EEUU en la semana que pasó (23 de enero de 2017)
Saludos a todos los estimados oyentes. Estamos con Uds. con un programa más de la serie Estados Unidos en la semana que pasó y, al igual que en los programas anteriores, revisaremos los importantes cambios políticos, económicos y sociales de EE.UU.
La semana pasada, Donald Trump prestó juramento como 45° presidente de Estados Unidos. El multimillonario estadounidense tomó el poder mientras sus opositores se reunieron en diferentes ciudades del país para manifestar su rechazo a esta investidura; además, un grupo de miembros del Congreso y políticos influyentes estadounidenses evitaron participar en la sesión de asunción de Trump. El pasado viernes y después de que el flamante presidente estadounidense prestara juramento, describió una imagen oscura de la situación del país. Trump habló de las fábricas abandonadas, el crecimiento excesivo de la delincuencia y el sistema ineficaz de enseñanza y, se comprometió a cambiar esa situación durante su mandato. Trump, en el discurso de investidura, se comprometió a ser la voz de los ciudadanos olvidados, los cuales han sido ignorados por los políticos estadounidenses de Washington.
La semana pasada, el nuevo presidente tomó el poder de la Casa Blanca y afrontó el primer gran acto masivo en contra de sus políticas; los manifestantes exigían su dimisión. Desde la investidura de Trump, muchas ciudades estadounidenses han sido el escenario de amplias manifestaciones. Si bien los votos populares de Trump en las pasadas elecciones presidenciales llevadas a cabo el 8 de noviembre de 2016 fueron menos que los de Hillary Clinton, la excandidata demócrata, gracias a esos votos electorales logró triunfar. En efecto, la legitimidad del presidente electo de EE.UU es el tema de protesta entre los círculos políticos y entre los ciudadanos. Por otro lado, los opositores de Trump, critican sus groseras declaraciones dirigidas durante la campaña electoral contra las minorías y las mujeres; además, cuestionan el rechazo de Trump a la iniciativa del seguro médico de Obama denominada Obamacare. Los manifestantes tachan al multimillonario presidente de racista y fascista. Trump también se ha opuesto al cierre de la base de mala fama de Guantánamo y ha amenazado a la prensa y a encarcelar a sus opositores. Todo esto ha hecho que los opositores le llaman dictador. Los críticos de Trump opinan que este no tiene ningún programa transparente en el escenario de la política internacional. Dadas sus declaraciones y posturas c como su desatención al rol que desempeña la ONU, el desconocimiento de las obligaciones de EE.UU. ante los tratados firmados como sobre el cambio climático, el acuerdo nuclear con Irán (JCPOA, por sus siglas en inglés), además de las amenazas que lanza a países opositores y declaraciones en la que asegura expulsará a millones de inmigrantes y prohibirá la llegada de los musulmanes a EE.UU. parece que Trump será visto por el mundo como un belicista.
La semana pasada, el nuevo presidente de EE.UU., después de que se presentara en la Casa Blanca, exigió inmediatamente que todos los embajadores estadounidenses renuncien su cargo sin tener aún a sus reemplazantes, lo cual provocó muchas preocupaciones. Los analistas prevén un corte de unos meses en la relación diplomática de EE.UU. con muchos países del mundo por el vació de poder en los puestos claves diplomáticos. Lograr el visto bueno de los nuevos embajadores de EE.UU. en otros países del mundo es un largo proceso que se lleva a cabo en el Congreso. La primera orden ejecutiva de Trump después de que tomó el poder de la Casa Blanca, fue la anulación de la ley del servicio de salud llamada Obamacare. En un documento publicado en la página Web de la Casa Blanca, se anunció que el presidente Trump se ha comprometido a anular el Plan de Acción sobre el Cambio Climático, entre otras iniciativas medioambientales acordadas por Barack Obama, expresidente estadounidense. El documento agrega también que el Gobierno de Trump busca una política exterior basada a los intereses de EE.UU y a la seguridad nacional de este país; además, el nuevo gobierno de EE.UU. instalará un sistema antimisil avanzado para proteger al país ante los ataques misilísticos con el fin de garantizar la seguridad de EE.UU.
El pasado viernes, con el visto bueno del Senado, el general jubilado James Mattis, fue designado nuevo secretario de Defensa de EE.UU. El cambio de los principios en política exterior, el desarrollo del sistema antimisiles y el nuevo secretario de Defensa de EE.UU., todo se enmarca en el inicio de una nueva etapa en el escenario de la política internacional y también en la política defensiva y militar de este país. El punto principal de la política exterior de Trump es lograr la paz a través de la imposición de la fuerza. En realidad, Trump mantiene una postura realista ante la política exterior basada en imponer el poder en el escenario internacional para conseguir los objetivos del nuevo gobierno de EE.UU. Lo que significa que podría ser militarizada la política exterior de EE.UU., sobre todo, porque el nuevo secretario de Defensa de EE.UU., James Mattis, es conocido por sus duras posturas ante la actual crisis de EE.UU. en diferentes partes del mundo.
Las políticas de Trump han preocupado también a los socios europeos de EE.UU. El vicecanciller alemán Sigmar Gabriel anunció que en el caso de que el nuevo Gobierno estadounidense comience una guerra comercial con China, Alemania tomará nuevas medidas económicas con una mirada hacia Asia. También, el presidente francés, François Hollande, criticó duramente las políticas de Donald Trump, flamante presidente estadounidense y, subrayó que cerrar las fronteras y aplicar nuevos impuestos para importar ciertos productos a EE.UU., pondrá en peligro el empleo en otros países. Trump ha enfatizado varias veces que el mejoramiento de la situación económica de EE.UU. es su prioridad fundamental. Lo que busca Trump es disminuir los impuestos, en particular para los ricos y los inversores e, impulsar que los capitales se inviertan dentro de EE.UU., para así, evitar que las empresas estadounidenses lleven las inversiones al extranjero. De esta manera, crecerán las oportunidades de empleo en EE.UU. Por esta preocupación, los altos funcionarios europeos, Alemania entre otros, pretenden tomar una postura unificada para defender sus intereses ante Washington. EE.UU. es uno de los mayores socios comerciales de Alemania y, si Trump lleva a cabo sus planes, se perjudicarán mucho las empresas alemanas que exportan mercancías al país norteamericano.
Otra dimensión de los planes económicos y comerciales de Trump concierne a su oposición con los acuerdos de libre comercio entre EE.UU. con otros países del mundo. Trump quiere renegociar los tratados comerciales con otros países, lo cual ha preocupado mucho a Canadá y México, dos países que han firmado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y, que ahora, se enfrentan con el riesgo de que EE.UU. haga una revisión fundamental en sus pactos. De momento, han sido suspendidas las negociaciones sobre el Tratado de Libre Comercio entre América y Europa. Tampoco se sabe qué va a pasar con el Tratado de Libre Comercio Trans-Pacífico. Todo esto ha inquietado fuertemente a los líderes europeos y a los socios de Washington en el continente americano y en otros países como China.
Estimados oyentes, hemos terminado el programa de hoy y nos despedimos de todos Uds. hasta la próxima semana.