May 10, 2017 08:03 UTC
  •  EEUU en la semana que pasó

Saludos a todos los estimados oyentes. Estamos con Uds. con un programa más de la serie Estados Unidos en la semana que pasó y, al igual que en los programas anteriores, revisaremos los importantes cambios políticos, económicos y sociales del país norteamericano.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió el miércoles 3 de mayo con el líder palestino Mahmud Abás y el primer ministro de Australia, Malcolm Turnbull.
 
Trump, durante su reunión con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Abás, enfatizó los planes de Washington reanudar las conversaciones entre palestinos y el régimen de Israel. Asimismo, pidió a Abás que deje de pagar a las familias de palestinos encarcelados en prisiones israelíes, una de varias medidas que, según Washington, podrían conducir a la reanudación de las conversaciones de paz con Israel. Entre tanto, esta petición es evaluada como en línea con los intereses del régimen sionista que se esfuerza por evitar la continuación de la lucha de la nación palestina para liberar sus territorios ocupados por el régimen israelí.
 
A pesar de que líderes de la Autoridad Nacional Palestina están de cierta forma de acuerdo con los planes determinados por Estados Unidos y el régimen sionista, la nación palestina enfatiza que seguirá firme en defensa de sus derechos hasta liberar completamente sus territorios ocupados.
 
Este asunto ha causado que la Administración de Trump continúe presionando a los palestinos. El vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, ya había reiterado la intención del presidente Trump de trasladar la embajada de su país de Tel Aviv a Al-Quds (Jerusalén), una decisión polémica puesto que los palestinos también reclaman esa ciudad como la capital de su futuro Estado. Pence aseguró que el mundo debe saber que la Administración de Donald Trump nunca dejará de apoyar incondicionalmente a Tel Aviv.  El vicepresidente destacó que el régimen de Israel es el aliado más importante de EE.UU. y dijo que con los esfuerzos de Donald Trump, el futuro de EE.UU. e Israel serán brillantes.
 
En su reunión con el premier australiano, Malcolm Turnbull, el mandatario estadounidense se esforzó por superar a las tensiones entre ambos países y mejorar sus relaciones bilaterales. Cabe recordar que la adopción de algunas de las políticas del nuevo gobierno de Estados Unidos, incluidas la salida de Estados Unidos de tratados comerciales, así como las políticas antinmigración, causaron la insatisfacción de las autoridades australianas.
 
El Congreso de Estados Unidos aprobó el jueves 4 el proyecto de ley presupuestaria para lo que resta de año fiscal por valor de 1,1 billones de dólares, que ahora deberá ser rubricado por el presidente Donald Trump, evitando así un eminente cierre parcial de la Administración federal. Con 79 a favor y 18 en contra en el voto en el Senado, el acuerdo bipartidista consiguió ser aprobado tras semanas de tensas negociaciones, ya que Trump había insistido en incluir una partida para comenzar a construir el muro en la frontera entre Estados Unidos y México, al que los demócratas se negaron.
 
Trump reculó en sus demandas, despejando el camino para un acuerdo final, lo que allanó el terreno para que los congresistas lograran ponerse de acuerdo. La propuesta contiene, entre otras partidas, 295 millones de dólares para ayudar a Puerto Rico en sus programas de asistencia sanitaria, y fondos para los subsidios de la ley sanitaria adoptada por el anterior presidente, Barack Obama, algo que los republicanos querían recortar.
 
La victoria para los republicanos radica en que la ley presupuestaria aumenta en 1.500 millones de dólares los fondos para la seguridad fronteriza y en 15.000 millones los fondos de defensa, aunque el mandatario había solicitado el doble.
Por otro lado, a pesar de la oposición de los demócratas, los republicanos pudieron aprobar el jueves el plan del nuevo sistema de salud en la Cámara de Representantes.
 
La Cámara de Representantes del Congreso estadounidense dio luz verde a un proyecto de ley que elimina y sustituye al sistema de seguros médicos privados vigente desde 2010 y conocido como Obamacare, lo que representa una victoria parcial para el presidente Trump.
 
