Festival de la muerte en Las Vegas (II)
En este programa, bajo el pretexto del tiroteo en Las Vegas, hacemos una crítica a las políticas de EE.UU. respecto a sus ciudadanos.
En los últimos 20 años, un gran número de ciudadanos estadounidenses ha muerto en tiroteos.
El expresidente estadounidense Barack Obama, después de los ataques de la escuela de Sandy Hook en 2012, consideró la necesidad de sentarse "a tomar medidas que puedan impedir este tipo de tragedias". Pero sus esfuerzos para aprobar nuevas leyes sobre este tema no dieron fruto. En ese momento, la Asociación Nacional del Rifle (NRA), uno de los brazos de cabildeo más poderosos en Estados Unidos, criticó: "La obsesión de Obama sobre el control de armas no tiene fronteras".
Donald Trump y el Partido Republicano han apoyado tradicionalmente la libertad de poseer y portar armas. Trump había dicho previamente que su Administración nunca buscaría violar el "derecho a portar armas". Donald Trump, desde el inicio de su mandato el pasado febrero, abolió las leyes restrictivas de Obama para comprar armas aplicadas a personas con enfermedades mentales.
El presidente de Estados Unidos, una vez más, recalcó en una reciente declaración ante sus partidarios en el estado de Alabama, que "si no me hubiera convertido en presidente, todos ustedes habrían tenido que entregar sus armas al Estado".
El presidente de Estados Unidos, que siempre ha defendido a los lobbies de armas durante su campaña electoral y ahora ya en la Casa Blanca, sobre el ataque de Las Vegas envió un pésame a los familiares de las víctimas a través de su cuenta de Twitter, pero no hizo ninguna referencia a las leyes de posesión de armas. Este comportamiento provocó las críticas de muchos opositores de la libertad de armas, entre ellos los congresistas demócratas. Uno de los opositores que se manifestó al respecto fue Hillary Clinton, su rival en las elecciones de noviembre de 2016. La política demócrata expresó sus condolencias a través de Twitter, se solidariza con los familiares de las víctimas por el tiroteo de Las Vegas, y lanzó duras críticas contra la Asociación Nacional del Rifle (NRA) e instó a todos los políticos a unirse para trabajar juntos en determinar medidas que contrarresten los esfuerzos de esta Asociación.
"Podemos y debemos poner la política a un lado, hacer frente a la NRA, y trabajar juntos para tratar de impedir que esto suceda de nuevo", escribió Clinton.
El Congreso de Estados Unidos ha puesto a discusión recientemente dos leyes importantes dirigidas a reducir las restricciones de armas, incluida la ley sobre el uso de silenciador en las armas, así como el derecho a portar armas secretamente mientras se viaja entre los estados del país norteño. Ahora debemos esperar para ver si a la luz de las reiteradas muertes causadas por el uso de armas, otra vez el poder del lobby de armas en el Congreso triunfará o los esfuerzos de los opositores a la Ley de Libertad de Armas dará algún fruto.
No obstante, lo importante es la revelación de la naturaleza verdadera de las consignas humanitarias de Estados Unidos en el mundo e incluso dentro de la comunidad estadounidense, que so pretexto de proteger los derechos humanos en Oriente Medio, lanza campañas militares que terminan en asesinatos en masa fuera y dentro de su propia comunidad. Por un lado, Washington, con la excusa de salvar la vida de la gente, inicia guerras en otros países y, por otro, permite el porte libre de armas dentro de su país y es indiferente ante la masacre de sus ciudadanos. ¿Tal vez la filosofía de este comportamiento hace que mucha gente se pregunte cuál es el motivo de este dualismo? Por supuesto, la respuesta está en las manos del poderoso lobby estadounidense de armas, una mafia que está vinculada a las autoridades políticas estadounidenses. En el caso de que las autoridades apoyen este comercio letal, los miembros de la Asociación Nacional del Rifle brindarán asistencia económica y apoyo político a los candidatos electorales. Como ustedes saben, la compra y venta de armas es el comercio más próspero del mundo, y las armas se venden para las guerras, por eso hoy en día se crean guerras para vender más armas.
Pero lo que hoy debe preocuparnos es el resultado aterrador de este sucio juego político. ¿Acaso esta visión resultará nada más en el asesinato de la gente en el mundo y el lanzamiento de guerras en diferentes países, e incluso el asesinato de ciudadanos estadounidenses dentro del país? Estas masacres en masas en la última instancia deben conminar a buscar la paz y la seguridad a nivel internacional.