Sep 08, 2020 06:28 UTC

ParsToday-ParsToday – En el nombre de Dios y con saludos cordiales a todos ustedes queridos oyentes, en este momento les presentamos el espacio “Irán en la semana que pasó”, en el que analizaremos los eventos más destacados de la semana pasada en Irán.

Durante una reunión por videoconferencia, el primero de septiembre, con representantes del sector educativo persa, el Líder de la Revolución Islámica, ayatolá Seyed Ali Jamenei, ofreció un análisis del proceso de corrientes que buscan la paz con Israel, y explicó los objetivos y las malas consecuencias del establecimiento de relaciones vergonzosas entre los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y el régimen criminal sionista.
 
El ayatolá Jamenei lamentó en su discurso que EAU haya cooperado con Israel y Estados Unidos contra los intereses del mundo islámico y cometa la mayor atrocidad contra él, denunciando que Emiratos traicionó al mundo islámico, las naciones árabes y los países de la región, así como la causa de los palestinos. Por supuesto, añadió, esta traición no durará mucho; pero quedará el estigma pegado en la frente de los gobernantes de ese Estado, que abrieron la puerta a la región a los sionistas y dejaron la causa de los palestinos, es decir, la usurpación de un país, en el olvido.
 
Desde que hace casi cuatro años se convirtiera en el presidente de Estados Unidos,  Donald Trump, prioriza la normalización de las relaciones de Israel con los países árabes, especialmente Arabia Saudí, los EAU y Baréin.
 
Estados Unidos busca establecer relaciones diplomáticas y económicas abiertas entre Israel y el mundo árabe para legitimar al régimen sionista en el mundo árabe y la Ummah islámica. Esta estrategia intenta restar importancia al “discurso de la Resistencia” y reemplazarlo con un llamado proceso de paz en el marco del Acuerdo del Siglo.
 
Pero, los líderes de los regímenes árabes, sobre todo los de EUA, Arabia Saudí y Baréin, y cualquier otro país árabe o islámico que sueña con establecer relaciones con la entidad sionista, deben saber la relación con un régimen que ha violado todos los derechos de los palestinos durante más de 70 años y que solo ha hablado con los mismos con el lenguaje de las armas y la matanza, no solo va en detrimento de esta gente oprimida, sino que también hace de los países árabes cómplices del derramamiento de sangre de cientos de miles de palestinos.
 
Al respecto, el secretario general de Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), Seyed Hasan Nasralá, dijo en un discurso dijo: “el anuncio del acuerdo Tel Aviv-Abu Dabi ha sido aparentemente una necesidad de Estados Unidos para que esto redundara en beneficio de Trump. Este acuerdo fue anunciado en este momento porque algunos gobernantes árabes son lacayos de Estados Unidos, toda vez que Trump busca más logros en el ámbito exterior, y los gobernantes árabes de la región buscan servir a Trump para que pueda ganar las próximas elecciones”.
 
El establecimiento de relaciones diplomáticas con el régimen sionista, además de ser una clara traición a la causa palestina y al sagrado Al Quds (Jerusalén), es también una violación de las disposiciones de las resoluciones de la Liga Árabe desde la cumbre de Egipto en 1946.
 
En un comunicado en su cumbre de 2002, la Liga Árabe precisó que “todos los Estados miembros se sumarán al proceso de paz de Oriente Medio siempre que Israel se retire de todos los territorios ocupados de 1967”.
 
De igual modo, la resolución de la reunión extraordinaria del Consejo de la Liga Árabe a nivel de cancilleres a principios de 2020 sobre el acuerdo del siglo, puso énfasis en la naturaleza árabe y palestina de Al Quds oponiéndose seriamente a su reconocimiento como capital de Israel.
 
Irán es un país poderoso en la región de Asia Occidental en términos de indicadores de defensa y disuasión militar, que ha podido convertirse en una potencia estratégica en la zona al fabricar en el interior los misiles y equipos militares más modernos y gracias a la experiencia de ocho años de defensa sagrada (guerra impuesta por Irak, 1980-88).
 
En declaraciones ofrecidas el 3 de septiembre en el marco de la inauguración de una exposición de 3000 piezas en Teherán, hechas por la Cartera que dirige, el ministro de Defensa iraní, el general de brigada Amir Hatami, destacó que las Fuerzas Armadas y este Ministerio están a la vanguardia de la autoconfianza, la autosuficiencia y la introspección para mantener y mejorar el poder disuasorio de la República Islámica. Añadió que “esta exposición demuestra el gran éxito en romper las sanciones opresivas y eliminar cualquier dependencia del sistema de hegemonía mundial”.
 
