Sura Al ankabút (La araña), versos 67-69(Parte:718)
La misericordia de Dios llene sus espíritus y la del profeta Mohamad Mustafa (la paz sea con él y sus descendientes). Estimados oyentes les invitamos a que nos acompañen para que podamos aprovechar la luz del Corán, un libro divino, guía eterna, que junto a las palabras del gran profeta del Islam, nos ayudará a seguir por el mejor camino.
Primeramente escucharán la aleya 67 de la sura de La Araña:
أَوَلَمْ يَرَوْا أَنَّا جَعَلْنَا حَرَمًا آمِنًا وَيُتَخَطَّفُ النَّاسُ مِنْ حَوْلِهِمْ ۚأَفَبِالْبَاطِلِ يُؤْمِنُونَ وَبِنِعْمَةِ اللَّـهِ يَكْفُرُونَ
¿No ven que hemos hecho un territorio sagrado y seguro, mientras, alrededor de ellos, secuestran a la gente? ¿Creen, pues, en lo falso y no creerán en la gracia de Alá? (67:29)
En un período en que el saqueo era generalizado entre los árabes y cada tribu atacaba a otra, mataba a un grupo y detenía a otro, Dios fundó la ciudad de La Meca como un santuario seguro para que todo el mundo respete a sus habitantes y nadie se atreva a atacarlos. Mientras que a su alrededor los hombres eran expulsados de sus tierras y atacados. Durante el asalto de las fuerzas bien armadas de Abraha, los invasores antes de entrar a la Meca, murieron tras un insólito ataque de pájaros desde el cielo, esto fue con la ayuda de Dios.
Esta aleya dirigida a los enemigos de la Meca, dice: aunque Dios les ha dado una bendición tan grande de vivir con seguridad y tranquilidad, ¿por qué entonces adoran a dioses y acuden a ellos en lugar de al Creador del universo? Esto es menospreciar las bendiciones divinas. Creen en lo falso y no reconocen las gracias de Dios.
De esta aleya aprendemos que:
Primero: La seguridad es una de las grandes bendiciones divinas y agradecerla, provoca el alejamiento del ateísmo y oposición.
Y segundo: Recordar las bendiciones divinas, propicia el terreno para invitar al pueblo hacia el monoteísmo.
Ahora escucharán La aleya 68 de la sura de La Araña:
وَمَنْ أَظْلَمُ مِمَّنِ افْتَرَىٰ عَلَى اللَّـهِ كَذِبًا أَوْ كَذَّبَ بِالْحَقِّ لَمَّا جَاءَهُ ۚ أَلَيْسَ فِي جَهَنَّمَ مَثْوًى لِّلْكَافِرِينَ
¿Hay alguien que sea más impío que quien inventa una mentira contra Alá o que, cuando viene a él la Verdad, la desmiente? ¿No hay en la gehena una morada para los infieles? (68:29)
Según las relaciones sociales, el opresor es alguien que pisotea los derechos de los demás. Y la cultura religiosa la ha condenado duramente, sin embargo ha mencionado un tipo más importante de dominación, considerada la raíz de la mayoría de las opresiones. Si una persona coloca un ídolo u otras cosas como socio de Dios, lo ha oprimido, ya que ha puesto algo más bajo que Él como su socio. También, alguien que considera a los profetas divinos como mentirosos y desmiente su misión divina, los ha humillado. Ha ignorado los sacrificios que realizaron en el camino de la orientación humana y ha menospreciado esta gran bendición.
Los opresores tendrán un fuerte castigo en el día de la Resurrección, la opresión a Dios y a los profetas, tendrá castigos más enérgicos.
Mientras tanto, es posible que la opresión se manifiesta de diversas formas: en el marco de la idolatría o en otros marcos como adorar el dinero, puesto, situación y pasiones. Por eso, los creyentes que sienten peligro hacia las debilidades mundanas tienen que purificar su corazón de la dependencia de aquellos elementos que lo alejan de su Creador.
De esta aleya aprendemos que:
Primero: La peor opresión es cultural pues reprime lo justo y se propaga lo injusto. Naturalmente, una persona opresora que desmiente lo justo, no lo acepta
Y segundo: Sumar algo a la religión y atribuir los gustos personales a ella, se considera un tipo de invención en la religión. Hay que aceptar las enseñanzas religiosas no ponerlas bajo orden de nuestros gustos.
Ahora escucharán la aleya 69 de la sura de La Araña:
وَالَّذِينَ جَاهَدُوا فِينَا لَنَهْدِيَنَّهُمْ سُبُلَنَا ۚ وَإِنَّ اللَّـهَ لَمَعَ الْمُحْسِنِينَ
A quienes hayan combatido por Nosotros ¡hemos de guiarles por Nuestros caminos! ¡Alá está, en verdad, con quienes hacen el bien! (69:29)
Esta aleya que se considera la última aleya de la sura de La Araña, hace referencia a la Yihad y resistencia en el camino de Dios y para dar victoria a su religión, les encaminara hacia el bien. Y Dios ayudará a los que obran bien; les da apoyo, y victoria.
En la cultura islámica, la resistencia consiste en la lucha contra el enemigo interno y la lucha contra el enemigo interno. Un creyente verdadero tiene que luchar contra los enemigos de la religión de Dios y sacrificar su vida en este camino. También, tiene que combatir contra sus instintos ilegítimos para que no sufra pasiones indebidas.
Lo que en esta aleya se ve claramente es la resistencia en el camino de Dios y para Él. Es posible que muchas personas luchen contra los enemigos de la religión pero, su objetivo sea obtener nombre y situación o gozar de algunos privilegios mundanos o armamentos de guerra. Por eso, lo más importante en una lucha, es la sinceridad. Ya que en caso de esta carencia, sacrificar la vida en una guerra no tiene ningún valor y solo provoca daño y perjuicio.
Es natural que existen múltiples problemas y obstáculos en el camino de alcanzar los objetivos legítimos que algunas veces, conocerlos es muy difícil. Por eso, Dios promete ayudar a sus creados para conocer el camino correcto y apoyarles para superar los problemas.
De esta aleya aprendemos que:
Primero: Dios además de orientar a todos los seres humanos, orienta de forma especial a las personas puras. Sin embargo, el primer paso lo tienen que realizar ellos.
Segundo: Si iniciamos algo con una motivación pura, Dios nos ayuda a alcanzar el éxito.
Y tercero: Si alguien da pasos hacia un camino de total dependencia de la perspectiva de Dios y sus mandamientos, Dios le ayuda hasta lograr sus metas.
Nos despedimos de todos ustedes y esperamos sus opiniones y propuestas al respecto, muchísimas gracias.