Ago 02, 2017 03:34 UTC
  • EEUU en la semana que pasó (31 de julio de 2017)

Saludos a todos los estimados oyentes. Estamos con Uds. con un programa más de la serie Estados Unidos en la semana que pasó y, al igual que en los programas anteriores, revisaremos los importantes cambios políticos, económicos y sociales de EE.UU.

Uno de los importantes cambios en el escenario político de EE.UU. fue la aprobación del proyecto de ley de sanciones contra Irán, Rusia y Corea Norte en el Congreso de EE.UU. El pasado martes 25 de julio, la Cámara de Representantes de EE.UU. dio el visto bueno con 419 votos a favor y 3 votos en contra al proyecto de ley integral que sanciona a Irán, Rusia y Corea del Norte. Luego, el Senado estadounidense también aprobó el jueves el proyecto citado con 98 votos a favor frente a 2 votos en contra. Anthony Scaramucci, director de Comunicaciones de la Casa Blanca, declaró que probablemente, el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmará o bien vetará este proyecto de ley tal como está. Es obvio que de entrar en el vigor las sanciones deseadas por la Casa Blanca, aumentarán la escalada de las tenciones y las hostilidades entre EE.UU. y los tres países, Irán, Rusia y Corea del Norte. Para Irán, estas medidas pueden interpretarse como el incumplimiento de los EE.UU. al acuerdo nuclear conocido como el Plan de Acción Conjunto y Completo (JCPOA, por sus siglas en inglés) con lo cual, las condiciones volverán a ser las mismas que antes del acuerdo mencionado. Además, probablemente, Irán realizará las medidas de represalias más allá del acuerdo nuclear. En cuanto a Rusia, las nuevas sanciones contra Moscú con el fin de debilitar el poder económico, industrial y financiero del país ruso, tendrá como consecuencia las duras reacciones del Kremlin. El proyecto de ley citado entrará en vigor con un amplio embrago contra Rusia, sobre todo, en el sector energético y con multas financieras. El presidente ruso, Vladimir Putin, evaluó la resolución del Congreso de EE.UU. que pretende llevar a cabo los embargos contra Rusia, como una medida que conllevará muchas consecuencias negativas, además, lo calificó de insolente. Se prevé que Rusia, además de recurrir a las medidas económicas y financieras de represalias contra EE.UU., presione a éste último saliendo de los acuerdos armamentísticos nucleares, intensificando sus actividades en el Este de Europa, el Oeste de Asia y en el Norte de África y, también provocando dificultades en el proceso de tomar decisiones en el Consejo de Seguridad de la ONU. Esto ocurre mientras que Corea del Norte también puede a su vez con la aceleración en la producción de los misiles balísticos y, mejorando su capacidad en armas nucleares, amenazar constantemente por ataques nucleares al territorio estadounidense. Por lo cual se puede decir que la resolución del Congreso que se convertirá en ley con la firma del presidente Trump, será un factor para generar un caos a nivel internacional.  
 
La semana pasada, hemos sido testigo de otro cambio político en el escenario nacional de EE.UU. Hace unos días, después de la renuncia del portavoz de la Casa Blanca, también renunció el jefe de Gabinete de la Casa Blanca. El presidente de EE.UU., Donald Trump, reemplazó en una medida inesperada a su jefe de gabinete Reince Priebus por el general jubilado, John Kelly, como el nuevo jefe de gabinete de la Casa Blanca. Se dice que los enfrentamientos entre Anthony Scaramucci, director de Comunicaciones de la Casa Blanca con Priebus ha influido en la decisión de Trump, al respecto. Anthony Scaramucci, en la entrevista realizada por la revista semanal estadounidense, The New Yorker, acusó a Priebus de filtrar los datos y los documentos financieros y dijo textualmente: "Lo que quiero es matar a todos los que filtran los datos". Los desacuerdos entre Trump y el jefe despedido de Gabinete de la Casa Blanca datan de la época de las campañas electorales a la presidencia del año pasado. Pero, ahora, otorgando la responsabilidad de jefe de Gabinete de la Casa Blanca a un general jubilado de seguridad, el presidente estadounidense pretende, en su opinión calmar el caos creado. Durante los últimos seis meses, Kelly como secretario de Seguridad Nacional de EE.UU. cumplió una parte de las exigencias de Trump como la de intensificar las medidas de seguridad en las fronteras y, acelerar el proceso de la expulsión de los migrantes indocumentados entre otras exigencias de Trump. En realidad, utilizar la experiencia dentro del gobierno y, también al expulsar al personal de la casa blanca acusado de desobediencia y apoyar a los críticos a través de la filtración de la información, puede ayudar mucho al gobierno de Donald Trump. Por tanto, con la situación actual, no parece que el caos creado en la Casa Blanca y también la filtración de los datos por parte de las personas más cercanas a Trump se resuelva con las renuncias en serie ni tampoco con tomar medidas de puño de hierro. David Cohen, profesor de las Ciencias Políticas en la Universidad de Akron, al respecto señaló que desde muchos aspectos, el mismo Trump es el jefe de Gabinete de la Casa Blanca y, que como jefe no es bueno.
 
