EEUU en la semana que pasó (31 de enero de 2016)
Saludos a todos los estimados oyentes. Estamos con Uds. con un programa más de la serie Estados Unidos en la semana que pasó y, al igual que en los programas anteriores, revisaremos los importantes cambios políticos, económicos y sociales de EE.UU.
Saludos a todos los estimados oyentes. Estamos con Uds. con un programa más de la serie Estados Unidos en la semana que pasó y, al igual que en los programas anteriores, revisaremos los importantes cambios políticos, económicos y sociales de EE.UU.
La semana pasada, el presidente estadounidense, Barack Obama, advirtió en un discurso sobre el aumento de la intolerancia ante las religiones y criticó fuertemente la falta de la paciencia de los individuos frente a las creencias. En realidad, la advertencia de Obama es una crítica implícita a las declaraciones del precandidato polémico republicano, Donald Trump. Obama hizo hincapié en que atacar a cualquier religión es como si atacaran a nuestras propias creencias. Por tanto, Obama haciendo referencia a la intensificación de la intolerancia religiosa, apunta mayormente al aumento de las posturas de enemistad ante otras religiones en EE.UU., sobre todo ante el Islam y, al aumento de la xenofobia en la comunidad estadounidense; esto ocurre después de que sucedieran los últimos atentados terroristas en Europa y EE.UU., es decir, el atentado del 13 de noviembre de 2015 en Paris que terminó la vida de más de 130 personas y, también el atentado terrorista del 2 de diciembre de 2015 ocurrido en San Bernandino en California, el cual dejó 14 muertos. Ahora bien, los simpatizantes de derechas radicales tanto en Europa como en EE.UU. se aprovecharon de estos acontecimientos para impulsar sus objetivos como son la islamofobia y generar un contexto psicológico contra los musulmanes entre otros objetivos. En estas circunstancias, el candidato multimillonario republicano Donald Trump ha intentado, para las próximas elecciones presidenciales, presentar propuestas contra los musulmanes, para así, aumentar su popularidad entre los ciudadanos estadounidenses.
La semana pasada, Barack Obama apoyó implícitamente a la precandidata demócrata, Hilary Clinton, en las primarias. Las declaraciones de Obama justo unos días antes de celebrarse las primarias de los demócratas fueron consideradas como el apoyo de Obama a Clinton. Tradicionalmente, los presidentes estadounidenses respetan la imparcialidad en las elecciones primarias de su propio partido; Por tanto, hace unos meses, la Casa Blanca informó de que Barack Obama no respaldaría en las primarias del partido demócrata a ninguno de los precandidatos. Este asunto se potenció después de que el vicepresidente estadounidense, Joe Biden renunciara a participar en las presidenciales de 2016. Sin embargo, el proceso de las campañas electorales de las primarias del partido demócrata se dirigió en un camino donde obligó a Obama a revisar en su política neutral al respecto. Teniendo en cuenta de que se ha fortificado la supuesta victoria del precandidato demócrata, Sanders, como el candidato final en las presidenciales de 2016, es probable que Obama intente recompensar el fracaso de Clinton en las elecciones de 2008, apoyándola para las presidenciales de 2016. Lo importante al respecto son los diferentes puntos de vistas del precandidato izquierdista de los demócratas, Bernie Sanders, frente a la precandidata moderada de este mismo partido, Hilary Clinton. Sanders es conocido en EE.UU. por su reputación de izquierda, e incluso, este precandidato del Estado de Vermont no tiene miedo de que lo consideren como un político social-demócrata; un término que generalmente está considerado ofensivo en el mundo político estadounidense. Las consignas de Sanders en los últimos meses tienen matices de idealismo. Actualmente, las caras influyentes del partido demócrata están preocupadas de que tengan que presentar una persona izquierdista e idealista como el candidato final del partido, y que esto resulte con la unidad de los conservadores y, que finalmente, Donald Trump logre el puesto de la presidencia de EE.UU.
