Jun 13, 2016 00:38 UTC

Saludos a todos los estimados oyentes. Estamos con Uds. con un programa más de la serie Estados Unidos en la semana que pasó y, al igual que en los programas anteriores, revisaremos los importantes cambios políticos, económicos y sociales de EE.UU.

 

La semana pasada, el presidente estadounidense, Barack Obama, después de que mantuviera una visita con Berni Sanders, apoyó a la precandidata demócrata, Hilary Clinton, a las elecciones presidenciales de noviembre del año en curso. Obama en un mensaje de video haciendo referencia a Hillary Clinton, declaró que no cree que hasta la fecha haya alguien apto a este nivel para ocupar el cargo de presidente de EE.UU.  Desde luego, desde hace unos meses, se daba a entender  en las competencias primarias de los demócratas, que Obama se había inclinado hacia su rival en las elecciones de 2008, es decir, su exsecretaria del Departamento de Estado, Hilary Clinton. Incluso se dice que por esta misma razón, el vicepresidente Joe Biden, contrario de la tradición política, no intentó ocupar el puesto de su jefe y renunció a ser precandidato del partido demócrata a las primarias presidenciales. La influencia política de la familia de Clinton en el Partido Demócrata y también la cercanía en los puntos de vistas de Hillary Clinton con las políticas y los planes del Gobierno de Obama son los motivos por los cuales el presidente Obama tenga un especial atención hacia Clinton. Sin embargo, Obama manifestó oficialmente su apoyo a Clinton justo después de que ella triunfara en las elecciones interpartidarias de los demócratas, para así, evitar que le acusaran por su influencia en los resultados de dicha victoria. Ahora que Clinton ha logrado más de 2200 escaños de la Convención Nacional de los Demócratas, ya la preocupación del presidente de EE.UU. al respecto se ha calmado. No obstante, las largas competencias entre Sanders y Clinton han divido al Partido Demócrata entre los aficionados liberarles que buscan el cambio de la situación actual y los moderadores que defienden de la situación en la que viven. Actualmente, Sanders dispone del apoyo de más de 10 millones partidarios, de los cuales la mayoría son jóvenes. Y a los líderes demócratas les urge atraer el apoyo de los simpatizantes de Sanders para lograr la victoria en las elecciones del próximo mes de noviembre. Se dice que Obama y el senador izquierdista Sanders, discutieron en la visita que tuvieron el pasado jueves sobre mantener la unidad en su partido. Sanders señaló a su vez que apoyará cualquier medida para evitar que Trump triunfe en las próximas elecciones.

 

La semana pasada, la asesora de la Seguridad Nacional de EE.UU., Susan Rice, informó en la Asociación Mundial del Comité de Judíos de EE.UU. en Washington que el nuevo paquete de las ayudas de EE.UU. a Israel se estima en unos 40 mil millones de dólares, la cual permite renovar los aviones de combate de la fuerza aérea y el poder misilístico de Israel. En abril de 2016, el Gobierno estadounidense se comprometió bajo la presión del Senado a proporcionar el mayor paquete de la ayuda en su historia al régimen sionista. Últimamente, Washington y Tel-Aviv han celebrado intensas negociaciones para renovar por otros 10 años más el tratado firmado que caducará en 2018. El informe de la ayuda militar por un valor de 40 mil millones de dólares al régimen sionista por parte de EE.UU. revela la devoción de la Casa Blanca a Israel. EE.UU. dedica anualmente a sus aliados las ayudas financieras y armamentísticas, e Israel es el mayor beneficiario de este apoyo. Cabe mencionar que la cantidad de las ayudas militares de EE.UU. a Israel no es comparable con lo que contribuye a otros países, Egipto entre ellos. Las autoridades estadounidenses facilitan por año más de 3 mil millones de dólares del dinero de los contribuyentes estadounidenses en forma de ayudas económicas y militares de subvención al régimen sionista. Si bien, actualmente, EE.UU. está involucrado en muchos problemas económicos, nunca ha disminuido la cantidad de las ayudas ofrecidas al régimen sionista.

 

La semana pasada, el secretario de Defensa de EE.UU., Ashton Carter, en sus nuevas declaraciones, se dirigió a Rusia como su supuesto socio para establecer la seguridad en Asia-Pacifico. Según Carter, si bien existen ciertos desacuerdos, EE.UU. acoge con una mayor participación a Rusia respetando la necesidad de continuar el desarrollo en el sistema de seguridad de Asia-Pacifico. El secretario estadounidense de Defensa agregó que si Rusia aprovecha de una forma constructiva su influencia en esta región, EE.UU. estará satisfecho por su colaboración con Moscú. Para Ashton Carter, el sistema de seguridad de Asia-Pacifico que incluye los países integrantes de la ASEAN, se está desarrollando. Es la primera vez que la autoridad más alta del Pentágono habla sobre la participación de Rusia en el sistema de seguridad de la región estratégica de Asia-Pacifico. En realidad, desde hace mucho tiempo, EE.UU. se ha concentrado en esta región e, incluso en la nueva estrategia militar de este país, planteado en enero de 2012 por el presidente de EE.UU., Barack Obama, la primera prioridad trata de la presencia militar de Washington en la región de Asia-Pacifico y, en la misma dirección, la fuerza naval estadounidense ha instalado al 60 % de sus naves militares en esta región estratégica. El rol innegable de Rusia en Asia-Pacifico por un lado y, el empeño de Rusia para extender sus colaboraciones con los países de esta región, China y los integrantes del ASEAN, entre otros países, por otro, ha motivado que el secretario de Defensa estadounidense convoque implícitamente a los rusos para colaborar en el sistema de seguridad en esta región.