Hach y la transformación del alma humana
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El Hach es una de las bases del Islam y, según el Corán, es obligatorio, al menos una vez en la vida, para todos los hombres y mujeres libres que son financiera y físicamente capaces y no tienen ningún otro obstáculo que impida viajar a cumplir con este viaje de peregrinación y realizar sus rituales.
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Ago 29, 2017 21:54 UTC

El Hach es una de las bases del Islam y, según el Corán, es obligatorio, al menos una vez en la vida, para todos los hombres y mujeres libres que son financiera y físicamente capaces y no tienen ningún otro obstáculo que impida viajar a cumplir con este viaje de peregrinación y realizar sus rituales.

El sonido del monoteísmo, ahora ha llenado toda La Meca. Susurros de  necesidad y de amor de las personas que están cumpliendo con el llamado de Dios y, tras largos viajes, han llegado como peregrinos a la Casa de Dios. Es la temporada del Hach, tiempo de adoración, devoción, serenidad, ver, aprender y alcanzar la cúspide de la verdad. Una sura el sagrado Corán está dedicada en su totalidad al Hach (Peregrinación). El comienzo de este sura habla del terremoto de la resurrección y de la llegada del otro mundo y luego menciona el Hach. Al estudiar estas aleyas, se evidencia una similitud entre la resurrección y el Hach, que Dios, todopoderoso, ha unido. El  fundador del Hach fue Ibrahim (la paz sea con él), profeta escogido que Dios llamó "Hanif",  que significa la verdad rotunda y absoluta.
 
 
En general, las aleyas de la sura Hach indican que esta importante práctica religiosa es periódica e incluye el abandono de este mundo y sus pertenencias, y evitar lo prohibido, purificarse para vivir en una sociedad que es un manifiesto del otro mundo y alcanzar el monoteísmo puro, a través de una serie de acciones y rituales. Itikaf (retiro en la mezquita) es un ejercicio que Dios ha recomendado realizar durante el Hach.
 
 
Dios ordena esta importante adoración como un llamado general.  En la aleya 27 de la sura La familia de Imran dice:
 
 
Y proclamar al pueblo el peregrinaje; Ellos vendrán a ti a pie y en cada camello magro; Vendrán de cada paso lejano
 
 
Y en otra parte de la aleya 97 de La familia de Imran dice:
 
 
Y [a] debido a Alá de parte del pueblo es una peregrinación a la Casa - para quien pueda encontrarla allí. 
 
El significado del Hach, por un lado, está relacionado con la santidad de su lugar. Dios presenta a la Caaba en la Mezquita al-Haram como la primera casa que se estableció para que el pueblo Le adore y la bendijo como la guía del mundo. Un lugar en el cual los signos son claros, como la autoridad de Ibrahim y la seguridad que tienen todas las personas en este lugar sagrado. Los musulmanes tienen el deber de participar en la ceremonia de Hach o Peregrinación Mayor para fortalecer constantemente el centro del monoteísmo y luchar contra el ateísmo.
 
Esta peregrinación se lleva a cabo en un punto en la geografía del mundo, llamado La Meca, en un tiempo preciso. Las personas de todas partes  del mundo están invitadas a unirse al gran océano del Hach para que allí laven su alma y renazcan como si fueran otros seres humanos. Los musulmanes  tienen oportunidad solo un periodo limitado en un año de realizar esta gran peregrinación por eso no deben perderla. Pero en este corto tiempo, los ritos de la peregrinación, están establecidos de tal forma que una persona prudente puede aprovecharlos y lograr una gran transformación del alma. El Hach tiene una serie de costumbres y rituales que acerca al peregrino en la casa de Dios con la larga y antigua historia del lugar de la revelación y las reliquias dejadas por el Profeta y los Imames. Obviamente, el renacimiento de la historia del Islam y sus amargos y dulces recuerdos en los lugares de La Meca y Medina, da a conocer a los peregrinos una serie de información extensa, en otras palabras, en el Hach se revisa prácticamente un período de la historia islámica; la presencia de peregrinos en varios lugares de La Meca, desde la cueva de Hara hasta Arafat y Mina y numerosas mezquitas en Medina, aumenta la conciencia de las leyes y enseñanzas y lleva las noticias y los discursos de los Imames a todas las partes del mundo. Por otra parte, la familiaridad y el diálogo de musulmanes de diferentes países, con diferentes culturas e idiomas, se convierte el Hach en un gran congreso público, que influye en el crecimiento, la concienciación y la planificación adecuada para que los musulmanes se beneficien del potencial de la comunidad islámica. Entonces, el Hach, al conectar al hombre con el monoteísmo y su origen y, consecuentemente, transformar el alma, desempeña un papel magnífico y milagroso en llevar al peregrino hacia una paz espiritual y psicológica.
 