La industria de defensa de la República Islámica ahora es capaz de fabricar drones avanzados y sistemas de defensa antimisiles en el interior del país. Se espera que este año, denominado como “Saltos en la producción” por el Líder de la Revolución y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, el movimiento de construcción y actualización de sistemas de defensa crezca y florezca más que antes.
 
El comandante en jefe del Ejército de Irán, el general de división Seyed Abdolrahim Musavi, dijo que la defensa aérea del país ha obtenido buenos logros en distintos ámbitos, incluidos radares, misiles y sistemas de comunicación durante el periodo posrevolucionario.
 
La República Islámica también destaca entre los cinco primeros países del mundo en el área de diseño y fabricación de lanchas veloces y lanzamisiles con una velocidad de más 130 kilómetros por hora.
 
Viena, capital de Austria, albergó el primero de septiembre una reunión de la Comisión Conjunta encargada de verificar el acuerdo nuclear iraní, de nombre oficial Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC o JCPOA, por sus siglas en inglés), en la que participaron delegaciones de Irán y del Grupo 4+1 (Alemania, Francia, Rusia, China y el Reino Unido) y la coordinadora de la Unión Europea (UE).
 
En dicho encuentro, los socios restantes del JCPOA calificaron como ilegales y nulos los esfuerzos de EE.UU. por activar el mecanismo de snapback (restablecimiento automático de las sanciones contra Irán levantadas tras la aprobación en julio de 2015 de la Resolución 2231 en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, CSNU).
 
El alto representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell, destacó en un mensaje en Twitter la necesidad de mantener vivo al JCPOA y dijo lo siguiente: que “tenemos que preservar este acuerdo por dos razones: no hay una alternativa efectiva. La idea de que podemos tener otro acuerdo, al que llamamos el acuerdo Trump, no es posible en absoluto. La disputa tardó 12 años en resolverse hasta que se pudo llegar a un acuerdo. Nuestras negociaciones comenzaron en 2003, y este pacto no habría sido posible sin la plena aprobación del entonces liderazgo de EE.UU., y la interacción de Washington, así como de Rusia y China, y seguramente del propio Irán”.
 
Después de acabar con su participación en el JCPOA, la Administración de Trump intentó evitar el fin del embargo de armas a Irán, estipulado en el anexo a la Resolución 2231 del CSNU. Por eso, en primer lugar, presentó un proyecto de resolución de 13 páginas que chocó con la oposición de los miembros del Consejo, por lo que se vio obligada a eliminar por completo sus disposiciones y presentarlo esta vez en cuatro párrafos, con el objetivo principal de mantener el actual embargo de armas a Irán, intento que tampoco pudo recoger los votos necesarios para su aprobación.
 
Al fracasar en este intento, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, envió el 20 de agosto una carta al presidente de turno del CSNU solicitando la activación del mecanismo de snapback. Casi una semana más tarde, en una reunión del CSNU se anunció formalmente que éste no prevé dar ningún paso en relación con la solicitud de EE.UU. para restablecer sanciones a Irán dada la falta de consenso en el órgano. Así, Estados Unidos volvió a sufrir otro fracaso ante Irán en el escenario internacional.
 
El profesor universitario Heinz Gartner dijo en una entrevista con la agencia de noticias IRNA que Pompeo está tratando de activar el mecanismo de snapback en violación del JCPOA y de la Resolución 2231 del CSNU.  Añadió que en primer lugar, Estados Unidos no es un participante en el JCPOA y, en segundo lugar, el proceso del uso de este mecanismo es complejo y muy diferente de las acciones de Washington.
 
En los últimos dos años, la República Islámica ha tratado de mantener el acuerdo nuclear, siempre que las otras partes del acuerdo cumpliesen con sus compromisos, pero debido a la incapacidad de las partes europeas para hacerlo, comenzó a dar pasos para reducir los suyos durante un periodo de tiempo de 60 días. Teherán ha declarado reiteradas veces que si los socios restantes otras del JCPOA deciden implementar sus compromisos conforme a lo estipulado en este convenio, las medidas iraníes para reducir sus obligaciones recogidas en el mismo, podrían revertirse.
 
 
 
P/FE/RH