Derechos Humanos Islámicos 29(I)
Saludos cordiales a todos ustedes estimados oyentes, estamos a su servicio con otro programa más de la serie “Derechos Humanos Islámicos”. En el programa anterior hablamos sobre la libertad de pensamiento y de opinión desde el punto de vista del Islam.
La libertad de idea es uno de los problemas más difíciles de tratar en las religiones divinas y escuelas de pensamiento humano y ha sido tema también de muchos debates en toda la historia. La libertad de expresión, por un lado, como vínculo entre la fe del hombre en Dios, es un caso religioso; y, por otro, como todos los derechos humanos comunes es un caso universal.
El Islam como una religión universal, que está dirigida a todos los hombres paganos, invita a la gente a reflexionar y a aceptar la religión, evitando cualquier tipo de coacción y presión sobre las conciencias, abre el camino al debate entre los intelectuales y pensadores proporcionando la oportunidad de discernir sin perjudicar los intereses del Islam.
A este respecto, el sagrado Corán, hace un llamado a las personas, por ejemplo, en la sura Nas (la gente), y en la sura Mumenin (creyentes), se dirige a ellas invitándoles a aceptar la religión y mostrándoles el camino recto. Las aleyas coránicas han sido proporcionadas para las personas que piensan y utilizan su mente.
Dios en la aleya 43 de la sura La Araña dice:
“Proponemos estas parábolas a los hombres, pero no las comprenden sino los que saben”.
Así puede verse la relación lógica entre la ciencia y la fe. La religión es un conjunto de doctrinas y educación práctica enviado por el Todopoderoso para la perfección humana, para provecho de los hombres tanto en la vida personal como social. El Islam considera que la persona responsable debe descubrir la verdad y tratar de encontrar una idea correcta. El ser humano es un ser pensante con libertad de pensamiento y debe hacer uso de esa facultad.
Cada persona es responsable ante Dios de sus actos, y debe aceptar la religión, el monoteísmo, y dejar el politeísmo y la incredulidad. Tenemos en el Sagrado Corán un conjunto de versículos que especifican que la religión debe ser aceptada libremente y que no puede ser impuesta a nadie por la fuerza, y esto confirma lo que hemos estado diciendo, es decir que en el Islam no se puede ejercer coerción en esto diciéndole a alguien que debe volverse musulmán o morirá. Estos versículos iluminan a los incondicionales con una luz diferente.
Uno de ellos es parte de la famosa Aleya al Kursi, de la Sura la Vaca (2, 255).
“No hay coacción en la práctica de Adoración, pues ha quedado claro cuál es la buena dirección y cuál el extravío. Quien niegue a los ídolos y crea en Alá, se habrá aferrado a lo más seguro que uno puede asirse, aquello en lo que no cabe ninguna fisura. Y Alá es Oyente y Conocedor”.
Lo que significa que debemos explicar claramente el camino recto a la gente, ya que su realidad es algo evidente. No cabe el uso de compulsión en la religión, nadie debe ser obligado a aceptar el Islam. Este versículo es totalmente explícito en su significado.
También en la aleya 29 de la sura La caverna dirigida a su último Enviado Dios dice:
Y di: La Verdad viene de vuestro Señor. ¡Que crea quien quiera, y quien no quiera que no crea!
Por consiguiente, la libertad de opinión, incluyendo la sabiduría de Dios ni siquiera los profetas tienen derecho a violarla. Los profetas, por su condición de guías y mensajeros, no obligan a nadie a creer en Dios, sólo se limitan a mostrarnos el camino justo.
Dios en la aleya 99 de la sura Jonás dirigido a su último Enviado (Mohamad), dice:
“Si tu Señor quisiera, todos los habitantes de la tierra, absolutamente todos, creerían. Y tú ¿acaso puedes forzar a los hombres a que sean creyentes?”.
El Corán afirma que el uso de la fuerza en cuestiones de fe carece de sentido. Si la fuerza sirviera, Dios mismo, con Su Poder creador habría hecho la elección por ellos. Luego, por la misma razón que Dios con su inmenso poder decidió dejar a cada hombre la elección de la fe o la impiedad, el Profeta también debía dejarlos elegir por sí mismos.
Aquel que tenga en su corazón el deseo de convertirse en un verdadero creyente lo será, y aquél que no lo desee en su corazón, no lo será.
La fe obligatoria ¿qué interés tiene?
Cuando se estableció el gobierno islámico, para los creyentes de las religiones monoteístas, incluso para los que no eran musulmanes, firmaron acuerdos, para que sus seguidores no sólo sean capaces de llevar a cabo libremente sus ceremonias religiosas, sino que, también incluso, tuvieran libertad en algunos aspectos legales y sociales, aún en contra de las regulaciones que reina en la comunidad musulmana que actúa según su propio reglamento.
En el caso de los infieles, si no luchan contra el Islam, el gobierno islámico, en principio, no tiene nada que ver con ellos. No van a ser interrogados y no se les castiga por tener ideas opuestas. La diversidad de opiniones es una verdad que el Islam no niega y acepta, sin embargo, a este respecto, la solución del Islam es el diálogo abierto y el intercambio intelectual.
Estas relaciones entre musulmanes y personas de otras creencias no se debieron a la mera política desempeñada por los gobernantes musulmanes, sino que, fueron el resultado directo de las enseñanzas de la religión del Islam, una de las cuales predica que la gente de otras religiones es libre de practicar su propia fe, y sólo aceptan la guía ofrecida por el Islam voluntariamente.
El Islam invita a seguir el camino de Dios, por medio de la sabiduría (es decir la ciencia, la lógica y el razonamiento) acompañado de buenos consejos, y a través de la plática e intercambio intelectual, abre el camino al diálogo de buenas maneras, así (sin insultos ni humillaciones), los invitados estarán dispuestos a aceptar la verdad.
Dios Misericordioso en la aleya 125 de la sura Las abejas, dirigido al profeta del Islam dice:
“Llama al camino de tu Señor con sabiduría y buena exhortación. Discute con ellos de la manera más conveniente. Tu Señor conoce mejor que nadie quien se extravía de Su camino y
conoce mejor que nadie quien está bien dirigido”.
También en la aleya 46 de sura La Araña se lee:
“No discutáis sino con buenos modales con la gente de la Escritura. Y decid: Creemos en lo que se nos ha revelado a nosotros y en lo que se os ha revelado a vosotros. Nuestro Dios y vuestro Dios es Uno. Y nos sometemos a él”.
En los versículos 2 y 3 de la sura De los Poetas, dirigido al Profeta del Islam dice:
“Tú quizás te consumas de pena porque no creen. Si quisiéramos, haríamos bajar del cielo sobre ellos un signo [un castigo] y doblarían humildemente la cerviz ante él”.
Es como si Dios le dijera al Profeta: “¡Profeta! No te consumas a ti mismo porque ellos no crean. No te apenes tanto por su causa. Nosotros, con nuestro Poder y Potestad, si quisiéramos que creyeran, podríamos hacerlo fácilmente. Es decir, Dios dice que si Él quisiera haría descender un castigo del cielo y le diría a las personas “o creen o serán destruidas”, y entonces toda la gente se convertiría bajo compulsión, pero Él no lo hace porque quiere que la gente elija por sí misma. Estos versículos clarifican más la idea de la Yihad en el Islam, y dejan en claro que esto no es lo que algunas opiniones interesadas han pretendido. Estos pasajes coránicos destacan claramente que la metodología del Islam no es la coacción; que no le ordena al musulmán que levante su espada sobre la cabeza de alguien ofreciéndole la simple elección del Islam o la muerte; ese no es el propósito de la Yihad.