Abr 06, 2016 08:06 UTC

En este programa se aborda la diferencia del derecho de la vida en la visión de los derechos humanos occidentales y los derechos humanos islámicos.

Estimados oyentes en el programa anterior hablemos sobre diferencias básicas de los derechos humanos en el pensamiento del Occidente y del Islam. Estas diferencias básicas que constituyen la base del pensamiento occidental se han considerado en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Bases que, a veces, tienen diferencias significativas con la cultura y creencias religiosas y filosóficas de pueblos de otros territorios. Así que mucha gente del mundo protesta por la globalización de todos los artículos de comunicados y documentos sobre derechos humanos.

Tal como sabemos, las comunidad humanas tienen ideologías, culturas y diferentes ámbitos y disponen también de diferentes derechos y normas morales y religiosas, así que los derechos humanos y sus artículos tiene que definirse de modo que sean aceptados por todas las comunidades y naciones que estén de acuerdo con ese comunicado o, al menos, no tengan un contraste serio en el comentario y sus definiciones. Si está previsto que las leyes de derechos humanos rijan a nivel mundial, entonces, tienen que determinar los derechos y deberes para toda la gente del mundo de cualquier cultura, religión e ideología.

 

Hoy en día no existe un gobierno mundial y un poder que trascienda todos los gobiernos y pueblos del mundo, los ciudadanos no incluyen un estado unificado, que les obligue a observar las leyes como ciudadanos de un solo país. Por lo tanto, es obligatorio para el hombre observar todas las disposiciones de derechos humanos. Por lo que es natural que existan múltiples interpretaciones de las disposiciones de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Cuando las personas en su comunidad respetan las leyes y reglamentos, es porque están seguras que los redactares de las leyes —conociendo sus buenas características espirituales y materiales— con veracidad total hacia sí mismas y el resto son los más idóneos de la comunidad para esa misión.

 

Por otro lado, las personas eligen a sus representantes mediante elecciones para que redacten las leyes, y confían en ellos. Además, existe la participación de la gente en la cultura, la religión, aspectos de la vida y otros intereses nacionales.

Hoy no se puede afirmar que la gente de todas las sociedades haya aceptado la competencia de las normas establecidas por las autoridades occidentales para determinar las leyes y deberes. Tampoco han logrado tal sinceridad y pureza que puedan atraer la seguridad de todas tribus y naciones del mundo.

 Ahora para entender mejor las diferentes interpretaciones de los casos de derechos humanos, estudiaremos cada uno de los derechos humanos y explicaremos las interpretaciones y comentarios de las diferentes escuelas islámicas y del pensamiento occidental. De esta manera también podremos entender las diferencias entre la opinión del pensamiento divino y del material del Occidente.

 

 El derecho a la vida es un derecho fundamental y es el derecho humano más básico cuyo capital original radica en ser la gran bendición que Dios ha concedido al hombre. Entre los derechos que las religiones y escuelas han considerado para los seres humanos, el derecho a la vida es como una fuente del que se derivan los otros derechos. Cada derecho que consideremos para la persona y cada paso que el ser humano tiene que dar en el camino de la perfección depende de la vida. Quien quiere emprender subir los grados de la dignidad y la perfección humana y llegar a las últimas escalas de esta vía, debe tener vida. Quien quiere beneficiarse de las bendiciones naturales y divinas en el mundo tiene que estar vivo.

Hay dos diferencias diametrales en la interpretación del “derecho a la vida”. Uno de ellos se basa en la visión divina y, el otro, en la mirada liberal. Ambas interpretaciones se reflejan en la Declaración Islámica de los Derechos Humanos y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, respectivamente.

 

El artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece: "Toda persona tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad personales". La primera cláusula del artículo 6 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos estipula: "El derecho a la vida es uno de los derechos inherentes a la persona humana. Este derecho estará protegido por la ley y nadie puede privar a ninguna persona de la vida”. Por lo tanto, desde el punto de vista de los filósofos occidentales de los derechos humanos, la persona es propietaria del “derecho a la vida” y nadie puede cortar o limitar este derecho, de ahí que la sentencia de muerte, a excepción de algunos delitos, es una medida violenta, condenada y prohibida. Por otro lado, la vida es el derecho natural de todo ser humano y ninguna persona puede renunciar a su derecho e intentar suicidarse. Entre estas características, sobre la idea de "auto-propietario", un liberal dice que la vida de cada persona es su propiedad y no pertenece a Dios, comunidad o Estado y, por tanto, puede tratarla como quiera.