Los EE.UU. puso los embargos contra Venezuela para presionar al presidente venezolano, Nicolás Maduro a que anule las elecciones a la Asamblea Constituyentes. En este sentido, Trump decretó las sanciones de transacciones financieras contra Venezuela. Según las autoridades estadounidenses, el pasado miércoles Trump impuso embargos contra 13 altos funcionarios militares y gubernamentales venezolanos y también contra la empresa petrolea de carácter estatal de este país. Previamente, Washington, en una medida contra Caracas, había prohibido cualquier transacción financiera en dólares estadounidenses con Petróleos de Venezuela (PDVSA), empresa petrolea Estatal de este país latino. Trump exigió a las empresas estadounidenses que no realicen ningún tipo de transacciones financieras con la empresa estatal de petróleo de Venezuela ni tampoco con los bancos locales de éste último. Las nuevas medidas de la Casa Blanca pueden limitar bastante la exportación del crudo de Venezuela. Ahora bien, la última medida tomada por el presidente estadounidense contra Venezuela, contradice los contratos firmados entre el gobierno de EE.UU., Venezuela y las empresas petroleras de EE.UU. Durante los últimos años, EE.UU. como el poder ultraregional en Latinoamérica que busca derrocar al gobierno izquierdista de Venezuela y al presidente venezolano Maduro, ha intensificado sus presiones contra este país sudamericano no sólo con su claro apoyo a los disidentes internos, sino que también aprovecha de las organizaciones continentales y regionales tales como la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el MERCOSUR. El objetivo de esta medida consiste en primer lugar, en debilitar el gobierno izquierdista de Caracas y, potenciar a los opositores y, en segundo lugar, derrotar a Maduro o bien allanar el terreno para que éste renuncie el poder.
 
Los informes publicados por la prensa estadounidense tratan de que aún continúan las discrepancias entre la Casa Blanca y el Departamento de Estado de EE.UU. y, que se supone que el ahora secretario de Estado de este país, Rex Tillerson, renuncie a su cargo para finales del año en curso. Sin embargo, el Departamento de Estado descartó este asunto. El curso de los acontecimientos en las últimas semanas en EE.UU. han potenciado mucho más los rumores de que si existen desacuerdos entre Trump y sus asesores con Tillerson. La mayoría de las divergencias citadas tienen que ver con la disminución del presupuesto del Departamento de Estado de EE.UU. y, en cómo tratar los asuntos internacionales tales como la crisis de Catar y el acuerdo nuclear con Irán (JCOA). En la línea de reducir los gatos públicos y abastecer los presupuestos necesarios en el sector militar y de inteligencia, Trump ha recortado el 30% del presupuesto del Departamento de Estado para el año financiero 2018. Además de las disconformidades en cuanto a los asuntos organizativos y financieros, se observan también las diferencias sobre los importantes asuntos internacionales entre los expertos del Departamento citado con los puntos de vista de Trump y sus asesores. En cuanto al tema delicado de la divergencia entre Catar y Arabia Saudí, los dos aliados político-militares de Washington en la Región del Golfo Pérsico, Trump apoyó explícitamente a Riad y, acusó a Doha de apoyar al terrorismo. Mientras que el Departamento de Estado de EE.UU. junto con el Departamento de Defensa de este mismo país, desean que reconcilien Catar y Arabia Saudí. El analista de asuntos políticos, Mark Peri, haciendo referencia a las discrepancias entre Trump y Tillerson sobre Catar recalcó: "Estas divergencias demostraron a Tillerson que Trump dirige fuera de la Casa Blanca una política exterior secundaria, para la cual está apoyándose a Jared Kushner, su alto asesor y también su yerno". Lo mismo ocurre sobre el acuerdo nuclear con Irán. Esto es, el Departamento de Estado de EE.UU. desea que Washington siga comprometido con el acuerdo nuclear con Irán, mientras que Trump y sus asesores intentan constantemente romper el acuerdo citado, sin tener en cuenta sus consecuencias a nivel internacional.