Feb 04, 2016 04:37 UTC

Saludos a todos los estimados oyentes. Estamos con Uds. con un programa más de la serie Estados Unidos en la semana que pasó y, al igual que en los programas anteriores, revisaremos los importantes cambios políticos, económicos y sociales de EE.UU.


La semana pasada, las autoridades de la Universidad de Texas en la ciudad de Austin permitieron a los alumnos la portación de armas en las clases.
Esta decisión fue tomada por las autoridades de la universidad, apenas unos meses después de que los legisladores conservadores de las cámaras legislativas consideraran en agosto de 2015 la prohibición de portar armas en las universidades de Texas porque es contrario a las leyes. Hoy día, levantar la prohibición de la portación de armas se ha convertido en un asunto polémico, sobre todo porque en 1966 la Universidad de Texas fue el escenario de la primera matanza en la historia de EE.UU. Esto ocurre mientras que algunos de los miembros del profesorado de la universidad han advertido que renunciarán si los alumnos presentan armados en las clases.

Algunos de los alumnos de la Universidad de Texas también han amenazado a abandonar la universidad si los alumnos tienen el permiso de portar armas. Ahora bien, los defensores de la portación de armas argumentan que en los atentados violentos, los estudiantes no pueden confiar en la policía e, insisten en que los mismos alumnos deben ser capaces de defender de sí mismo en la Universidad. La ley polémica de la portación de armas ha sido aprobada sólo en las universidades públicas, mientras que la prohibición de portar armas aún sigue en pie en las universidades privadas. Cabe mencionar que después de que aumentaran las violencias relacionados con armas de fuego en EE.UU., el presidente de este país, Barack Obama, ha establecido el 5 de enero de 2016 normas mucho más estrictas sobre expedir la licencia de portación de armas, según las cuales es necesario estudiar el antecedente de los compradores de armas. Estas normas que contienen 10 cláusulas se llevarán a cabo por orden del presidente sin que necesite la aprobación del Congreso. Esto ocurre mientras que éste último (el Congreso) se opone con las nuevas normas. Anualmente, unas 30 mil personas pierden la vida en EE.UU. por la violencia con armas de fuego.




La semana pasada, las campañas electorales de EE.UU. conllevaron la disputa verbal entre el líder de los católicos en el mundo y el precandidato que lidera las encuestas de los republicanos en este país. El papa Francisco en unas declaraciones sin precedentes calificó a Donald Trump de no cristiano. El líder de los católicos  en respuesta a una pregunta sobre Trump respondió que cuando uno sólo piensa en construir muros y no construir puentes, no es cristiano. Hace tiempo, Trump en sus campañas electorales había dicho que EE.UU. debe construir un muro en sus fronteras con México y expulsar a los inmigrantes indocumentados. Además, en otras declaraciones Trump, había exigido prohibir el ingreso de los inmigrantes sirios a EE.UU. y expulsar a los musulmanes de este país. Dichas palabras conllevó amplias protestas; El papa Francisco también dirigió dichas palabras en esta misma dirección. Donald Trump en una reacción al ataque verbal del líder católico dijo que si el Vaticano es atacado por el grupo terroristas EIIL (Daesh), el papa deseará y rezará que Donald Trump sea presidente de EE.UU. Trump consideró las palabras del sumo pontífice como descaradas y dijo que es vergonzoso que un líder religioso cuestione la fe de otra persona. Este hecho ha sido casi sin precedentes en la historia de las elecciones presidenciales de EE.UU. en la que un religioso como el papa, negara la fe cristiana de un precandidato presidencial y, que éste último en una actitud de represalias, calificara de vergonzosas las palabras del papa. Se observa que en las próximas elecciones del año en curso de EE.UU. donde es muy probable que una persona como Donald Trump alcance el poder, han provocado temores a nivel mundial, incluso en uno de líderes supremos de tres ramas principales del cristianismo. Las declaraciones del papa pueden ser consideradas para unos diez millones de estadounidenses católicos como un decreto religioso y, así, disminuirán los votos de Trump en las próximas elecciones de noviembre. Ahora bien, la disputa verbal entre el papa y Trump, además de los votantes católicos, también afectará a los votantes protestantes. Puesto que al contrario de los católicos, los protestantes estadounidenses no mantienen una buena relación ni con el papa ni con el Vaticano. Por lo cual, el ataque verbal del papa contra Trump puede aumentar la popularidad de este precandidato polémico ante los republicanos protestantes.




El proceso de las campañas electorales del Partido Republicano indica que Jeb Bush no ha podido, pese a los amplios apoyos político-financieros, ocupar un lugar mejor que el quinto en la lista de los precandidatos republicanos. Desde luego, para recuperar esta situación él ha decidido cambiar su lema electoral utilizando solo su nombre, Jeb, para independizarse de la familia de Bush, de la cual hasta la fecha dos miembros han logrado llegar a la Casa Blanca. La realidad revela que la dependencia de Jeb Bush a una de las familias políticas más odiadas en EE.UU. le ha causado más problemas que beneficios. Teniendo en cuenta de la actitud de George Bush, su nombre se encuentra en la lista de los más impopulares presidentes de EE.UU. durante los últimos 70 años. Ahora, los rivales de Jeb Bush en el partido republicano no tienen miedo algunos para cuestionar la actitud de su hermano, George Bush, expresidente estadounidense, para así, perjudicarle en las campañas electorales. Sin embargo, algunos republicanos están preocupados de que atacar a la actitud del Gobierno de George Bush, finalmente, debilite la posición de los precandidatos republicanos ante sus rivales demócratas.             

Estimados oyentes, hemos terminado el programa de hoy y nos despedimos de todos Uds. hasta la próxima semana.