Dic 26, 2016 08:18 UTC

En el nombre de Dios. La misericordia de Dios llene sus espíritus y la del profeta Mohamad Mustafa (la paz sea con él y sus descendientes). Estimados oyentes les invitamos a que nos acompañen para que podamos aprovechar la luz del Corán, un libro divino, guía eterna, que junto a las palabras del gran Profeta del Islam, nos ayuda a seguir por el mejor camino.

Primeramente escucharán la aleya 46 de la sura La Araña:

‏ وَلَا تُجَادِلُوا أَهْلَ الْكِتَابِ إِلَّا بِالَّتِي هِيَ أَحْسَنُ إِلَّا الَّذِينَ ظَلَمُوا مِنْهُمْ وَقُولُوا آمَنَّا بِالَّذِي أُنزِلَ إِلَيْنَا وَأُنزِلَ إِلَيْكُمْ وَإِلَهُنَا وَإِلَهُكُمْ وَاحِدٌ وَنَحْنُ لَهُ مُسْلِمُونَ

 

Y no discutáis con la gente de la Escritura sino de la mejor manera excepto con aquellos que son opresores y dicen: Creemos en lo que fue hecho descender a nosotros y en lo que fue hecho descender a vosotros y nuestro dios y el vuestro es uno y nosotros estamos sometidos a Él. (46:29)

En las aleyas anteriores se ha aludido al método para discutir con los ateos y opositores a Dios. Pero esta aleya describe el método de discusión con personas cuya religión se basa en libros divinos, como los cristianos y judíos. Primero, como un principio general, señala que, en el diálogo con estas personas, debe preponderar el respeto y el tono amistoso. Se debe acudir a la lógica para que las palabras penetren en ellos y quienes buscan la realidad, sean atraídos al Islam.
Mientras tanto, es natural que no se debe discutir con las personas que no pueden mantener conversaciones amistosas y con respeto mutuo, ya que el comportamiento respetuoso hacia las personas orgullosas, provoca la humillación ante ellos. A continuación, esta aleya ha aludido a la necesidad de atender las similitudes entre las religiones divinas y dice que, en lugar de hablar de las discrepancias, hay que iniciar los diálogos basándose en los ejes de unidad y similitudes de los seguidores de las religiones divinas, es decir, la fe en Dios y la creencia en los libros celestiales. Tenemos que solicitarles que se rindan ante Dios y sus órdenes.

De esta aleya aprendemos que
Primero: en el diálogo con los no musulmanes, tenemos que evitar el insulto, la burla y la humillación. Estos diálogos tienen que fundarse en la lógica y en motivaciones positivas. Indudablemente, hay que respetar también todos estos asuntos en el diálogo con los musulmanes.
Segundo: el diálogo correcto entre los seguidores de las religiones celestiales, es una de las recomendaciones del Islam.
Tercero: la fe en Dios y los profetas no es suficiente. Sino que hay que rendirse ante sus órdenes y obedecerles.

Ahora escucharemos la aleya 47 de la sura La Araña:

وَكَذَلِكَ أَنزَلْنَا إِلَيْكَ الْكِتَابَ فَالَّذِينَ آتَيْنَاهُمُ الْكِتَابَ يُؤْمِنُونَ بِهِ وَمِنْ هَؤُلَاء مَن يُؤْمِنُ بِهِ وَمَا يَجْحَدُ بِآيَاتِنَا إِلَّا الْكَافِرُونَ

 

Y, de la misma manera, hemos hecho descender a ti la Escritura. Y aquellos a quienes hemos dado la Escritura creen en ella y de estos algunos creen en ella. Y nadie combate Nuestras señales excepto quienes no son creyentes. (47:29)

