EEUU en la semana que pasó (24 de Julio de 2017)
Jul 26, 2017 08:05 UTC
Saludos a todos los estimados oyentes. Estamos con Uds. con un programa más de la serie Estados Unidos en la semana que pasó y, al igual que en los programas anteriores, revisaremos los importantes cambios políticos, económicos y sociales del país norteamericano.
La semana pasada, fracasó una vez más el plan económico republicano para sustituir el seguro médico denominado Obamacare. Esto ocurrió mientras que los republicanos disponen de la mayoría en el Senado, sin embargo, no consiguieron el quórum necesario para aprobarlo. La oposición de algunos republicanos al plan propuesto por el líder de esta bancada Mitch McConnell, concluyó finalmente con otro revés para este partido, sobre todo para el presidente de EE.UU., Donald Trump. La preocupación de los senadores tiene que ver, por un lado, por el destino que tendrán 20 millones de estadounidenses que utilizan el seguro médico Obamacare, por el otro, existe inquietud por sus consecuencias político-electorales y, por último, por las protestas contra el plan sustituyente que no abarca la visión conservadora. Estas son algunas de las razones de la insatisfacción de algunos senadores republicanos. Al respecto, Judy Lubin en un artículo publicado en Reuters escribió que el borrador del proyecto de ley relacionado con el nuevo plan de salud, excluirá del seguro de salud a 10 millones de ciudadanos estadounidenses de la clase media y baja. Además, otros millones de estadounidenses deberán pagar más para usar un seguro médico de poca calidad. Desde luego, estos argumentos fueron rotundamente rechazados por Trump, quien había prometido hace un año en su campaña electoral la eliminación del seguro médico Obamacare. Además, la semana pasada, Trump invitó a los senadores republicanos a la Casa Blanca y les amenazó con perder su escaño si no apoyan el plan sustitutivo al Obamacare. Esto ocurre mientras que algunos de republicanos, a su vez, habían amenazado de que si no obtenían el visto bueno del plan para derogar el Obamacare lo anularían excluyendo así a casi 20 millones de ciudadanos estadounidenses de aprovechar el seguro médico barato.
La semana pasada, la difusión de la noticia sobre el segundo encuentro del presidente de EE.UU., Donald Trump, con su homólogo ruso, Vladimir Putin, provocó controversias. Según los medios de comunicación estadounidenses, Trump y Putin sostuvieron una segunda reunión de una hora en la cumbre del G20 durante la cena celebrada por la canciller alemana, Ángela Merkel, en honor a los líderes de este grupo. La conversación se llevó a cabo mientras que Donald Trump pidió a su esposa, Melania, que cambiara su asiento que estaba cerca de Putin, para así, hablar fácilmente con el presidente ruso en la mesa de cena. Este encuentro fue más llamativo cuando se reveló que ningún otro estadounidense ni siquiera el traductor de Trump estuvo presente en esta conversación. Los medios de comunicación también recalcaron que esta conversación contradice los protocolos y la seguridad nacional de EE.UU. Si bien la Casa Blanca confirmó esta conversación entre los dos presidentes, ridiculizó la forma en que se llevó a cabo estas negociaciones secretas ante 40 invitados a la cena. Además, Trump calificó este asunto como un engaño de los falsos medios.
La semana pasada, la supuesta acusación de la intervención de Rusia en las elecciones presidenciales de EE.UU. revelaron los desacuerdos entre Donald Trump y el fiscal general, Jeff Sessions también secretario del Departamento de Justicia de EE.UU. Trump en una crítica sin precedentes subrayó que si hubiera sabido que Sessions iba a dar un paso atrás sobre el caso de la injerencia de Rusia en los comicios de EE.UU., no le habría nombrado como el fiscal general. En realidad, después de que Sessions informara su renuncia por el problemático asunto de la intervención rusa, se formaron las juntas de investigación ante las que tienen que declarar los más cercanos miembros de la familia del presidente estadounidense. Al parecer, Trump está indignado de Sessions porque el Senado convocó a su hijo mayor, Donald Trump Junior, a testificar sobre su contacto con la abogada rusa durante las campañas electorales a la presidencia que se llevaron a cabo el año pasado.
