Jul 17, 2017 07:52 UTC

En el nombre de Dios, todopoderoso. Saludos cordiales a todos ustedes estimados oyentes de la Voz Exterior de la República Islámica de Irán. Estamos con ustedes con otro programa más de la serie de artículos titulados "Derechos Humanos Islámicos".

Los Derechos humanos islámicos son un complejo de  derechos y deberes que consisten en las libertades individuales en el escenario de la sociedad, los derechos de las personas en la familia y sus relaciones con los miembros de la familia, el derecho de Dios, e incluso los derechos de las bendiciones divinas, entre ellas la vida, la salud y los órganos del cuerpo.

 En los programas anteriores, hablamos detalladamente sobre los derechos humanos en la escena social y las relaciones familiares. En este programa, les explicaremos sobre los derechos de cada persona sobre su vida y los órganos de su cuerpo. En realidad, el Islam incluso presta una atención especial a los derechos personales y privados de las personas. De una forma que si ellas  desatienden esto, de hecho, se han oprimido y su detrimento retorna a ellas mismas.

Imam Sayad, cuarto Imam de los chiíes del mundo, en su libro titulado "Artículo Jurídico" ha explicado detalladamente los derechos humanos desde el punto de vista del Islam. En este valioso libro habla de los derechos privados y personales de cada persona y dice: cada persona tiene que poner todos los órganos de su cuerpo al servicio de Alá y pedirLe ayuda para que sus órganos realicen todo lo que Él ha ordenado.

Dios en la sura de Los Creyentes, explica minuciosamente todas las etapas de la creación del ser humano y dice: Hemos creado al hombre de arcilla fina. Luego, le colocamos como gota en un receptáculo firme. Luego, creamos de la gota un coágulo de sangre, del coágulo un embrión y del embrión huesos, que revestimos de carne. Luego, hicimos de él otra criatura. ¡Bendito sea Alá, el Mejor de los creadores!

Existen discrepancias sobre ¿Qué existe en el interior espiritual de cada persona- نفس انسانی-? Por un lado, existe la visión de los materialistas que consideran al hombre como un cuerpo físico y solamente ven su apariencia, siendo su inicio el nacimiento y su fin la muerte y su destrucción. Pero, por otro lado existe la opinión de aquellos expertos que creen en la continuación de la vida después de la muerte. Ellos consideran que cada persona se ha creado de una realidad combinada del cuerpo y el espíritu y no creen en que la muerte sea el fin de la vida. De hecho, la religión celestial del Islam también confirma esta segunda opinión.

Aquel hombre que se conoce y está bien informado de las bendiciones divinas y  todos sus poderes y capitales intelectuales, espirituales y físicas y conoce también sus capacidades; puede usarlos en el camino de su prosperidad y cuando obtuvo todas estas posibilidades, puede propiciar una vida mundana y espiritual próspera para sí misma.

 

Pero, si alguien no se conoce y no realiza ningún esfuerzo para su desarrollo, seguramente, se hallará en el camino de la ignorancia y caída. Por eso, otro resultado del mejor conocimiento de nuestro interior, es mantenernos alejados de cualquier equivocación y de de las tentaciones falsas.

El Hazrat Al (la paz sea con él) dice: dos superpotencias hacen distinto al ser humano de otros creados en la tierra: primero es que el hombre aprende las realidades existentes en el mundo a través de la fuerza de su lógica y razón y segundo es que a través de su lengua, traslada lo que ha aprendido a los demás.

Usar la lengua para maltratar a los demás y dañarles, está prohibido y según la religión celestial del Islam y las enseñanzas religiosas, esta medida se considera algo inadecuado e ilegítimo.

Decir mentiras, acusar a los demás, murmurar, ridiculizárseles, reprochar a las personas, insultar, mofarse, injuriar, intrigar, hablar demasiado y dar un testimonio falso contra alguien y muchos otros pecados que se consideran maldades morales, tienen raíz en la lengua.

El gran profeta del Islam (saludos sean para él y sus descendientes) en una frase al respecto dice: el castigo que Dios ha considerado para la lengua, no lo ha considerado para ningún otro órgano del cuerpo. En el día de la Resurrección, esta lengua dice: ¿Por qué se me ha dado el más duro castigo? Se le responde: el motivo que tu castigo sea más duro y difícil que el de otros órganos del cuerpo es que la palabra salió de ti y por ello, cayó la sangre de un inocente, se invadió los bienes de personas, se insultó a las mujeres de los creyentes y finalmente, con aquella palabra que salió de tu lengua, la gente realizó muchos delitos y pecados humanos y sociales.

Es natural que estos delitos duros tengan una respuesta contundente.

Controlar la lengua conlleva la tranquilidad, la seguridad y la salvación del castigo divino en el día de la Resurrección. Si la persona no puede controlar su lengua y la libera, esta medida propicia el terreno para muchas dificultades mundanas y espirituales para otros órganos del cuerpo.

Imam Saya, cuarto Imam de los chiíes del mundo, dice: cada mañana, la lengua de la persona habla con otros órganos del cuerpo y les pregunta: ¿cómo pasaron la noche? Ellos responden: si tú nos dejas, nosotros estamos bien.

Otra bendición que Dios ha otorgado a las personas es el poder de oír y escuchar. Imam Sayad (la paz sea con él) dice: el derecho de las orejas es oír noticias buenas y alegres. Las orejas son la puerta del corazón y le envían cualquier noticia buena o mala.

El derecho de las orejas es no escuchar insultos e injurias contra los demás o cualquier otro asunto, esto es prohibido. También, hay que hacer llegar las noticias buenas y alegres a las orejas, ya que llenan el corazón de bondad y belleza, y dan alegría a la persona. En realidad, las orejas son la puerta de la entrada de las palabras al corazón y a través de ellas, todos los conceptos buenos y malos llegan al interior.

De ahí que el deber del corazón y el cerebro es tener un pensamiento humano puro y sagrado, el movimiento religioso del Islam ha recomendado mucho respecto a este deber a través de cualquier instrumento posible y ha prohibido contaminarlo a través de todo tipo de maldades y suciedades.

Escuchar el mensaje justo de la realidad, puede considerarse la raíz de los grandes cambios personales, sociales, históricos y religiosos. El Hazrat Ali (la paz sea con él) describiendo las características de los creyentes dice: los creyentes son sabios, sus dichos son correctos y sus hechos son lógicos; en realidad, son moderados. Tapan sus ojos ante todo lo que Dios ha prohibido para ellos y abren sus orejas ante aquella ciencia que es útil y beneficiosa para ellos.

El secreto de plantear el caso es no escuchar maldades y cerrar la boca para no decir palabras inadecuadas ante cualquier tema, es que las orejas contaminadas pierden la capacidad de aceptar lo justo y aprender la ciencia buena, el cual destruye el terreno para que reciban una influencia positiva de los demás.

 

Por eso, en primer paso, hay que realizar medidas para mantener las orejas puras de todo lo que escucha, en segundo paso, hay que esforzarse por aprender las bondades.