Sep 20, 2016 03:36 UTC

Saludos a todos los estimados oyentes. Estamos con Uds. con un programa más de la serie Estados Unidos en la semana que pasó y, al igual que en los programas anteriores, revisaremos los importantes cambios políticos, económicos y sociales del país norteamericano.

La candidata demócrata, Hillary Clinton, que fue noticia la pasada semana por su enfermedad, volvió al escenario político. El pasado jueves, Hillary Clinton retomó su campaña en Gignsburg, donde expresó su satisfacción por su regreso a las competencias electorales. Después de que Clinton se desmayara en una ceremonia por el aniversario de los atentados del 11-S de 2001 en Nueva York, las fuentes oficiales informativas notificaron que ella sufría de neumonía. Lo cual puso en el punto de enfoque la salud de los candidatos electorales a las presidenciales de EE.UU.. Además, el rival republicano de Clinton, Donlad Trump, se vio obligado a publicar detalles sobre su salud. Si bien Clinton retornó a la campaña, la noticia de la enfermedad de alguien que desea ocupar el cargo de la presidencia de EE.UU. chocó en el ámbito político-electoral del país norteamericano, en particular, a los miembros del Partido Demócrata. Desde luego, no es la primera vez que se habla sobre la enfermedad de Hillary Clinton. Desde hace tiempo, la tos persistente y también sus desmayos de vez en cuando en el transcurso de sus campañas electorales habían provocado rumores sobre el estado de salud de la candidata demócrata. En este contexto, los medios de comunicación conservadores, que tienden hacia los republicanos en EE.UU., pusieron más atención que nadie en la salud de Clinton y, de hecho, apuntaron su aptitud para continuar su disputa frente a Trump. Incluso, algunos han pronosticado que Clinton, de 69 años de edad, vivirá como máximo un año más debido a las diferentes enfermedades que padece, por lo cual su nombramiento como la próxima presidente de EE.UU., desestabilizará políticamente a este país. Estos medios de comunicación han pedido a los ciudadanos estadounidenses que voten a favor de Trump de 70 años que por lo visto está sano. Sin duda alguna, aumentando el posible padecimiento de Hillary Clinton de diferentes enfermedades y su debilidad en llevar a cabo la carga pesada de la presidencia, sin dudas, disminuirán los votos a favor de los demócratas y, de esta manera, el candidato republicano tendrá más chance para ocupar el cargo presidencial. En efecto, este asunto se ha convertido a una pesadilla para los demócratas.


 
La semana pasada, el Congreso de EE.UU. dio visto bueno a un proyecto de ley que complicó más que nunca las condiciones para que se cumpla una de los más importantes promesas electorales del presidente estadounidense, Barack Obama, es decir, el cierre de la base de mala fama de Guantánamo. La Cámara Baja de EE.UU. aprobó el pasado jueves un proyecto de ley, según el cual, prohíbe cualquier traslado de los encarcelados de Guantánamo durante la presidencia de Barack Obama o bien antes de que el mandatario firme el plan de la nueva política defensiva, lo cual impediría el cierre de Guantánamo. Todos los diputados republicanos, salvo cuatro,  en la Cámara Baja, apoyaron el citado proyecto de ley, el cual para legalizarse requiere de la aprobación del Senado de EE.UU. Ahora bien, dado que la Casa Blanca ha amenazado que Obama vetará ese proyecto de ley, los republicanos tienen que aprobar en el Senado el proyecto de la prohibición del traslado de los presos de Guantánamo por lo menos con un mínimo dos tercios de los votos. Entretanto, no es de esperar que los demócratas lleguen a un acuerdo con sus rivales republicanos para  paralizar una de las principales promesas electorales de Obama, justo en el año en el que se celebran los comicios electorales. Con lo cual es posible que continúe la disputa de varios años sobre el polémico tema de la base de Guantánamo. Los demócratas se encuentran más allá de esta polémica político-jurídico, ya que intentan a través del traslado de todos los reclusos de Guantánamo al territorio estadounidense u otros países aliados de Washington, allanar el terreno para cerrar esta cárcel, situada en la base marítima de EE.UU. en la isla de Cuba. Para los demócratas, la base de Guantánamo indica la irresponsabilidad absoluta del Gobierno del expresidente estadounidense George W. Bush, como violar todos los compromisos con los derechos humanos, lo cual se considera como una mancha negra en la imagen mundial de este país. Mientras que los republicanos insisten en que mantener la cárcel de Guantánamo y proteger en este mismo lugar a los sospechosos del terrorismo, es uno de los pilares de la lucha contra el terrorismo, lo cual garantiza la seguridad de EE.UU. y de sus aliados. Por eso, durante los últimos años, cualquier esfuerzo del Gobierno de Obama para cumplir su promesa electoral, es decir, el cierre de la base de Guantánamo, se ha enfrentado con la resistencia de la mayoría de los republicanos del Congreso de EE.UU. Y de esta manera, la base de Guantánamo que estaba previsto que se cerrara un año después de que Obama comenzara su Gobierno, aún sigue en pie.

La cárcel de Guantánamo que es un feo recuerdo del inicio de la lucha liderada por EE.UU. contra el terrorismo después de los atentados del 11-S, aún continúa su trabajo mientras que la semana pasada, se cumplieron 15 años del 11-S. Y justo la semana pasada, la Casa Blanca anunció que el presidente de EE.UU. vetará el proyecto de ley del Congreso de este país que trata sobre la querella contra Arabia Saudí en el caso de los atentados del 11-S de 2001. La Cámara Baja del Congreso de EE.UU. dio el visto bueno con la mayoría absoluta al proyecto de ley, denominado “Justicia contra los patrocinadores de actos terroristas”. Previamente, es decir, en el mes de mayo del año en curso, el Senado de EE.UU. también aprobó este proyecto de ley. Quince de los 19 autores involucrados en los atentados del 11-S en Nueva York y en Washington, tenían nacionalidad de Arabia Saudí. Además, los documentos válidos tales como el informe del Comité bipartidista del Congreso de EE.UU. indica que algunos de los autores de dichos atentados disfrutaban del apoyo de los círculos políticos y financieros de Arabia Saudí. Ahora, independientemente de que qué ocurrió la mañana del 11-S de 2001 y quienes se involucraron en estos atentados, sus consecuencias son muy importantes para la comunidad mundial. Puesto que después de los atentados del 11-S, el mundo fue testigo de manera sin precedentes de la guerra, la matanza y la inseguridad. Y el Gobierno de aquel entonces de EE.UU. puso en marcha "la lucha contra el terrorismo" en Afganistán e Irak, en represalias a los atentados del 11-S. Además, los Estados occidentales encabezados por EE.UU. violaron los espacios privados de las personas, los derechos humanos e incluso los de guerra. Esto quiere decir que, después de 15 años desde los atentados del 11-S, el terrorismo y el radicalismo han crecido en el mundo entero mucho más que antes de los atentados del 11-S.     
         
Estimados oyentes, hemos terminado el programa de hoy y nos despedimos de todos Uds. hasta la próxima semana.