En resumen, el Hach no es sólo un culto personal, sino que contiene varias dimensiones, religiosas,  políticas, sociales, económicas y culturales. A medida que los rituales del Hach dirigen al hombre hacia  Dios y la perfección, crea bellas escenas  entre el gran número de personas congregadas en la tierra de la Revelación. Esta adoración colectiva muestra que todas las personas, independientemente de su nación y religión o rituales, son iguales criaturas de Dios y el único criterio de superioridad es la virtud y la piedad.
 
Obviamente, para alcanzar al nivel de piedad, se debe aprender a servir y liberarse para volar hacia horizontes lejanos. El Hach es una asombrosa exposición del espíritu de la humanidad y un acto de  humillación del hombre ante el único Señor del universo. En estos momentos agradables, los seres humanos disfrutan de las oraciones y bendiciones divinas. Este acercamiento de la criatura con su Creador, libera al hombre de la devoción a los poderes tiránicos y crea una ola de dignidad, autoridad y paz entre los seres humanos y en la sociedad.
 
Lo importante es que este viaje y sus rituales han sido determinados con el propósito de realizar una Yihad con uno mismo y autoeducarse y estudiar el carácter de la piedad y virtud. En este viaje espiritual, el peregrino debe recordar siempre a Dios y considerarlo presente y observador, a pesar de que está en la Caaba, debe intentar encontrarse con Dios. Debido a las bendiciones y la grandeza del Hach,  una de las mayores recomendaciones de los miembros de Ahlul-Beit ha sido peregrinar a la Casa de Dios.  En las oraciones de los Imames y devotos, especialmente en las oraciones de Ramadán, leemos: “Oh Dios, haz que peregrine y este peregrinaje quede en este año y en todos los días de mi vida”. El Hach, con sus acciones y rituales relativamente difíciles, es una gran prueba para medir la sinceridad y la fe. Hazrat Ali (la paz sea con el) dice:
 
“No ven acaso la clara verdad de Dios, todopoderoso, que ha probado a todos los seres humanos desde los primeros tiempos en la era de Adán hasta los últimos en este mundo… Así ha puesto su casa en una tierra rocosa y con poca vegetación y valles muy estrechos entre montañas escarpadas y arenas cálidas, donde las fuentes tienen poca agua y no se puede criar ganados, como camellos, vacas u ovejas.... Si Dios hubiera hecho la Caaba como un gran templo entre jardines y ríos, en medio de árboles coposos y llenos de frutas, junto con monumentos y pueblos cercanos, rodeada de campos de trigo de color dorado y de exuberante vegetación y extensas tierras con aguas profundas frescas y caminos prósperos; entonces, las recompensas de los peregrinos serían menos en términos de la facilidad de la prueba… y si las rocas de la fundación de la Caaba serian de piedras preciosas hechas de verde esmeralda y rubí y luz, la controversia de la duda se reducirá en los corazones, el dominio y los esfuerzos del diablo se limitaran y quedarían eliminadas las preocupaciones de la gente. Sin embargo, Dios prueba a sus siervos con cualquier examen... Con este fin, quita su arrogancia de sus corazones, y deposita humildad en la profundidad de su alma para que todas las puertas se abran hacia la recompensa y proporcionen los medios fáciles para el perdón.
 

En una mirada exacta, el Hach es la migración de uno mismo y el retorno a sí mismo. La verdadera peregrinación es la solicitud de necesidad de Dios y la Caaba es el lugar para alcanzar los sueños deseados. ¿Cuántas personas en Mina se abandonan y, en Safa, piden la pureza de sus almas y corazones y, en Maashar, susurran su pasión? ¿Cuántas personas se liberan en esta migración de sus dependencias y vuelan en un ambiente celestial hacia el descubrimiento de todo lo que no es obvio.