Dic 20, 2016 04:36 UTC

Saludamos a todos los queridos oyentes de la Voz Exterior de la República Islámica de Irán. Estamos a su servicio con otro programa de la serie “EE.UU. en la semana que pasó”, en el que analizaremos los acontecimientos político- económico y social de EE.UU. durante la semana pasada.

La Policía de la Oficina Federal de Investigaciones  de EE.UU. (FBI) confirmó la acusación contra Moscú lanzada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) sobre la intervención de Rusia en los ataques cibernéticos contra las últimas elecciones presidenciales del país norteamericano.

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha sido acusado por  Washington  de liderar directamente un ataque cibernético contra las elecciones presidenciales estadounidenses celebradas el  mes pasado. Un informe secreto de la CIA muestra que Rusia intervino en dichos comicios para aupar a Trump a la victoria.

Según informó  el rotativo estadounidense The Washington Post,  un informe secreto de la CIA evidencia que Rusia usó los medios a su disposición para garantizar la llegada de Trump, a la Casa Blanca, y concluye afirmando que, al contrario de lo que creen algunas de las personalidades políticas estadounidenses, Rusia no trataba de minar la confianza en el sistema electoral de Estados Unidos, sino únicamente buscaba facilitar la presidencia de Trump.

Rusia se ha convertido en blanco de las acusaciones de la actual Administración de EE.UU., e incluso, la ex candidata demócrata Hillary Clinton, se valió de esto para acusar al Kremlin de tratar de favorecer al ahora presidente electo en la carrera por la Casa Blanca. En este sentido, Clinton destacó que Putin  a causa de su animosidad personal ordenó la intervención de los  hackers  en las elecciones de EE.UU.
Incluso, el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest,  anunció que Vladimir Putin supervisó personalmente las medidas de las agencias de inteligencia de su país para hackear  las elecciones a favor de Trump, a quien la  Casa Blanca también criticó, afirmando que él  estaba al tanto de la intervención cibernética rusa.

Por otra parte, el presidente estadounidense, Barack Obama, ordenó a la Comunidad de Inteligencia de su país que efectúe un informe completo sobre lo sucedido en el proceso electoral de 2016 y haga una revisión extensa del posible ataque cibernético ruso durante las presidenciales.

Una de las principales puntos de la agenda de Trump  es reconstruir  las relaciones entre  EE.UU. y Rusia que en los últimos años, sobre todo después de la crisis de Ucrania y la discrepancia sobre el conflicto sirio,  han sufrido  una tensión  inédita.

El embajador de EE.UU. en la Unión Europea, Anthony Gardner,  hizo alusión a la retirada de Gran Bretaña de la UE (conocida como el Brexit)  y anunció que  animar a  Inglaterra a retirarse “de una manera dura” del bloque comunitario  sería un  gran error. Explicó que un “Brexit duro” se refiere a una aplicación del Brexit de forma polémica, no manejada y sin un periodo de transición largo, ya que tal situación podría provocar fuertes perturbaciones e incluso perjudicar a las empresas estadounidenses.
Gardner expresó la esperanza de que el nuevo gobierno estadounidense presidido por Donald Trump no envíe ningún mensaje en apoyo al Brexi.

El jefe de Exxon Mobil, Rex Tillerson, dirigirá el Departamento de Estado de la Administración de Donald Trump, que confirmó oficialmente su intención de colocar a Tillerson a la cabeza de la Diplomacia estadounidense, de acuerdo con un comunicado de su equipo de transición.
En reacción a esta medida, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov,  describió como un hombre profesional la opción de Trump para ocupar el  Departamento de Estado de EE.UU. El presidente y director ejecutivo del gigante petrolero Exxon Mobil, según destacan los medios, es un hombre de ‘numerosos contactos con Rusia’. Es por ello que los republicanos en el Congreso ven con recelo cualquier posibilidad de acercamiento a  Moscú, razón por la cual, el proceso de confirmación de Tillerson en el Senado podría enfrentarse con problemas.
En medio de tensiones no vistas desde la Guerra Fría entre EE.UU. y Rusia, en numerosas ocasiones Trump alabó durante su campaña la figura del presidente ruso y se mostró muy interesado en mejorar las relaciones entre Washington y  Moscú. Incluso, en una entrevista, llegó a asegurar que, de ser presidente, reconocería a Crimea como parte del territorio ruso. Al parecer la elección de Tillerson como el nuevo Secretario de Estado agregaría un nuevo elemento a las  relaciones tensas entre EE.UU. y Rusia.

Aun cuando actualmente  las relaciones entre los mencionados países se encuentran en un periodo tenso, la elección de Tillerson  como Secretario de Estado de EE.UU.  significa la luz verde a las autoridades del Kremlin para redefinir las relaciones bilaterales y la cooperación en los temas de  interés común.

A través de  un comunicado, el ministerio de Defensa de Rusia  anunció  que EE.UU.,  al detener la operación en la provincia siria de al-Raqa preparó el terreno para la  recuperación de Palmira (Tadmor, en árabe),  por parte de los terroristas de Daesh. Al destacar que las conversaciones con EE.UU. sobre Siria han llegado a un callejón sin salida, el canciller ruso, Serguei Lavrov, comentó que probablemente el avance de Daesh en Palmira se ha realizado con la ayuda de Washington y con el objetivo de rebajar las presiones sobre los opositores sirios.

Al parecer, las recientes posiciones rusas  sobre  luz verde de Estados Unidos a los grupos terroristas de Daesh para re-ocupar la antigua ciudad de Palmira, ubicada en la provincia central de Homs,  puede ser  la verdadera razón de esta acción inesperada de Daesh.
Estados Unidos y sus aliados,  al  detener las operaciones militares contra Daesh en la provincia de  al-Raqa  permitieron a este grupo terrorista  enviar sus efectivos desde Al-Raqa hacia Palmira  con el fin  retomar esta ciudad. Al animar indirectamente a  Daesh a realizar esta operación,  Washington persigue varios objetivos. Estados Unidos que junto con sus aliados  occidentales y árabes, fracasó en sus esfuerzos  para impedir la derrota total de los grupos terroristas en el este de Alepo,  ahora busca minimizar la victoria del ejército sirio y de sus aliados en la gran batalla de Alepo, lo que es un punto de inflexión en la guerra civil de Siria.

Los estrategas estadounidenses creen que con la reocupación de Palmira por parte de Daesh , el ejército sirio y sus aliados se verán  obligados a  enfocarse en la recuperación de esta ciudad histórica y de esta manera se reducirán hasta cierto punto  las presiones actuales contra los grupos terroristas, sobre todo en Alepo.

Al mismo tiempo, los estadounidenses querían mostrar a los rusos que en el campo de la batalla  de Siria  tienen las bazas y  pueden afectar las ecuaciones militares en Siria. Sin embargo, la re-ocupación de Palmira, ha revelado la coordinación total de Daesh con EE.UU. al tiempo que ha mostrado el apoyo de Washington a este grupo terrorista.  Este es un tema en que han  insistido en muchas ocasiones  los diferentes países, sobre todo Rusia que tiene una presencia activa en Siria.

EE.UU. desempeñó un papel importante en la formación y la extensión de Daesh e  incluso más tarde formó la llamada coalición internacional contra ese grupo. Más que  buscar destruir a  Daesh, Washington  intenta limitar su poderío y conservarlo para su uso posterior  a favor de sus intereses regionales.