La semana pasada, el canciller ruso, Serguei Lavrov, expresó su profunda insatisfacción por las acusaciones falas de las autoridades estadounidenses atribuidas al presidente ruso, Vladimir Putin, por la corrupción. Lavrov informó el viernes 29 de enero a través de un comunicado que las declaraciones de las autoridades estadounidenses sobre la corrupción de Putin podrían distanciar las relaciones entre ambos países. El canciller ruso acusó a Washington por la intensificación deliberada de las tensiones bilateral. Últimamente, el portavoz de la Casa Blanca además de que ha confirmado la alegación de una de las autoridades del Departamento de la Tesorería estadounidense en base a que el presidente ruso, Vladimir Putin, es corrupto, también lo calificó como el punto de vista del Gobierno estadounidense. Por otro lado, el Kremlin evaluó las declaraciones del portavoz de la Casa Blanca como ofensivas e impactantes y, agregó que Washington pretende afectar las próximas elecciones presidenciales en Rusia. Por lo visto, la tensión creada entre EE.UU. y Rusia ha entrado en una nueva fase con las acusaciones sin precedentes contra el presidente ruso, Vladimir Putin. Las relaciones tensas entre ambos países, no solo no se han calmado debido a diferentes motivos, sino que han seguido agregado nuevos asuntos a la lista de las discordias entre los dos países. Parece que la postura irreconciliable de Rusia ante las exigencias de EE.UU. y la presencia activa rusa en las dos importantes crisis internacionales, es decir, la de Ucrania y la de Siria, han causado que los funcionarios de Washington plantearan las acusaciones sin precedentes para disfamar y desprestigiar a Putin ante la opinión internacional. Al margen de que si son verdaderas o no dichas acusaciones confirmadas por la Casa Blanca y, que el portavoz de ésta última, Josh Ernest, hizo hincapié en que Putin ha tomado el control del poder, lo importante es que los estadounidenses no han podido lograr un acuerdo con Putin en el escenario político; pues, ahora han llegado a esta conclusión de cuestionar el prestigio y la transparencia financiera y política del presidente ruso para desacreditarlo como un líder autócrata y corrupto.
Estimados oyentes, hemos terminado el programa de hoy y nos despedimos de todos Uds. hasta la próxima semana.
La semana pasada, el presidente estadounidense, Barack Obama, advirtió en un discurso sobre el aumento de la intolerancia ante las religiones y criticó fuertemente la falta de la paciencia de los individuos frente a las creencias. En realidad, la advertencia de Obama es una crítica implícita a las declaraciones del precandidato polémico republicano, Donald Trump. Obama hizo hincapié en que atacar a cualquier religión es como si atacaran a nuestras propias creencias. Por tanto, Obama haciendo referencia a la intensificación de la intolerancia religiosa, apunta mayormente al aumento de las posturas de enemistad ante otras religiones en EE.UU., sobre todo ante el Islam y, al aumento de la xenofobia en la comunidad estadounidense; esto ocurre después de que sucedieran los últimos atentados terroristas en Europa y EE.UU., es decir, el atentado del 13 de noviembre de 2015 en Paris que terminó la vida de más de 130 personas y, también el atentado terrorista del 2 de diciembre de 2015 ocurrido en San Bernandino en California, el cual dejó 14 muertos. Ahora bien, los simpatizantes de derechas radicales tanto en Europa como en EE.UU. se aprovecharon de estos acontecimientos para impulsar sus objetivos como son la islamofobia y generar un contexto psicológico contra los musulmanes entre otros objetivos. En estas circunstancias, el candidato multimillonario republicano Donald Trump ha intentado, para las próximas elecciones presidenciales, presentar propuestas contra los musulmanes, para así, aumentar su popularidad entre los ciudadanos estadounidenses.