Tal como Dios reveló la Tora y el Evangelio a Moisés y Jesucristo, respectivamente, reveló también el Corán al Profeta del Islam, por tanto, la raíz de los libros de todos los profetas es la palabra de Dios. Entonces, no existe ninguna discrepancia entre ellos y tal como los musulmanes creen en los libros de los profetas anteriores, se espera que los seguidores de las otras religiones también tengan fe en el Corán y lo respeten. Ya que, desde el punto de vista de los principios generales, las enseñanzas de los musulmanes concuerdan con las enseñanzas de los libros de los profetas anteriores.
A continuación, esta aleya dice que no solo las personas que se basan en Escrituras celestiales, sino también los opositores y ateos —que buscan la verdad—pueden confiar en el Corán y convertirse al Islam. Pero no es el caso de los opositores impertinentes que entienden la verdad, pero por diferentes motivos no están dispuestos a aceptarla y la rechazan, sin embargo, este hecho no provoca ningún daño a la verdad del Corán. Esto es como la persona que pone unas cortinas muy gruesas ante las ventanas de su casa y no permite que la luz penetre en el interior de la habitación. Esta persona, con estas medidas, no reduce la grandeza del sol, sino que se priva a sí misma de la luz brillante.

De esta aleya aprendemos que
Primero: el Corán, además de respetar los libros de los profetas anteriores, invita a los seguidores de otras religiones al Islam.
Segundo: la persona que se rinde ante Dios es aquella que no es fanática de una religión especial y puede aceptar al profeta, cree en él y en su libro celestial.

Ahora escucharán las aleyas 48 y 49 de la sura La Araña:

وَمَا كُنتَ تَتْلُو مِن قَبْلِهِ مِن كِتَابٍ وَلَا تَخُطُّهُ بِيَمِينِكَ إِذاً لَّارْتَابَ الْمُبْطِلُونَ

 

Y tú no recitabas ninguna Escritura antes de ésta ni la escribías con tu mano derecha, si no, los que falsean la Verdad habrían sembrado dudas. (48:29)

 

 

بَلْ هُوَ آيَاتٌ بَيِّنَاتٌ فِي صُدُورِ الَّذِينَ أُوتُوا الْعِلْمَ وَمَا يَجْحَدُ بِآيَاتِنَا إِلَّا الظَّالِمُونَ

 

Pero son señales claras en el pecheo de aquellos a quienes les ha sido dado el conocimiento. Y no luchan contra Nuestras señales más que los opresores. (49:29)

Además de la concordancia de la aleyas del Corán con los versículos de los libros celestiales anteriores, la aleya 48 de la sura La Araña ha aludido a otra señal de la veracidad del Corán y dice que el Profeta del Islam antes de la revelación del Corán, no tenía ningún maestro ni había ido a ninguna escuela; no había leído ningún libro, ni había escrito ningún texto. Decimos esto para que quienes se esfuerzan por tergiversar su invitación, no duden y no digan que el Corán es una copia tras investigaciones de los libros anteriores y que tildan de mentiroso al Enviado de Dios.
El hecho que una persona analfabeta que nunca ha recibido clases, ha podido proporcionar estas enseñanzas valiosas sin precedentes entre los árabes de aquella época ya que, en la mayoría de los casos, ha ofrecido enseñanzas que no eran comunes en la cultura de aquel tiempo, evidencia que el Corán es producto de un milagro.
Por eso, a continuación de la aleya, se indica que los índices de la veracidad de este libro se han oculto en sus aleyas y los creyentes pueden entenderlos pero los pecadores la rechazarán.

De estas aleyas aprendemos que
Primero: algunas veces, con la voluntad de Dios, alguien que no ha estudiado, cambia la cultura de la humanidad y, otras veces, las personas, pese a contar con muchos estudios, rechazan la espiritualidad religiosa y provocan la desviación de las sociedades humanas.
Segundo: con inteligencia, hay que evitar cualquier aprovechamiento de los enemigos.
Tercero: quienes verdaderamente buscan la ciencia y el conocimiento, entienden completamente la veracidad del Corán.

Queridos oyentes, finalizado el tiempo de nuestro programa de hoy, nos despedimos de todos ustedes hasta una nueva emisión y esperamos sus opiniones y propuestas al respecto.