Sura Al ankabút (La araña), versos 56-61(Parte:716)
En el nombre de Dios. La misericordia de Dios llene sus espíritus y la del profeta Mohamad Mustafa (la paz sea con él y sus descendientes).
Estimados oyentes les invitamos a que nos acompañen para que podamos aprovechar la luz del Corán, un libro divino, guía eterna, que junto a las palabras del gran Profeta del Islam, nos ayuda a seguir por el mejor camino.
Primeramente escucharán las aleyas 56 y 57 de la sura La Araña:
يَا عِبَادِيَ الَّذِينَ آمَنُوا إِنَّ أَرْضِي وَاسِعَةٌ فَإِيَّايَ فَاعْبُدُونِ
¡Siervos creyentes! ¡Mi tierra es vasta! ¡Servidme, pues, a Mí solo! (56:29)
كُلُّ نَفْسٍ ذَائِقَةُ الْمَوْتِ ثُمَّ إِلَيْنَا تُرْجَعُونَ
Cada uno gustará la muerte. Luego, seréis devueltos a Nosotros. (57:29)
Una de las estrategias interesantes del Islam es la emigración para la preservación de la religión. Al principio de la misión del Profeta del Islam, los musulmanes eran constante y fuertemente reprimidos por los ateos y paganos y no tenían libertad para practicar sus deberes religiosos. Por eso, el Hazrat Mohamad y los creyentes verdaderos emigraron de la Meca a Medina y se establecieron en aquella ciudad.
Estas aleyas, como una regla general, precisan que la dependencia a un pueblo o tierra natal no tiene que impedir el crecimiento de la fe y la adoración de Dios. Las personas no deben pensar que siempre estarán vivas en este mundo. Por tanto, su objetivo en esta vida no debe centrarse en aumentar sus riquezas materiales y fortalecer su situación. Si la gente entiende que el otro mundo es un lugar eterno, nunca sentirá una dependencia profunda hacia su patria.
De estas aleyas aprendemos que
Primero: a la hora de elegir el lugar de residencia, se debe atender mucho el mantenimiento de la fe y la religión.
Segundo: la emigración para preservar la religión es uno de los deberes de los creyentes.
Tercero: quienes debido a su dependencia a una ciudad o región, se desvían del camino recto, sufrirán el castigo divino en el otro mundo. Cuarto: la muerte es general y nadie puede evadirla. Pues, es necesario que en nuestra vida sigamos programas de preparación para el periodo posterior a la muerte.
Ahora escucharemos las aleyas 58 y 59 de la sura La Araña:
وَالَّذِينَ آمَنُوا وَعَمِلُوا الصَّالِحَاتِ لَنُبَوِّئَنَّهُم مِّنَ الْجَنَّةِ غُرَفاً تَجْرِي مِن تَحْتِهَا الْأَنْهَارُ خَالِدِينَ فِيهَا نِعْمَ أَجْرُ الْعَامِلِينَ
A quienes hayan creído y hecho el bien hemos de alojarles en el Jardín, eternamente, en cámaras altas, a cuyos pies fluyen arroyos. ¡Qué grata es la recompensa de los que obran bien, (58:29)
الَّذِينَ صَبَرُوا وَعَلَى رَبِّهِمْ يَتَوَكَّلُونَ
que tienen paciencia y confían en su Señor! (59:29)
En estas aleyas, Dios da ánimo a aquellas personas que han soportado dificultades en el camino del mantenimiento de su fe y, en caso necesario, han tenido que abandonar su patria. Para ellas Dios promete que en el otro mundo vivirán en los mejores palacios y gozarán de muchas bendiciones. Estas aleyas mencionan tres características importantes que dirigirán a los creyentes hacia el Paraíso y las bendiciones divinas, a saber, la forma de actuar, la paciencia y la confianza en Dios.
Cabe mencionar que la fe sin buena actitud no tiene ningún valor. Por otra parte, la actitud sin paciencia tampoco da resultado. Además, la paciencia sin basarse en Dios no dura mucho.
De estas aleyas aprendemos que
Primero: la primera condición para alcanzar el Paraíso y las bendiciones divinas incluye la fe y los buenos actos.
Segundo: lo que los creyentes pierden en este mundo por el mantenimiento de su fe, Dios lo recompensa en el otro mundo y les otorga algo mejor.
