Programa con motivo del Día Mundial de la Alimentación
El 24 del mes de Mehr del calendario persa que coincide con el 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación en conmemoración del día del establecimiento de la Agencia de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en 1945. De hecho, este día se considera una oportunidad para despertar las conciencias dormidas y solidarse con las personas que pasan hambre y que están privadas del derecho más básico para la vida, es decir, la comida. Ahora, les invitamos a estudiar este programa especial que hemos preparado al respecto.
La alimentación no solo es la necesidad más básica del hombre sino de todos los seres vivos. También en el Corán se ha considerado esta necesidad humana y algunas suras tienen nombres de algunas comidas. Algunos versículos a veces se refieren a las propiedades de algunos alimentos y, en otras, se nombra a los animales que son fuente de los alimentos apropiados para las personas. Lamentablemente, hoy en día, la malnutrición y el hambre se consideran graves crisis en la mayoría de las sociedades, especialmente en los países del tercer mundo y la pobreza es una de las causas principales de esta crítica situación mundial.
En su último informe titulado "El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2017", la ONU anunció que la tasa de hambre se había recuperado después de una década. Tras un descenso prolongado durante más de una década, el hambre en el mundo parece estar aumentando de nuevo, afectando a un 11 % de la población mundial. Según el informe, el número de personas subalimentadas en el mundo también subió a 815 millones con respecto a los 777 millones de 2015.
Los datos sobre diversas formas de malnutrición apuntan a que la prevalencia del retraso en el crecimiento en niños aumenta de forma constante, tal como se evidencia en los promedios mundiales y regionales. Al mismo tiempo, las distintas formas de malnutrición siguen siendo un motivo de preocupación en todo el mundo. El sobrepeso en niños menores de cinco años se está convirtiendo en un problema creciente en la mayor parte de las regiones, y la obesidad en adultos sigue incrementándose en distintas partes del mundo. Las últimas estimaciones de 2016 indican que la anemia afecta al 33 % de las mujeres en edad fértil a nivel mundial.
De 815 personas que sufren el hambre en el mundo, 520 millones pertenecen a Asia, 243 millones viven en África y 42 millones en América Latina y el Caribe. En consecuencia, en Asia la tasa es el 11,7 %; en África del 20 % (África Oriental 34 %) y en América Latina y el Caribe, del 6,6 %. La gran mayoría de los 815 millones de personas que padecen inseguridad alimentaria y malnutrición crónicas —489 millones de personas— viven en países afectados por conflictos. La prevalencia del hambre en los países afectados por conflictos es de 1,4 a 4,4 por ciento más alta que en otros países. En áreas donde vive la guerra y somos testigos de la destrucción del medio ambiente y las instituciones gubernamentales, la prevalencia del hambre es de 11 a 18 por ciento más que en otras áreas. Las personas que viven en países devastados por la guerra son 2,5 veces más probable que sufran problemas de desnutrición en comparación con otras. Los conflictos son el principal factor que impulsa el desplazamiento de la población, y las poblaciones desplazadas se encuentran entre las más vulnerables del mundo, ya que padecen un grado elevado de inseguridad alimentaria y desnutrición. Los más pobres y vulnerables suelen ser los más afectados cuando el Estado, los sistemas socioeconómicos o las comunidades locales carecen de la capacidad de evitar las situaciones de conflicto, de hacerles frente o de gestionarlas.
El ejemplo más obvio de la relación entre la guerra y el hambre vive en Yemen. En marzo de 2017, se calcula que 17 millones de personas padecían inseguridad alimentaria grave y que necesitaban ayuda humanitaria urgente debido a la agresión saudí a este país pobre. Ello representa el 60 % de la población —lo que equivale a un aumento del 20 % desde junio de 2016 y del 47 % desde junio de 2015—. La desnutrición infantil crónica (retraso del crecimiento) ha constituido un grave problema por mucho tiempo, pero la desnutrición aguda ha alcanzado niveles máximos en los últimos tres años. Uno de los principales cauces de repercusión fue la crisis económica inducida por el conflicto, que está afectando a toda la población. La situación nutricional ha empeorado a causa del desmoronamiento del sistema sanitario y su infraestructura, junto con un brote de cólera y otras epidemias que afectaron a varias prefecturas en 2016 y que se mantienen en 2017.
El presidente ejecutivo de Oxfam, Mark Golding, declaró: "Yemen está muriendo lentamente de hambre. Primero, hubo restricciones a las importaciones, que efectuaba mucho a los alimentos. Después las grúas en los puertos fueron bombardeadas, luego los almacenes, posteriormente los caminos y los puentes. Esto no es por accidente. Es sistemático".
Añadió: "Simultáneamente con el bloqueo naval, Arabia Saudí está llevando a cabo una campaña aérea que ha arrasado la limitada infraestructura de Yemen. Hay pocas partes del país que no se han visto afectadas: puentes, carreteras, escuelas, hospitales, pozos de agua y, según algunos informes, incluso granjas y huertos han sido blanco de ataques. El daño a la infraestructura de Yemen tomará billones de dólares y probablemente décadas para reconstruir, si alguna vez se reconstruya". Este titular aseguró que el Reino Unido debería dejar de vender sus armas a Arabia Saudí, que lanzó un ataque sin precedente en Yemen.
El reciente informe sobre seguridad alimentaria, guerra y migración internacionales, publicado recientemente por el Programa Mundial de Alimentos, ha demostrado que las guerras y los conflictos resultan en la escasez de alimentos y el hambre, por tanto, constituyen una de las principales causas de la inmigración. Un ejemplo típico de esta teoría está ocurriendo en la frontera entre Myanmar y Bangladés. Miles de personas de la minoría musulmana rohingya se han visto obligadas a emigrar debido a la falta de comida. "Queremos ir a Bangladés porque si nos quedamos, moriremos de hambre porque no tenemos el dinero para darles a los traficantes", dijo una mujer rohingya en una entrevista concedida con AFP. Los refugiados que acaban de llegar a Bangladés también afirman que el hambre es una nueva arma utilizada por los budistas en estado de Rajine contra los musulmanes.
Además de las guerras, el cambio climático y las crisis económicas figuran también entre las principales causas de la inmigración, que conducen a la inseguridad alimentaria. El Fondo de los Niños de las Naciones Unidas (UNICEF), mediante una declaración titulada "El tiempo se pierde", se refiere a una realidad en la que unos 22 millones de niños en Somalia, Nigeria, Sudán y Yemen están obligados a emigrar y privados del derecho de recibir educación y se ven enfrentados a la amenaza de la hambruna y enfermedades. Además cerca de 1,4 millones de otros niños enfrentan el riesgo de morir por desnutrición severa, por lo que se requiriere de $ 225 millones para proporcionar comida urgente.