La semana pasada, Barack Obama apoyó implícitamente a la precandidata demócrata, Hilary Clinton, en las primarias. Las declaraciones de Obama justo unos días antes de celebrarse las primarias de los demócratas fueron consideradas como el apoyo de Obama a Clinton. Tradicionalmente, los presidentes estadounidenses respetan la imparcialidad en las elecciones primarias de su propio partido; Por tanto, hace unos meses, la Casa Blanca informó de que Barack Obama no respaldaría en las primarias del partido demócrata a ninguno de los precandidatos. Este asunto se potenció después de que el vicepresidente estadounidense, Joe Biden renunciara a participar en las presidenciales de 2016. Sin embargo, el proceso de las campañas electorales de las primarias del partido demócrata se dirigió en un camino donde obligó a Obama a revisar en su política neutral al respecto. Teniendo en cuenta de que se ha fortificado la supuesta victoria del precandidato demócrata, Sanders, como el candidato final en las presidenciales de 2016, es probable que Obama intente recompensar el fracaso de Clinton en las elecciones de 2008, apoyándola para las presidenciales de 2016. Lo importante al respecto son los diferentes puntos de vistas del precandidato izquierdista de los demócratas, Bernie Sanders, frente a la precandidata moderada de este mismo partido, Hilary Clinton. Sanders es conocido en EE.UU. por su reputación de izquierda, e incluso, este precandidato del Estado de Vermont no tiene miedo de que lo consideren como un político social-demócrata; un término que generalmente está considerado ofensivo en el mundo político estadounidense. Las consignas de Sanders en los últimos meses tienen matices de idealismo. Actualmente, las caras influyentes del partido demócrata están preocupadas de que tengan que presentar una persona izquierdista e idealista como el candidato final del partido, y que esto resulte con la unidad de los conservadores y, que finalmente, Donald Trump logre el puesto de la presidencia de EE.UU.
La semana pasada, el canciller ruso, Serguei Lavrov, expresó su profunda insatisfacción por las acusaciones falas de las autoridades estadounidenses atribuidas al presidente ruso, Vladimir Putin, por la corrupción. Lavrov informó el viernes 29 de enero a través de un comunicado que las declaraciones de las autoridades estadounidenses sobre la corrupción de Putin podrían distanciar las relaciones entre ambos países. El canciller ruso acusó a Washington por la intensificación deliberada de las tensiones bilateral. Últimamente, el portavoz de la Casa Blanca además de que ha confirmado la alegación de una de las autoridades del Departamento de la Tesorería estadounidense en base a que el presidente ruso, Vladimir Putin, es corrupto, también lo calificó como el punto de vista del Gobierno estadounidense. Por otro lado, el Kremlin evaluó las declaraciones del portavoz de la Casa Blanca como ofensivas e impactantes y, agregó que Washington pretende afectar las próximas elecciones presidenciales en Rusia. Por lo visto, la tensión creada entre EE.UU. y Rusia ha entrado en una nueva fase con las acusaciones sin precedentes contra el presidente ruso, Vladimir Putin. Las relaciones tensas entre ambos países, no solo no se han calmado debido a diferentes motivos, sino que han seguido agregado nuevos asuntos a la lista de las discordias entre los dos países. Parece que la postura irreconciliable de Rusia ante las exigencias de EE.UU. y la presencia activa rusa en las dos importantes crisis internacionales, es decir, la de Ucrania y la de Siria, han causado que los funcionarios de Washington plantearan las acusaciones sin precedentes para disfamar y desprestigiar a Putin ante la opinión internacional. Al margen de que si son verdaderas o no dichas acusaciones confirmadas por la Casa Blanca y, que el portavoz de ésta última, Josh Ernest, hizo hincapié en que Putin ha tomado el control del poder, lo importante es que los estadounidenses no han podido lograr un acuerdo con Putin en el escenario político; pues, ahora han llegado a esta conclusión de cuestionar el prestigio y la transparencia financiera y política del presidente ruso para desacreditarlo como un líder autócrata y corrupto.
Estimados oyentes, hemos terminado el programa de hoy y nos despedimos de todos Uds. hasta la próxima semana.