Tercero: la paciencia es la clave de la victoria en los problemas y en el logro de éxitos en las diferentes etapas de la vida. Indudablemente, los creyentes que siempre están al borde del insulto y maltrato de los enemigos, tienen que tener más paciencia en comparación con los demás.
Ahora es momento de escuchar la aleya 60 de la sura La Araña:
وَكَأَيِّن مِن دَابَّةٍ لَا تَحْمِلُ رِزْقَهَا اللَّهُ يَرْزُقُهَا وَإِيَّاكُمْ وَهُوَ السَّمِيعُ الْعَلِيمُ
¡Cuántas bestias hay que no pueden proveerse del sustento! Alá se encarga de él y del vuestro. Él es Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe. (60:29)
A continuación de las aleyas anteriores en las cuales se aborda la importancia de la emigración en el mantenimiento de la fe, esta aleya dice que los creyentes no deben tener miedo de perder su trabajo y sufrir problemas para obtener dinero por haber abandonado un territorio donde reinaba el ateísmo y estaba lleno de opositores. Si es necesario, las personas tienen que emigrar pero deben recordar que Dios no olvida el sustento de sus criaturas. De acuerdo con esta aleya, el Dios que da sustento a todos los seres vivos en la tierra y el cielo, cómo podría olvidarse del hombre. Incluso, recuerda que aquellos animales que no pueden por sí mismos llevar el alimento a sus casas y preservarlo, Dios les abastece su sustento. Pues, el ser humano no es menos que aquellos animales y, con esfuerzo, puede obtener su sustento.
Si debido a la emigración y alejamiento de la patria, los creyentes pierden su trabajo, Dios les compensará, pero si una persona prefiere seguir su vida en el camino del ateísmo y la oposición a la palabra divina o rendirse ante el pecado, no recibirá ninguna recompensa. Ya que, el ateísmo y el pecado hacen salir a la persona del ciclo de la humanidad.
De esta aleya aprendemos que
Primero: los emigrantes en el camino de Dios no tienen que preocuparse por el trabajo ni tampoco dejar de emigrar por temor a no obtener ingresos.
Segundo: un creyente siempre debe basarse en Dios y no debe desatender sus deberes por temor a reducir sus ingresos.
Tercero: Dios, el Creador del universo, ha garantizado el suministro del sustento de todos los seres vivos en este mundo.
Ahora escucharemos la aleya 61 de la sura La Araña:
وَلَئِن سَأَلْتَهُم مَّنْ خَلَقَ السَّمَاوَاتِ وَالْأَرْضَ وَسَخَّرَ الشَّمْسَ وَالْقَمَرَ لَيَقُولُنَّ اللَّهُ فَأَنَّى يُؤْفَكُونَ
Si les preguntas: ¿Quién ha creado los cielos y la tierra y sujetado el sol y la luna?, seguro que dicen: ¡Alá! ¡Cómo pueden, pues, ser tan desviados! (61:29)
Aquellos opositores que vivían en La Meca y adoraban diversos dioses, aceptaban a Alá como el Creador, pero decían que había otros dioses que determinaban los deberes del sol, la luna y las estrellas. Ellos aceptaban a Dios como Creador del universo pero no lo consideraban como el único Dios. Ellos negaban que su destino estuviera en manos de Dios y rechazaban el papel del Todopoderoso al respecto.
No es extraño que actualmente exista una gran mayoría que considere a Alá como su Creador pero crea que no debe rendirse ante Él y seguir sus órdenes. Este grupo cree que el ser humano en su vida no necesita de Dios y considera que es su derecho propio decidir todo sobre su existencia.
De esta aleya aprendemos que
Primero: se debe iniciar cualquier discurso religioso mencionando los puntos comunes con los demás para después continuar. El punto común de los musulmanes con los opositores de la Meca, era su creencia en Alá.
Segundo: desviarse del camino recto es uno de los peligros que amenaza a todo el mundo. Aceptar a Alá sin aceptar su poder absoluto en la vida, es un tipo de desviación del camino recto.
Queridos oyentes, finalizado el tiempo de nuestro programa de hoy, nos despedimos de todos ustedes hasta una nueva emisión y esperamos sus opiniones y propuestas al respecto.