EEUU en la semana que pasó (28 de agosto de 2016)
Saludos a todos los estimados oyentes. Estamos con Uds. con un programa más de la serie Estados Unidos en la semana que pasó y, al igual que en los programas anteriores, revisaremos los importantes cambios políticos, económicos y sociales del país norteamericano.
Debido a la crisis económica-social y por los lemas populistas de Donald Trump, candidato del Partido Republicano, las elecciones del año en curso no han avanzado en el rumbo deseado por los neoconservadores de este partido. Trump ha hecho hincapié reiteradas veces en que su primera prioridad es EE.UU. y hacer que este país retome su poder. En realidad, Trump no cree tanto en los compromisos políticos y de seguridad de Washington ante los aliados de EE.UU. y, ha tratado estos asuntos de forma que violan las líneas rojas de los neoconservadores. Dado la fisura tan profunda entre Trump y los neoconservadores, no será sorpresa que individuos como Wolfowitz voten en las próximas elecciones presidenciales de EE.UU. a favor de Hillary Clinton, candidata del Partido Demócrata; puesto que en el año 2003 cuando Hillary era senadora del estado de Nueva York, apoyada por los neoconservadores, dio visto bueno a la resolución que declaraba la guerra contra Irak. Además, cuando Hillary encabezaba el Departamento de Estado de EE.UU. y pese a que formaba parte del Gobierno del presidente Barack Obama, defendió las mismas políticas respaldadas por los neoconservadores en Oriente Medio y contra los países como Irán y Siria. Por lo cual no es improbable que el ala neoconservadora del Partido Republicano junto con los conservadores económicos de este mismo partido, sigan a Hillary, ya que ella pretende proteger la estructura del sistema político-económico establecido en EE.UU y enfrentar las promesas electorales anti-sistemas de Trump y contrarrestar el deseo de una parte de ciudadanos estadounidenses que buscan un cambio radical en este país.
El pasado martes, el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, mantuvo un encuentro en la ciudad de Riga, capital de Letonia con los líderes de los países bálticos, es decir, Lituania, Letonia y Estonia. Después de ese encuentro afirmó en una rueda de prensa que Washington está comprometido en mantener la seguridad en los países del mar Báltico. Además, alegó que EE.UU. seguirá respetando el artículo 5 de la carta fundacional de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que reconoce la "defensa colectiva". Biden especificó que EE.UU. nunca abandonará sus compromisos al respecto, ya que para Washington este asunto tiene un sentido de honor. Parece que el viaje de Biden a la región báltica fue llevado a cabo con el fin de recordar y asegurar a los líderes de estos tres países que EE.UU. sigue apoyándoles. Por otro lado, los dirigentes de estos tres países han manifestado su interés creciente en aumentar la presencia de las fuerzas de la OTAN. De hecho, la Alianza está encargada de proteger el espacio aéreo de estos tres países. Desde el inicio de la crisis de Ucrania y con el enfrentamiento de Rusia con la OTAN en el Este de Europa, en particular en la región báltica y también del mar Negro, la OTAN ha enviado un amplio número de tropas a esta región sensible y ha protegido el espacio aéreo de estos tres pequeños países. EE.UU., como el principal integrante de la alianza occidental, lidera las medidas realizadas por la OTAN; lo cual ha provocado la reacción negativa de los rusos. Para Moscú, EE.UU. busca generar crisis y tensión en la región báltica. Además, para el presidente ruso, Vladimir Putin, las medidas de la OTAN como fortificar sus posturas militares en Polonia y en los países bálticos se llevan a cabo con el fin de modificar el equilibrio militar en el Este de Europa. Esto ocurre mientras Rusia ha denunciado reiteradas veces la extensión de la presencia de la OTAN en el Este de Europa, sobre todo en la zona del Báltico.
El pasado jueves, el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, visitó en Yeda a Mohammad bin Salman, príncipe heredero sustituto, y dialogaron sobre los cambios ocurridos en Yemen y en Siria. El viaje de Kerry a Arabia Saudí se ha realizado bajo la sombra de los nuevos cambios regionales, como la mirada diferente de Turquía hacia la crisis de Siria, la colaboración de este país con Rusia e Irán al respecto y también los nuevos cambios políticos ocurridos en Yemen. Ahora bien, la nueva ola de las invasiones de la coalición agresora saudí contra Yemen, que tiene como resultado el aumento de la muerte de niños y mujeres yemeníes, evidencia la indignación de los saudíes frente a las nuevas ecuaciones en Yemen. Por lo visto, la reacción de EE.UU. por la intensificación de los ataques a Yemen muestra que el país norteño está insatisfecho por la actitud de Riad. La retirada de los asesores estadounidenses de Arabia Saudí que apoyaban la coalición saudí en la guerra contra Yemen se ha reflejado ampliamente en medios de comunicación de los países árabes del golfo Pérsico. Si bien la actitud de EE.UU. en medio de los amplios ataques de Arabia Saudí contra Yemen no afecta las relaciones de ambos países, tampoco será un cheque en blanco para los saudíes.
La semana pasada, mientras la situación en la península de Corea está tensa por las pruebas misilísticas de Corea del Norte y las maniobras conjunta de EE.UU. y Corea del Sur, se han intensificado las manifestaciones de los surcoreanos contra las políticas de EE.UU. en esta región. Ya es la tercera vez, durante el último año, que los surcoreanos protestan contra las políticas militares y otras injerencias de EE.UU. en los asuntos internos de Corea del Sur. Miles de surcoreanos se congregaron en una región sureña de este país para expresar su rechazo a las políticas del gobierno de Seúl que quiere dedicar un nuevo sitio para establecer el sistema defensivo de misiles denominado THAAD (Terminal High Altitude Area Defense) de EE.UU. Los manifestantes consideran el establecimiento de este sistema defensivo en cualquier parte del territorio surcoreano como una seria amenaza para la seguridad de su país. Por otro lado, también reiteradas veces los japonenses en la provincia de Okinawa se manifiestan contra las políticas militares del gobierno de Japón hacia su aliado, Washington; sin embargo, aún no han logrado su objetivo, que es la salida de las fuerzas de EE.UU. de su país.
Estimados oyentes, hemos terminado el programa de hoy y nos despedimos de todos Uds. hasta la próxima semana.