Sura Al sayda (La adoración), versos 26-30(Parte:745)
En el nombre de Dios. Bienvenido a nuestro programa semanal "Camino hacia la luz" en el cual le presentaremos una explicación fluida y fácil de entender las aleyas del Sagrado Corán.
Comenzaremos el programa recitando la aleya 26 de la sura la Adoración:
أَوَلَمْ يَهْدِ لَهُمْ كَمْ أَهْلَكْنَا مِنْ قَبْلِهِمْ مِنَ الْقُرُونِ يَمْشُونَ فِي مَسَاكِنِهِمْ إِنَّ فِي ذَلِكَ لَآيَاتٍ أَفَلَا يَسْمَعُونَ
¿Es que no les dice nada que hayamos hecho perecer a tantas generaciones precedentes, cuyas viviendas huellan ellos ahora? ciertamente, hay en ello signos. ¿No oirán, pues? (26:32)
En el programa anterior nos referimos a la promesa divina del castigo para los opresores como consecuencias de los sufrimientos soportados por los oprimidos. La aleya que ahora recitamos se refiere al destino de los pecadores no arrepentidos. Es una advertencia a los árabes paganos de La Meca para que presten atención al terrible destino que sucedió a las naciones pecaminosas del pasado, como las tierras de Aad y Thamoud y las ciudades de Sodoma y Gomorra completamente destruidas que estaban todas localizadas en las rutas de las caravanas que enlazan Arabia con Siria. Un territorio donde en un día, unos pueblos poderosos y ricos vivían y que a pesar de las advertencias repetidas de los profetas enviados a ellos para la dirección, rechazan cambiar su manera y, finalmente después de haber dado el último respiro fueron aniquilados por el castigo divino. Cada vez que pasan por estas tierras oyen el grito de las gravas de ese desierto y los sonidos de sus castillos en ruinas que tienen cien lenguas y reflejan el resultado de la infidelidad, pero reaccionan como si hubieran perdido por completo sus oídos auditivos.
De esta aleya aprendemos que:
Primero: Las ruinas de las antiguas civilizaciones deben considerarse una advertencia para las generaciones venideras, en lugar de ser vistas meramente como lugares de interés histórico, arquitectónico, cultural y turístico.
Segundo: El pasado es una dirección para el futuro, y debe servir como una lección.
Tercero: Si hay oídos para escuchar, las ruinas silenciosas y desiertas llevan un mensaje para nosotros.
Cuarto: La protección de monumentos antiguos es necesaria para servir de lección.
Ahora escucharemos y leeremos la aleya 27 de la sura la Adoración:
أَوَلَمْ يَرَوْا أَنَّا نَسُوقُ الْمَاءَ إِلَى الْأَرْضِ الْجُرُزِ فَنُخْرِجُ بِهِ زَرْعًا تَأْكُلُ مِنْهُ أَنْعَامُهُمْ وَأَنْفُسُهُمْ أَفَلَا يُبْصِرُونَ
¿Es que no ven cómo conducimos el agua a la tierra pelada y, gracias a ella, sacamos los cereales de que se alimentan sus rebaños y ellos mismos? ¿No verán, pues? (27:32)
En la continuación de su discurso a los pecadores, esta aleya se refiere a las generosidades de Dios en el mundo de la naturaleza para todas las criaturas. Este es el único método de instrucción del Sagrado Corán para guiar a la humanidad al referirse a algunas de las transformaciones naturales. Por ejemplo, el movimiento de las nubes y la lluvia en las zonas alejadas del mar, no es casual, sino que es hecho por la sabiduría de Dios. Esta aleya apunta a una de las bendiciones más importantes del Todopoderoso que es la causa del cultivo de todas las tierras y los medios de vida de todos los seres vivientes, para dejar claro que de la misma manera que Dios, el Altísimo, es capaz de destruir las tierras habitables de los transgresores, Él puede florecer la ruina y las tierras muertas también, y otorgar todo tipo de méritos a Sus siervos. Sí, estas mismas nubes que están en el cielo son grandes mares de agua dulce que, por mandato de Alá y con la ayuda de los vientos, son enviados a las tierras secas. De hecho, si la lluvia no caía, una gran cantidad de tierras no recibirían una gota de agua, aun suponiendo que hubiera algunos ríos llenos de agua, no podrían fluir sobre ellos. Pero ahora vemos que por esta gracia de Dios han crecido algunos bosques, muchos árboles y muchas plantas en muchas montañas altas, en laderas escabrosas y altas colinas. Este poder maravilloso del riego natural se encuentra sólo en la naturaleza de la lluvia. La palabra "ganado" se menciona en esta aleya antes de "hombres" y puede ser por el bien que el ganado se alimente completamente de plantas mientras que los hombres se alimentan de ambas plantas y la carne de ganado. O bien que tan pronto como las plantas crecen son alimento para el ganado, mientras que el uso de plantas para los hombres a menudo se posterga a los tiempos posteriores en que las plantas entregan sus semillas y frutas para consumir.
