Jul 26, 2016 03:20 UTC
  • EEUU en la semana que pasó  (24 de julio de 2016)

Saludos a todos los estimados oyentes. Estamos con Uds. con un programa más de la serie Estados Unidos en la semana que pasó y, al igual que en los programas anteriores, revisaremos los importantes cambios políticos, económicos y sociales de EE.UU.

El pasado martes, el Partido Republicano de EE.UU., en su convención, presentó oficialmente a Donald Trump como su candidato en las próximas elecciones presidenciales de noviembre. En el segundo día de esta reunión, Trump, candidato polémico del partido republicano, logró 1.725 votos de los diputados y también el visto bueno del jefe de la convención del mismo partido y, de esta manera, se convirtió en el candidato final republicano a los comicios presidenciales de EE.UU. La elección de Trump como candidato final de los republicanos, sin duda alguna, afectará mucho el escenario de estas elecciones. Quizá ninguno de los analistas suponía al inicio de las primarias presidenciales, en las cuales 17 precandidatos republicanos comenzaron sus estrechas competencias, que Trump sería capaz de dejar atrás a sus fuertes rivales republicanos y que conseguiría votos en los diferentes estados; tampoco se suponía que antes de que se celebraran las reuniones de la convención del Partido Republicano, se conociera que Trump fuera el único aspirante en la lista de los precandidatos republicanos. Por tanto, los líderes del  partido conservador se vieron obligados, después de celebrar 56 elecciones primarias y 16 campañas electorales, a presentar a Trump como el candidato final para las elecciones presidenciales.    


Trump se ha convertido en el candidato más polémico durante las últimas décadas al plantear asuntos tales como construir un muro en las fronteras con México, sacar a EE.UU. de la Organización del Tratado Atlántico Norte (La OTAN), prohibir la llegada de los musulmanes al territorio estadounidense y también obligar a los aliados de este país, en particular a Arabia Saudí, a pagar un costo en cambio de recibir el apoyo de Washington. En cuanto a los asuntos sociales, el candidato republicano a propuesto varias medidas, como por ejemplo obstaculizar la entrada a los musulmanes a EE.UU., expulsar a los inmigrantes indocumentados y también castigar a las mujeres que cometen aborto. Estos planes han provocado muchas discordias en la comunidad estadounidenses contra Trump. En efecto, lo que buscan los opositores de Trump, sobre todo los demócratas es convencer a los votantes que el candidato republicano no está preparado, ni tampoco es apto para el puesto de la presidencia. Sin embargo, la acción de Trump en las elecciones primaras a la presidencia demuestranque él no solo no dispone de una comprensión realista de las preocupaciones de los estadounidenses, sino que en ciertas circunstancias y al enfrentarse con las amplias oposiciones, cambiará inmediatamente su postura. Además, pese a que Trump tiene puntos de vista radicales sobre diversos asuntos políticos nacionales e internacionales y también los asuntos militares, económicos y de seguridad, puede preverse que si llega a ser presidente, tomará diferentes posturas con respecto a las que tiene hoy día. Por lo visto, 40 años después de los disturbios internos de los republicanos sobre el escándalo de Watergate, este partido se ha metido una vez más en las disputas internas. Esta vez, como hace 40 años, se ha elegido un candidato republicano que no ha participado en ninguna elección ni a nivel federal, estatal ni tampoco en las elecciones locales. Algunos de los líderes del partido republicano se preocupan de que la falta de experiencia de Trump, como un político profesional, finalmente, lleve a este partido a enfrentarse con problemas. Entre tanto, el ala izquierda-religiosa del partido republicano de la que Ted Cruz es su portavoz, está preocupado de que Trump desatienda a los principios y los valores conservadores. 
      

La semana pasada, Donald Trump, candidato final del partido republicano a las elecciones presidenciales de EE.UU. condicionó la cooperación de su país con la Organización del Tratado Atlántico Norte (La OTAN). El pasado miércoles y en referencia con la colaboración de EE.UU. con la OTAN, Trump señaló que en el caso de que un país extranjero invada a los integrantes de la OTAN, antes de que EE.UU. ofrezca su ayuda, debe evaluarse las ayudas de la OTAN a EE.UU. Con el nombramiento de Trump como el candidato final de los republicanos en las elecciones del próximo noviembre de 2016, en adelante, seremos testigos que Trump mantendrá sus propios posicionamientos ante los distintos asuntos nacionales e internacionales de EE.UU. En la política exterior, Trump tomará diferentes posturas sobre los más importantes asuntos, especialmente, sobre las relaciones de EE.UU. con la OTAN y, también sobre las futuras alianzas con los países aliados de EE.UU. en distintos lugares del mundo, en el Oriente Medio en particular. Trump después de que obtuvo la candidatura final de los republicanos, en su primer posicionamiento ante la OTAN hizo referencia a las relaciones de EE.UU. con esta alianza de seguridad. A su juicio, la OTAN ha mantenido hasta el momento una relación unilateral con EE.UU. y que su país se ha encargado de los principales costos de este Tratado militar occidental. Para Trump este beneficio debe ser bilateral y EE.UU. como miembro de la OTAN también debe aprovechar de estos beneficios. Desde el punto de vista de Trump, los aliados de EE.UU. en la OTAN no pagan una cuota justa,. se ha hecho cargo del 72 % de los gastos de militares de la OTAN en 2013 mientras que esta cifra ha sido del 59 % en 1995.
  
Estimados oyentes, hemos terminado el programa de hoy y nos despedimos de todos Uds. hasta la próxima semana.