Sura Al rúm (Los bizantinos), versos 20-22(Parte:722)
En el nombre de Dios. La misericordia de Dios llene sus espíritus y la del profeta Mohamad Mustafa (la paz sea con él y sus descendientes).
Estimados oyentes les invitamos a que nos acompañen para que podamos aprovechar la luz del Corán, un libro divino, guía eterna, que junto a las palabras del gran profeta del Islam, nos ayudará a seguir por el mejor camino.
Comenzamos el programas escuchando la aleya 20 de la sura de Los Bizantinos:
وَمِنْ آيَاتِهِ أَنْ خَلَقَكُم مِّن تُرَابٍ ثُمَّ إِذَا أَنتُم بَشَرٌ تَنتَشِرُونَ
Y entre Sus signos está el haberos creado de tierra. Luego, hechos hombres, os diseminasteis...(20:30)
En el programa anterior mencionamos el poder que tiene Dios de resucitar a los muertos y hacer morir a los vivos. Esta aleya y las aleyas siguientes aluden a los índices del poder divino en la creación de los seres vivos, especialmente los hombres. Primeramente dice: la raíz de todas las personas que actualmente viven en el mundo, es la tierra sin vida. Esta aleya se refiere a la creación de la primera persona, mencionada en algunas aleyas del Corán donde aconseja a los individuos que su alimentación principal se obtiene directa o indirectamente de la tierra. Por eso, según lo dicho, se puede decir que todas las personas han sido creadas de la tierra.
Si cada persona toma atención sobre la raíz de su creación, vera que el Creador del mundo ha creado células delicadas del cerebro de la tierra sin vida; unas células que provocan el avance de todos los progresos humanos en el escenario de la vida y tecnología. Una tierra que no tiene sentimiento y entendimiento, en un cambio extraño, se convierte en células y provoca que el ser humano cuente con el sentimiento y entendimiento y eso es muy extraño.
De esta aleya aprendemos que:
Primero: conocerse es el inicio de conocer a Dios, y el ser humano es una de las creaciones más fehacientes de Él en la tierra.
Y segundo: todas las personas se han creado de la tierra y vuelven a la tierra. Pues, debemos dejar de lado las ostentaciones inválidas para no sufrir orgullo.
Ahora escucharemos la aleya 21 de la sura de los Bizantinos:
وَمِنْ آيَاتِهِ أَنْ خَلَقَ لَكُم مِّنْ أَنفُسِكُمْ أَزْوَاجاً لِّتَسْكُنُوا إِلَيْهَا وَجَعَلَ بَيْنَكُم مَّوَدَّةً وَرَحْمَةً إِنَّ فِي ذَلِكَ لَآيَاتٍ لِّقَوْمٍ يَتَفَكَّرُونَ
Y entre Sus signos está el haberos creado esposas nacidas entre vosotros, para que os sirvan de quietud, y el hacer suscitado entre vosotros el afecto y la bondad. Ciertamente, hay en ellos signos para gente que reflexiona. (21:30)
Después de la creación del ser humano, esta aleya alude a otro índice divino, es decir: la ley del matrimonio y dice: Dios ha puesto un esposo para cada persona para que le acompañe en la vida y le sirva de sosiego. Esta relación se forma con un amor divino entre los esposos y provoca su dependencia durante toda su vida. Esta relación provoca que los hombres y las mujeres se complementen. Uno de los resultados importantes de esta relación es el nacimiento de los hijos que garantiza la continuación de la generación humana. Los lazos familiares son la base de la creación de la sociedad y la aceptación de las responsabilidades sociales.
De esta aleya aprendemos que:
Primero: Los hombres y las mujeres son de un único género. Al contrario de algunas opiniones radicales que presentan a la mujer como un ser más bajo.
Segundo: La familia es el núcleo de la sociedad islámica y el matrimonio es la única vía para hacer una familia. Una sociedad musulmana saludable depende de un sólido ambiente de familia. Parejas felices hacen familias felices, y familias felices construyen sociedades saludables. El matrimonio puede ser una fuente de enorme tranquilidad para el esposo fuera de toda tensión y preocupación.
Tercero: El sosiego es el mejor regalo de Dios para los esposos que conlleva que su relación dure mucho.
Y cuarto: La amabilidad de mostrar preocupación, comprensión, simpatía y apoyo es una función fundamental de los esposos. Marido y mujer deben tomar apoyo el uno al otro, deben poder expresarse libremente sus cambios de ánimo el uno al otro, y, por sobre todo, sentirse seguros en la compañía del otro.
Ahora escucharán la aleya 22 de la sura de Los Bizantinos:
وَمِنْ آيَاتِهِ خَلْقُ السَّمَاوَاتِ وَالْأَرْضِ وَاخْتِلَافُ أَلْسِنَتِكُمْ وَأَلْوَانِكُمْ إِنَّ فِي ذَلِكَ لَآيَاتٍ لِّلْعَالِمِينَ
Y entres Sus signos está la creación de los cielos y de la tierra, la diversidad de vuestras lenguas y de vuestros colores. Ciertamente hay en ello signos para los que saben. (22:30)
Esta aleya ha planteado la creación de las personas al lado de la creación de los cielos y la tierra para que la persona además de sí misma, mire también a su alrededor. A pesar de la existencia de los satélites y telescopios muy avanzados, el ser humano todavía no ha alcanzado la profundidad de los cielos; aun así, confiesa su grandeza. La tierra también tiene una diversidad de cosas extrañas que el ser humano no ha podido conocerla en su totalidad. Existen muchas reservas en el interior de la tierra. En la profundidad de la tierra, hay petróleo, gas y minas y en la profundidad de los mares y océanos, existen todo tipo de pescados y acuáticos que todas las personas los utilizan ampliamente.
Esta aleya otra vez insiste en la creación de las personas y menciona dos características importantes de ellas: la diferencia de lenguas que provoca la creación de diferentes acentos y la diferencia de colores que crea diversas razas y etnias. Tienen que pensar que si todas las personas son parecidas, ¿cómo se podían reconocer? ¿Un hijo cómo podía conocer a sus padres entre miles de hombres y mujeres parecidas? Y ¿los esposos cómo se conocían?
Esta diferencia de rostros y lenguas es el mejor camino para el conocimiento de las personas. Además de ello, si estas diferencias no existían, la vida era muy aburrida en la sociedad humana. Es igual que ustedes entren en una ciudad en la que todos los coches sean parecidos.
De esta aleya aprendemos:
Primero: La ciencia experimental además de ayudar a las personas a usar mejor la naturaleza, provoca el aumento que las personas fueron creadas por el Creador del mundo.
Segundo: Desde el punto de vista de los científicos, la diversidad de razas, colores e idiomas es uno de los índices de la grandeza de Dios. Pero, los ignorantes consideran que estas diferencias provocan la humillación de un grupo y la ostentación de otro.
Y tercero: Cada lengua tiene valor. Por eso, nadie tiene derecho de humillar y ridiculizar a otras razas, tribus y lenguas.
Queridos oyentes, finalizado el tiempo de nuestro programa de hoy, nos despedimos de todos ustedes hasta una nueva emisión y esperamos sus opiniones y propuestas al respecto.