De esta aleya aprendemos que:
Primero: Entre los mejores medios de conocer adecuadamente a Dios está la contemplación del mundo de la naturaleza y sus bendiciones.
Segundo: Es la voluntad de Dios que hace que las nubes, que han acumulado la humedad de los mares, floten lejos hacia los desiertos, para derramar la lluvia.
Tercero: La lluvia y el crecimiento de las plantas están entre los signos divinos y no debemos simplemente pasar a un lado.
Ahora escucharemos y leeremos las aleyas 28, 29 y 30 de la sura la Adoración:
وَيَقُولُونَ مَتَى هَذَا الْفَتْحُ إِنْ كُنْتُمْ صَادِقِينَ
Y dicen: ¿Para cuándo ese fallo, si es verdad lo que decís? (28:32)
قُلْ يَوْمَ الْفَتْحِ لَا يَنْفَعُ الَّذِينَ كَفَرُوا إِيمَانُهُمْ وَلَا هُمْ يُنْظَرُونَ
Di: El día del fallo, la fe ya no aprovechará a los infieles y no les será dado esperar. (29:32)
فَأَعْرِضْ عَنْهُمْ وَانْتَظِرْ إِنَّهُمْ مُنْتَظِرُونَ
¡Apártate, pues, de ellos y espera! ¡Ellos esperan! (30:32)
Estas aleyas que son las últimas aleyas de la sura de la Adoración, se refieren al hecho de que los árabes paganos solían escuchar las noticias y promesas de Dios, Todopoderoso de la boca del Profeta Mohamad (bendición de Dios sobre él y su descendencia). Pero en lugar de creer en la promesa divina de recompensa para los justos y la retribución por los pecadores, solían ridiculizar al Profeta, diciendo: ¿Cuándo se realizará esta promesa? ¿Cuándo vamos a ser castigados?
En respuesta Dios dice, el Día del Juicio vendrá, pero no creo que en ese día su recién encontrada fe en ver los hechos innegables, será aceptado o se le dará un respiro. Ese día no habrá oportunidad de regreso al mundo
La aleya final ordena mantenerse alejado de esas personas que entienden la verdad, pero planean burlarse de ella y decirles que esperen para que Dios juzgue entre ustedes y nosotros.
De estas aleyas aprendemos que:
Primero: A veces se hace una pregunta no para entender la verdad, sino para ridiculizarla.
Segundo: La fe no tiene valor cuando la voluntad humana es quitada.
Tercero: Cuando el argumento y el razonamiento no funcionan, uno debe mantenerse alejado de los desviados.
Queridos oyentes, finalizado el tiempo de nuestro programa de hoy, nos despedimos de todos ustedes hasta una nueva emisión y esperamos sus opiniones y propuestas al respecto.