Dic 26, 2016 08:14 UTC

En el nombre de Dios. La misericordia de Dios llene sus espíritus y la del profeta Mohamad Mustafa (la paz sea con él y sus descendientes). Estimados oyentes les invitamos a que nos acompañen para que podamos aprovechar la luz del Corán, un libro divino, guía eterna, que junto a las palabras del gran Profeta del Islam, nos ayuda a seguir por el mejor camino.

Primeramente escucharán las aleyas 36 y 37 de la sura La Araña:

وَإِلَى مَدْيَنَ أَخَاهُمْ شُعَيْباً فَقَالَ يَا قَوْمِ اعْبُدُوا اللَّهَ وَارْجُوا الْيَوْمَ الْآخِرَ وَلَا تَعْثَوْا فِي الْأَرْضِ مُفْسِدِينَ


Y enviamos a Madyan a su hermano Shuayb que les dijo: !Oh, pueblo mío! Adorad a Dios y tened esperanza en el Último Día y no corrompáis en la Tierra! (36:29)

 

 

فَكَذَّبُوهُ فَأَخَذَتْهُمُ الرَّجْفَةُ فَأَصْبَحُوا فِي دَارِهِمْ جَاثِمِينَ

Pero le desmintieron y el terremoto les sorprendió y amanecieron muertos, caídos de bruces en sus casas. (37:29)

En el programa anterior hablamos sobre el destino del pueblo del Hazrat Lot. Estas aleyas aluden a la misión del Hazrat Shuayb y dicen que este, al igual que todos los profetas, invitaba al pueblo hacia Dios y a creer en el Día del Levantamiento. Shuayb decía que el pecado y la desobediencia a Dios provocan el desarrollo de la corrupción en la tierra y un desorden y disturbio en el sistema del universo.
Pero, lamentablemente, al igual que la mayoría de los pueblos anteriores, el pueblo de Shuayb también se negó a aceptar las palabras proféticas. Los opositores al profeta Shuayb hacían caso omiso a sus recomendaciones y advertencias que les trasmitía de forma amistosa y con el fin de reformar aquel pueblo.

El Corán dice que cometer tantos pecados tiene como resultado el castigo divino en este mundo; de hecho, Dios provocó tal terremoto que acabó con todo el pueblo de Shuayb.

De estas aleyas aprendemos que
Primero: llamar a aceptar el Último Día es la primera invitación de todos los profetas.
Segundo: el enfrentamiento de los profetas con el pueblo siempre ha sido amistoso y sin orgullo ni odio.
Tercero: No solo cometer pecados provoca la imposición del castigo divino, sino también insistir en este acto y oponerse a la justicia pese a tener la suficiente inteligencia e información para darse cuenta.

Ahora escucharemos la aleya 38 de la sura La Araña:

وَعَاداً وَثَمُودَ وَقَد تَّبَيَّنَ لَكُم مِّن مَّسَاكِنِهِمْ وَزَيَّنَ لَهُمُ الشَّيْطَانُ أَعْمَالَهُمْ فَصَدَّهُمْ عَنِ السَّبِيلِ وَكَانُوا مُسْتَبْصِرِينَ 


Y a Ad y a Zamud. Y es evidente para vosotros por sus moradas. Satanás le embelleció sus acciones y les apartó del camino, a pesar de que ellos eran perspicaces. (38:29)

Esta aleya aborda el destino de los pueblos de Ad y Zamud donde Dios había asignado a los profetas Hud y Saleh la responsabilidad de orientarles. Ambos pueblos, cuyo destino ha sido relatado en otras aleyas del sagrado Corán, rechazaron a estos profetas y con astucias se oponían a sus órdenes.
El Corán en unas palabras dirigidas al pueblo de La Meca dice: los miembros de estos dos pueblos sufrieron el castigo divino y las ruinas de sus ciudades que se encuentran en el norte y el sur de La Meca- en el camino de Sham y Yemen- son evidencias claras para ustedes y, de hecho, las ven en sus viajes pero, aun así, no toman lección al respecto.
La misma aleya, a continuación, explica que el motivo de la revelación del castigo divino en estos dos pueblos se debía que los habitantes siguieron órdenes diabólicas que les había engañado a través de adornos mundanos. Aunque ellos tenían todos las capacidades para darse cuenta de lo verdadero, como la razón, la lógica interna y la invitación de los profetas, prefirieron desviarse del camino recto y dejarse engañar por Satanás.