La semana pasada, fue publicado el resultado de una encuesta conjunta realizada por la BBC News y el Washington Post con motivo de cumplirse el primer semestre de mandato del presidente estadounidense, Donald Trump. Conforme con este sondeo, sólo el 36 % de los encuestados está satisfecho con la actitud de Trump como presidente del país; una cifra que descendió en contraste con el mes de abril, que era del 42 %. Washington Post notificó que en total el 48 % de los estadounidenses está extremadamente insatisfecho con la gestión de Trump. El periódico también evaluó que el nivel de la impopularidad de Trump es tan baja que nunca se ha registrado este nivel en los dos últimos presidentes estadounidenses, es decir, Barack Obama y Bill Clinton. La impopularidad de Tump es tal que solo se ha observado en la segunda etapa del mandato del presidente George W. Bush. Añadió que desde que Trump tomó el poder casi la mitad de los estadounidenses, es decir el 48 %, evalúa débil el liderazgo de su país a nivel mundial, mientras que sólo el 27 % cree lo contrario. Según el Washington Post, sólo un tercio de los estadounidenses confía en su presidente (Trump) y en las negociaciones internacionales que ha realizado con los líderes de otros países. La encuesta también sondea los puntos de vistas de ciudadanos demócratas y republicanos sobre la gestión del primer semestre del presidente de EE.UU. Según este informe, de cada 10 demócratas, ocho cree que Rusia ha intentado influir en las elecciones presidenciales de EE.UU.; también de cada 10 demócratas, seis afirma que el colegio electoral de Trump ha contribuido al respecto con los rusos. Ahora bien, entre los republicanos, sólo un tercio, es decir de cada 10 uno cree que el colegio electoral de Trump ha ayudado a los rusos al respecto.
La semana pasada, Donald Trump fue derrotado otra vez por su polémico veto migratorio que impide a los extranjeros musulmanes de seis países ingresar a EE.UU. El Tribunal Supremo Federal de EE.UU. rechazó la apelación del Gobierno de EE.UU. contra el fallo del juez del Estado Federal Hawái y apoyó a este último incluyendo a más personas en la orden ejecutiva antimigratoria. Previamente, al respecto del fallo contra el veto migratorio de Trump, el Departamento de Estado de EE.UU. se dirigió al Tribunal Supremo aclarando que sólo los allegados cercanos de los ciudadanos estadounidenses, es decir, los padres, el esposo o la esposa, los hermanos, la nuera y el yerno están habilitados a conseguir el visado para entrar al territorio estadounidense. Excluir otros integrantes de la familia, sobre todo, los abuelos, provocó muchas protestas, por lo que el juez federal en el estado de Hawái emitió un fallo, según el cual, además de los abuelos, otros allegados de segundo grado de parentesco con los ciudadanos estadounidenses también son habilitados para ingresar al territorio estadounidense pese al veto migratorio de Trump. Desde luego, la Administración estadounidense presentó una apelación al respecto y, por tanto, el Tribunal Supremo Federal trató otra vez el tema y, finalmente, votó contra el Gobierno. Así, con esta decisión, en adelante, además de los abuelos, los nietos, los cuñados y los primos, también se encuentran entre los allegados de los ciudadanos estadounidenses con la nacionalidad de seis países musulmanes (Irán, Siria, Yemen, Somalia, Sudan y Libia) y están autorizados a solicitar el visado para ingresar a EE.UU. Ahora bien, el Tribunal Supremo Federal en cambió ha dejado libre al gobierno de Trump para intensificar las restricciones con el fin de impedir la llegada de los refugiados al territorio estadounidense.