Mar 24, 2017 04:04 UTC

En el nombre de Dios, todopoderoso. Saludos cordiales a todos ustedes estimados oyentes de la voz exterior de la República Islámica de Irán. Estamos con ustedes con otro programa más de la serie de artículos titulados Camino hacia la Luz donde daremos a conocer los comentarios de las aleyas del sagrado Corán.

 

Comenzamos el programa escuchando la aleya 32 de la sura de La Coalición:

يَا نِسَاءَ النَّبِيِّ لَسْتُنَّ كَأَحَدٍ مِنَ النِّسَاءِ إِنِ اتَّقَيْتُنَّ فَلَا تَخْضَعْنَ بِالْقَوْلِ فَيَطْمَعَ الَّذِي فِي قَلْبِهِ مَرَضٌ وَقُلْنَ قَوْلًا مَعْرُوفًا

¡Mujeres del Profeta! Vosotras no sois como otras mujeres cualesquiera. Si teméis a Alá, no seáis tan complacientes en vuestras palabras que llegue a anhelaros el enfermo de corazón. ¡Hablad, más bien, como se debe! (32:33)

 

Como saben, el Profeta Mohamad (saludos sean para él y sus descendientes) nunca tomó a ninguna mujer como cónyuge durante los 25 largos años de felicidad matrimonial que había pasado con su fiel  esposa, la madre de todos los verdaderos creyentes, Hazrat Jadiya (P). Pero después de su partida del mundo mortal y de su migración de La Meca a Medina, el viudo de mediana edad, el Profeta, para romper los tabúes de las costumbres de los días de la ignorancia, se casó con varias mujeres necesitadas, viudas o divorciadas. Esas esposas no estaban en el mismo nivel de fe que Jadiya. Esas esposas del Profeta estaban expuestas al error, y por eso, como explicamos la semana pasada, Dios Todopoderoso les había advertido sobre la desobediencia y la indecencia, lo cual seguramente implicaría un castigo divino para ellas. Al mismo tiempo, Dios ha prometido a los obedientes y fieles recompensas.

Dios también había advertido a las esposas del Profeta que se acordaran de su comportamiento y que no se comportaran como mujeres comunes.

Aquí, en la aleya que le recitamos, Dios quiere decirles que deben comportarse de manera decente en público, conscientes de su modestia y posición como esposas del Profeta, y al ser conscientes de Dios todopoderoso, deben ser cuidadosas de su manera de hablar, especialmente cuando hablaran con hombres que no eran parientes, para que las personas en cuyo corazón no hay enfermedad, no tengan malos pensamientos acerca de ellas. Así que siempre deben hablar con propiedad y con decencia. En otras palabras, puesto que esas esposas del Profeta están conectadas con el centro de la Revelación Divina, deben ser un modelo para las mujeres musulmanas, en el camino de la piedad. Ordenó reconocer su situación y no descuidar la pesada responsabilidad que se les encomendó. Si son piadosas, tendrán un rango muy excelente con Dios.

 

De esta aleya aprendemos que:

Primero: La circunstancia de las familias de las profetas, imanes, santos y líderes religiosos, es diferente a la de otros, y les garantiza que sean más cuidadosas con su comportamiento que las mujeres ordinarias.

Segundo:. Además de la manera de vestir, la manera de hablar de las mujeres es de importancia vital. Así, Dios enfatiza la observancia de la piedad en todos los asuntos incluyendo el modo de hablar y su contenido.

Tercero: En toda sociedad hay personas pervertidas, y así las mujeres piadosas deben estar en guardia contra el mal de tales personas durante las interacciones sociales, a fin de no despertar ningún sentimiento desagradable.

 

Ahora escucharán las aleyas 33 y 34 de la sura de La Coalición:

وَقَرْنَ فِي بُيُوتِكُنَّ وَلَا تَبَرَّجْنَ تَبَرُّجَ الْجَاهِلِيَّةِ الْأُولَى وَأَقِمْنَ الصَّلَاةَ وَآتِينَ الزَّكَاةَ وَأَطِعْنَ اللَّهَ وَرَسُولَهُ إِنَّمَا يُرِيدُ اللَّهُ لِيُذْهِبَ عَنْكُمُ الرِّجْسَ أَهْلَ الْبَيْتِ وَيُطَهِّرَكُمْ تَطْهِيرًا