De esta aleya aprendemos que
Primero: hay que proteger los monumentos históricos de los pueblos anteriores pues son en realidad lecciones para los que vienen en el futuro.
Segundo: el deber del Diablo es adornar y mostrar bonitas las maldades. Lo que una persona puede ver feo en base a su lógica y razón, el Diablo lo muestra de una forma muy bonita y bella. Por ejemplo: el orgullo, la superpotencia y el odio son características que el Diablo muestra como buenas ante las personas.

Ahora escucharán las aleyas 39 y 40 de la sura La Araña:

وَقَارُونَ وَفِرْعَوْنَ وَهَامَانَ وَلَقَدْ جَاءهُم مُّوسَى بِالْبَيِّنَاتِ فَاسْتَكْبَرُوا فِي الْأَرْضِ وَمَا كَانُوا سَابِقِينَ 


Y Qarun y Faraón y Haman. Y, ciertamente, Moisés vino a ellos con las pruebas claras, pero ellos obraron con arrogancia en la Tierra y no triunfarán. (39:29)

 

فَكُلّاً أَخَذْنَا بِذَنبِهِ فَمِنْهُم مَّنْ أَرْسَلْنَا عَلَيْهِ حَاصِباً وَمِنْهُم مَّنْ أَخَذَتْهُ الصَّيْحَةُ وَمِنْهُم مَّنْ خَسَفْنَا بِهِ الْأَرْضَ وَمِنْهُم مَّنْ أَغْرَقْنَا وَمَا كَانَ اللَّهُ لِيَظْلِمَهُمْ وَلَكِن كَانُوا أَنفُسَهُمْ يَظْلِمُونَ

 

Así pues, tomamos a cada uno de ellos por sus pecados. A algunos de ellos Nosotros les enviamos una tormenta huracanada de piedras, a otros les sorprendió el Grito, a otros hicimos que se los tragase la tierra y a otros les ahogamos. Y no fue Dios quien les oprimió, ellos se oprimieron a sí mismos. (40:29)

Tras explicar el destino de algunos pueblos anteriores, estas aleyas aluden al fin de la vida de algunas personas pecadoras y orgullosas de la historia, entre ellas Qarun, Haman y el faraón. Qarun era muy orgulloso debido a que poseía muchas riquezas. El poder y gobierno también habían dirigido al faraón hacia el auge de la arrogancia. Haman era ministro del faraón y su socio en los diferentes crímenes que el dirigente de Egipto cometió.


El Hazrat Moisés advirtió mucho a estas tres personas, pero ellas no se rindieron ante lo justo y prefirieron seguir su camino incorrecto. Ellos se resistieron ante las recomendaciones de Moisés, gran profeta de Dios, y se esforzaron para eliminarlo. Estas personas arrogantes pensaban que podían poner resistencia ante la voluntad divina. Pero, por voluntad de Dios, la tierra se tragó a Qarun y lo enterró. El agua también ahogó al faraón y a Haman en el río Nilo.


En estas aleyas también se mencionan todo tipo de castigos divinos en este mundo, los mismos que en otras aleyas del Corán se han explicado con más detalles. El pueblo de Ad sufrió una tormenta huracanada de piedras que permaneció durante siete días y siete noches que destruyó completamente el lugar. El pueblo de Zamud también fue destruido a través del Grito celestial y un terrible terremoto. La Tierra se tragó a algunas personas y otras se ahogaron en el agua. Todo esto eran castigos divinos que se aplicaron en este mismo mundo.

De estas aleyas aprendemos que
Primero: el fin de la arrogancia y la superpotencia es la destrucción. El poder, la riqueza y otras posibilidades no salvan a las personas pecadoras de la destrucción.
Segundo: el poder de Dios supera todos los poderes y quienes se resisten ante lo justo y verdadero que muestran los seguidores del camino recto, tienen que saber que no podrán resistirse ante Dios.
Tercero: el castigo de Dios no es de una sola forma. Su mano está abierta para lanzar todo tipo de castigos. Puede castigar a los pecadores de cualquier forma que quiera.
Cuarto: el destino de cada persona depende de sus actos en este mundo.

Estimados oyentes, finalizado el tiempo de nuestro programa de hoy, nos despedimos de todos ustedes hasta una nueva emisión y esperamos sus opiniones y propuestas al respecto.