Los legisladores del Partido Republicano lograron 217 votos para aprobar el proyecto de ley, apenas un voto más de los 216 necesarios en esta Cámara que dominan desde hace siete años. Nada menos que 20 legisladores del propio partido republicano votaron contra el proyecto, junto con 193 integrantes del bloque del Partido Demócrata. La iniciativa ahora será enviada al Senado, también bajo las riendas republicanas, donde se espera que le realicen importantes modificaciones antes de ser sometida a voto la próxima semana.
 
La eliminación y substitución del sistema Obamacare fue una de las más controvertidas promesas de Trump durante la campaña electoral: repetida por doquier pero sin que nunca presentara una alternativa concreta al sistema.
 
La semana pasada, el periódico The Huffington Post en un informe escribió que las organizaciones internacionales de derechos humanos expresaron sus preocupaciones por el mantenimiento a largo plazo de presos en las cárceles del estado de Nueva York.
 
Según el diario, cada el día, unos 4500 reclusos son mantenidos en  celdas de aislamiento en las cárceles del estado de Nueva York de Estados Unidos, una cifra que supera el 9 por ciento del total de los presos. Asimismo, destaca que la mayoría de los presos que se mantienen en las celdas de aislamiento, son negros. De acuerdo con los informes de la Oficina de Salud Mental del estado de Nueva York, más del 40 por ciento de los suicidios ocurrieron en cárceles de Nueva York entre los años 2014 y 2015.
 
Entre tanto, la publicación de la noticia de la muerte de un prisionero negro, Terrill Thomas, de 38 años, por estar siete días sin agua como castigo, causó muchos disturbios en Estados Unidos. La muerte de este recluso, de 38 años, ocurrió el 24 de abril del 2016, hace un año, pero las circunstancias de su fallecimiento se revelaron recientemente en las vistas celebradas en un tribunal de Milwaukee.
 
El director nacional de Inteligencia de Estados Unidos, Dan Coats, anunció la semana pasada que la Agencia de Seguridad Nacional del país en el año 2016 recolectó más de 151 millones de datos desde  llamadas telefónicas de civiles estadounidenses. Anteriormente, Edward Snowden, el excontratista de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, publicó informes, según los cuales, las organizaciones de inteligencia de Estados Unidos, como la Agencia de Seguridad Nacional, han espiado las comunicaciones de cientos de millones de personas en el país norteamericano y en otras partes del mundo.
 
Otro informe periodístico de la semana pasada resalta que a pesar de las promesas de Trump para luchar contra la inmigración ilegal en Estados Unidos, se ha ralentizado el proceso de la expulsión de estas personas en el primer trimestre del mandato del nuevo inquilino de la Casa Blanca.
La policía fronteriza de Estados Unidos informó que desde la llegada de Trump al poder, el 20 de enero de este año, 54.564 personas han sido expulsadas del territorio estadounidense y, en comparación con el mismo periodo de 2016, esta cifra se ha reducido en un 12 por ciento.
 
En otro asunto, de acuerdo con el Pentágono, los informes de agresión sexual en el Ejército de Estados Unidos aumentaron ligeramente en 2016 con 6172 casos, en comparación con los 6083 del año anterior. Según los últimos datos, el mayor aumento ocurrió en la Marina EE.UU. con un 5 por ciento más de informes y hubo un incremento del 3 por ciento en la Fuerza Aérea. El Ejército de EE.UU. y el Cuerpo de Marines tuvieron disminuciones ligeras.
 
 
Una encuesta anónima, realizada cada dos años entre el personal militar estadounidense, descubrió que 14.900 miembros del servicio experimentaron algún tipo de agresión sexual en 2016, desde la violación hasta el toqueteo, menos que los 20.300 casos en 2014. La encuesta reveló que el 58 por ciento de las víctimas había experimentado represalias por denunciar la agresión sexual, por lo que rehúsan a denunciarla, a pesar de los intentos del Pentágono de alentar a más personas a reportar los problemas que sufren.