Sin embargo, en la visión divina, dado que Dios es el creador del hombre y de todo su ser, no existe siquiera el derecho a matar a otra persona, menos de matarse a sí mismo. De acuerdo con el Islam y todas las religiones divinas, la vida es una bendición divina y un derecho que proviene de Dios. Por eso, si los medios adecuados para matar a otros causan corrupción en la sociedad y perturban el buen orden de la sociedad, se perderá el derecho a beneficiar a los demás.

 

El primer derecho del hombre que el sagrado Corán ha enumerado es el “derecho a la vida”. En la definición islámica, la vida se divide en dos, una parte material y otra espiritual. Nadie tiene permiso a quitar el derecho de la vida material y espiritual de los demás. Quitar el derecho de la vida material se realiza a través del asesinato y, este acto, según el Corán, equivale a asesinar a toda la humanidad, sin embargo, matar a alguien es permitido por una razón correcta. Dios en la aleya 32 de la sura La mesa servida dice:

 

Por esta razón, prescribimos a los Hijos de Israel que quien matara a una persona que no hubiera matado a nadie ni corrompido en la tierra, fuera como si hubiera matado a toda la Humanidad. Y que quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado las vidas de toda la Humanidad. Nuestros enviados vinieron a ellos con las pruebas claras, pero, a pesar de ellas, muchos cometieron excesos en la tierra.

 

 Esta confrontación ha sido aludida en la aleya 70 de la sura Ya Sin así:

 

Para que advierta a todo vivo y se cumpla la sentencia contra los infieles.

 

Obviamente, en esta aleya, los que creen son llamados vivos y los ateos son los que están privados de la vida.

En el punto de vista del Corán, Dios y nadie más ha otorgado el derecho a la vida al hombre, de ahí que únicamente Dios puede tomar posesión de ella. Después de cualquier destrucción material y espiritual, sin el permiso de su Señor y está prohibido que la persona se quite la vida o de las demás. En otras palabras, la vida es tanto un derecho como un deber de los seres humanos y nadie puede librarse de la carga de esta tarea.

Hemos dicho que el derecho de la vida es el primer derecho de la persona. Por otro lado, el Imam Sayad (la paz sea con él) en “Rersale–Alhoghogh” señala que la fuente de los derechos radica en conocer a Dios. El secreto está en el pasado del mismo discurso, es decir que si alguien no conoce a Dios y hace una carrera de blasfemia, en realidad, se priva del derecho a la vida. El reconocimiento de Dios es como tener una vida espiritual.

La vida material es un derecho de todas las criaturas, incluidos humanos, animales, plantas y otros organismos. Ahora estamos hablando de los tres tipos de vida, vegetal, animal y humana. En muchas aleyas del Corán se explica que Dios envía la lluvia, que hace crecer las plantas y permite la vida a las personas. La aleya 30 de la sura Los profetas dice:

 

"Hemos creado del agua a todo ser viviente."

A quien de ellos diga: «Soy un dios fuera de Él» le retribuiremos con la gehena. Así retribuimos a los impíos.

 

Según esta aleya, conocer el sistema natural dirige al hombre hacia el conocimiento de Dios y su ciencia y poder sinfín. Deja claro que el agua es la fuente de la vida humana y de todos los seres vivos, con la sabiduría de Dios, se transmite a través del aire a todos los rincones de la tierra.

 

Dios en la aleya 33 de la sura Los que arrancan dice:

 

 Para disfrute vuestro y de vuestros rebaños.

 

El mensaje es que los bienes deben compartirse entre la persona y los animales ya que unidos se logra la eficacia de estas bendiciones, por tanto las personas deben mantener el nivel de vida de los animales. Pero cuando el Corán habla de la “vida humana” el nombre de la persona está junto al de los ángeles.

Lamentablemente el sistema actual del mundo se basa en la misma vida de animal. En el punto de vista occidental no se ha atendido mucho a la vida humana y esta misma ignorancia es la fuente de los problemas principales y las diferencias básicas con el pensamiento divino. En próximo programa seguiremos explicando el aspecto más importante de la vida humana, es decir la vida humana.