 

¡Quedaos en vuestras casas! ¡No os acicaléis como se acicalaban las antiguas paganas! ¡Haced la azalá! ¡Dad el azaque! ¡Obedeced a Alá y a Su Enviado! Alá sólo quiere libraros de la mancha, gente de la casa, y purificaros por completo. (33:33)

 

وَاذْكُرْنَ مَا يُتْلَى فِي بُيُوتِكُنَّ مِنْ آيَاتِ اللَّهِ وَالْحِكْمَةِ إِنَّ اللَّهَ كَانَ لَطِيفًا خَبِيرًا 

 

Recordad lo que de las aleyas de Alá y de la Sabiduría se recita en vuestras casas. Alá es sutil, está bien informado. (34:33)

Esta aleya particular se divide en dos partes. La primera parte pertenece a las esposas del Profeta en la continuación de las aleyas anteriores, mientras que la segunda parte está exclusivamente relacionada con la perfecta e impecable pureza de la familia inmediata de (Ahlul Bayt) la gente de la Casa profética, integrado por su única hija, la Inmaculada Fatema Zahra, su esposo, el querido primo del Profeta, Imam Ali ibn Abi Taleb, y los dos hijos infalibles de la pareja, el Imam Hasan y el Imam Husein (P).

 

 

Así, en la primera parte, en su discurso a las esposas del Profeta, Dios quiere decir: A diferencia de la era pre-islámica, cuando las mujeres vestían inmodestamente y aparecían en público usando una variedad de joyas; las esposas del Profeta no debían dejar la casa a menos que sea necesario. Si su presencia es requerida en la sociedad, debe aparecer en público con la vestimenta apropiada sin la exhibición de adornos ni ornamentos. La aleya  después de instruir a las esposas del Profeta a realizar regularmente sus rezos diarios, insiste en realizar seriamente las obligaciones religiosas como el azalá, el azaque y otras órdenes de Dios y de Su Enviado. Un punto importante de destacar es que, aunque las esposas del Profeta son tratadas en esta aleya, el mensaje es general y significa para todas las mujeres musulmanas creyentes.

En cuanto a la segunda parte de la aleya 33, las personas a quienes se dirige aquí no son las esposas del Profeta, pero como dijimos antes, de la gente de la Casa  profética o parientes de sangre inmediata del Mensajero de Dios, es decir, Hazrat Fatema Zahra, Imam Ali, Imam Hasan y el Imam Husein (paz sea con ellos).

 

Como las palabras de la aleya son claras, Dios ha purificado a fondo estas personalidades y las ha decretado infalibles de cualquier pecado o incluso deficiencia. En otras palabras, al igual que el propio Profeta, están en estado perfectamente purificado, y nunca se inclinan hacia ninguna conducta defectuosa, por no hablar de los pecados, mientras tienen el poder de hacerlo. Significa que están en completo control de sí mismos y de todos los órganos que Dios les ha otorgado; estando  totalmente resignados a la Voluntad de Dios. Se comportan de tal manera que sirven como ejemplos excelentes en todos los campos para aquellos que aspiran a ser verdaderos creyentes.

 

Aunque algunos intérpretes malinformados del Sagrado Corán, han tratado de incluir a las esposas del Profeta en el círculo de la gente de la casa profética, es muy claro que estas esposas, que nacieron en hogares no musulmanes que más tarde abrazaron el Islam, no son parte de estos grupos exclusivamente purificados, cuya esencia, como la del Profeta, fue creada por Dios desde la luz celestial, como lo confirman varios hadices, comentarios.

 

De esta aleya aprendemos que:

Primero: La exhibición pública de la mujer de su belleza dada por Dios, sus adornos y los ornamentos que lleva, no está permitido por el Islam para prevenir la sociedad de la depravación. La belleza de una esposa está reservada para su marido solamente.

Segundo: La joya más grande de una mujer es su castidad, además de la fe y el comportamiento modesto.

Tercero: La pureza de la gente de la Casa profética es otorgada por Dios Todopoderoso. Están impecablemente limpias de cualquier mancha, y son infalibles. 

 

Queridos oyentes, finalizado el tiempo de nuestro programa de hoy, nos despedimos de todos ustedes hasta una nueva emisión y esperamos sus opiniones y propuestas al respecto.