. Mandela estaba en la cárcel, pero su alma era libre de cualquier apego u odio. Pretendía crear un país libre, sin discriminación de raza ni desigualdad entre las etnias. La segunda característica singular de Mandela fue la despedida voluntaria del poder cuando estaba en la cima de la popularidad. Mandela, en 1999, después de cincuenta años de lucha y cinco años como presidente, renunció voluntariamente y nunca se presentó como candidato para un segundo periodo. Mandela, en 1990, fue excarcelado y elegido presidente de Sudáfrica. Gobernó durante cuatro años y, de hecho, fue el primer presidente negro del país. La renuncia voluntaria de Mandela del poder mostró que era un hombre que ya sea en la cárcel o en el poder seguía cumpliendo con los valores humanos. Valores e ideales por los que luchó  cincuenta años, 27 de ellos desde las cárceles más horribles del mundo. Por estas mismas características humanas y morales siguió siendo popular hasta su muerte, y su nombre fue registrado en la historia como un luchador incansable y liberal. Murió en 2013 a los 95 años cuando seguía estando en la cima de la popularidad en el mundo. En la ceremonia fúnebre de Mandela participaron muchos estadistas mundiales y figuras internacionales de diferentes campos. Las enseñanzas de Nelson Mandela se basan en la lucha inagotable para alcanzar los valores e ideales de libertad, preservando los principios de generosidad.
 

Un punto considerable sobre Nelson Mandela después de su liberación de la cárcel, fue que gobiernos de diferentes países que habian apoyado al régimen racista de Sudáfrica, trataron de promocionarse a través de la popularidad de Nelson Mandela tomándose fotos con él. En este sentido, el Reino Unido, Estados Unidos y el régimen sionista racista estuvieron a la cabeza. Los gobiernos occidentales reclamadores de la filantropía, se esforzaron en usar las enseñanzas humanitarias y morales para sus propios  intereses políticos y propagandísticos. Los gobiernos occidentales eran los  mayores partidarios del régimen de apartheid en Sudáfrica. Sudáfrica a lo largo de los años de la Guerra Fría fue uno de los países del Bloque Oeste. Los occidentales, tras la presión de la opinión pública mundial debido a las prácticas del régimen blanco racista reinante en Sudáfrica, fueron los últimos países en cumplir las sanciones de la ONU contra Sudáfrica. Después de la caída del régimen del apartheid, estos mismos gobiernos occidentales trataron utilizar la popularidad de Nelson Mandela en su propaganda política para sacar mayor ventaja y el mundo olvide las décadas de apoyo total al régimen de apartheid de Sudáfrica. Las altas autoridades occidentales se tomaban fotografías con Mandela, pero nunca se disculparon por  sus  políticas proteccionistas al régimen de apartheid en Sudáfrica.