Irán en el año que pasó (II)
En el año que pasó, la diplomacia iraní pudo salir con cabeza alta de una difícil prueba.
La delegación negociadora nuclear de Irán, encabezada por el canciller Mohammad-Yavad Zarif, después de casi dos años de difíciles negociaciones, pudo pasar por esa prueba, sin permitir a las potencias hegemónicas bloquear el camino del país hacia el progreso, con presiones políticas y económicas y amenazas militares. El éxito de la nación persa en el escenario diplomático al convertir las amenazas de los enemigos en el tema nuclear en una oportunidad para estabilizar los derechos nucleares de Irán, supone una gran conquista que demostró el poder blando del país a la hora de contrarrestar los complots y los planes complicados de los enemigos.
En el año que pasó, buena parte de la diplomacia iraní estuvo enfocada en la solución del contencioso nuclear.
El éxito en las negociaciones nucleares con el Grupo 5+1, fue uno de los acontecimientos más importantes de Irán durante el año que pasó.
Estas pláticas arrancaron en base al acuerdo logrado entre ambas partes el 24 de noviembre de 2013. Finalmente y tras cerca de dos años de altibajos, la diplomacia nuclear persa dio frutos el 14 de julio de 2015 cuando las conversaciones con el G5+1 llegaron a una clara conclusión.
Ahora y tras la aplicación del acuerdo nuclear o el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, en inglés), Irán se ha liberado de muchas cuestiones impuestas y marginales, y puede desempeñar su papel determinante en el escenario político internacional, sobre todo en las crisis regionales.
Con el levantamiento de las sanciones financieras y económicas, tal y como se estipula en el texto del JCPOA, Irán ha entrado en una nueva era de interacciones económicas a favor de hacer crecer las infraestructuras de desarrollo y fortalecer los fundamentos económicas y las inversiones en la región.
La poderosa diplomacia de Irán puso de manifiesto que el país no cederá a la hegemonía, el exclusivismo y las demandas excesivas de las potencias arrogantes y defenderá sus derechos.
Desde el principio, dichas potencias intentaban paralizar el programa nuclear iraní y trataban de lograr la suspensión del enriquecimiento de uranio así como el cierre del reactor de agua pesada de Arak y las instalaciones nucleares de Fordo para así congelar toda investigación y desarrollo en materia nuclear. Pero finalmente fracasaron en lograr estos objetivos.
Ahora la solución del tema nuclear y la capacidad de una exitosa interacción con las grandes seis potencias mundiales, han afianzado el poder regional e internacional de la República Islámica.
Como dijo el presidente Rohani, ya ha derrumbado el muro de iranofobia, construido por los enemigos de Irán. El éxito del país en el asunto nuclear significó el reconocimiento de los derechos nucleares de Irán por parte de las seis grandes potencias y demostró que era inútil su esfuerzo por aislar a la nación persa.
Tras el pacto nuclear, el expediente nuclear de Irán se quitó del Capítulo VII de la Carta de la ONU, con lo cual se desactivaron las amenazas en su contra. Además, el país pudo garantizar sus derechos en el tema nuclear y continuar con el enriquecimiento de uranio, actividad a la que varios países miembros del Consejo de Seguridad se oponían seriamente.
Tras el trato nuclear, quedó confirmado el carácter pacífico del programa nuclear persa y finalizaron para siempre las polémicas sobre lo que se llamaban los asuntos del pasado de dicho programa.
Los efectos de ese cambio en los vínculos político-económicos del año pasado iraní, sobre todo en los últimos meses de 2015, se hicieron patentes con los viajes de grandes delegaciones políticas y económicas europeas y asiáticas a Teherán.
Pero la verdad es que los políticos estadounidenses están acostumbrados a incumplir con sus promesas.
En las últimas tres décadas, las autoridades norteamericanas han decretado sanciones contra Teherán al acusarle de apoyar el terrorismo y de violar los derechos humanos. Estos alegatos anti-iraníes no han cesado, lo que significa que el proyecto de iranofobia sigue en la agenda de los enemigos del pueblo iraní, encabezados por EE.UU.
Por tal razón y en respuesta a dos cartas del presidente Rohani sobre el acuerdo nuclear y el inicio de su aplicación, el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, reiteró que no se puede confiar en EE.UU., por lo que pidió a los responsables locales que vigilaran para que la parte opuesta cumpla por completo con sus compromisos. También recordó que para lo que se ha obtenido en este negocio, se han pagado fuertes costos.
Tras el inicio de la aplicación del JCPOA, en enero de 2016, el presidente Rohani envió una carta al guía supremo en la que expuso once logros obtenidos por el país en los sectores nuclear, político, jurídico y económico, añadiendo que eso fue posible gracias a 12 años de la resistencia del pueblo iraní ante las amenazas y sanciones y a las directrices sabias y valientes del ayatolá Jamenei.
En la misiva, Rohani señaló que ahora se han anulado las 12 resoluciones emitidas contra Irán por la Junta de Gobernadores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y han finalizado todas las dudas relativas al pasado del programa nuclear iraní. Además, se ha retirado el embargo económico y financiero impuesto por el Consejo de Seguridad de la ONU, la Unión Europea y EE.UU. en distintos rubros tales como las transferencias financieras, la actividad bancaria, la inversión, los servicios de seguro, créditos de exportación, petróleo, gas, petroquímica, transporte, navegación, comercio del oro y de otros metales, vehículos y aviones.
De esta manera, se abonó el terreno necesario para una poderosa presencia de Irán en la economía global, el uso de las oportunidades del mercado de exportación y el acceso al mercado de capital internacional. Asimismo, se descongelaron los haberes bloqueados de Irán debido a las sanciones nucleares, lo que permitirá inversiones y creación de puestos de trabajo en el país.
Con el pacto nuclear, también se frustraron varios años de esfuerzos de los enemigos del Islam y de Irán que intentaban presentar una imagen incorrecta y horrible de la Revolución Islámica.
En la actualidad, la República Islámica ha dado largos pasos en todas las áreas científicas como la producción de todo tipo de radiofármacos utilizando la ciencia nuclear para combatir las enfermedades difíciles de curar, así como la fabricación del combustible requerido por las plantas atómicas y de los productos con la nanotecnología. Ello coloca a Irán entre los países poseedores de las ciencias modernas mundiales.
De hecho, se debe decir que pese a las trabas que pone EE.UU. y a su conducta hostil, ahora con la implementación del JCPOA, se han brindado muchas oportunidades para Irán. Hogaño, la República Islámica, más estable que nunca, está dando pasos hacia un futuro mejor. Ahora Irán comienza su año nuevo en condiciones en que el JCPOA ya se ha puesto en marcha, pero la experiencia le ha enseñado a no confiar en EE.UU.