May 31, 2017 00:49 UTC

En el nombre de Dios, todo poderoso. Saludos cordiales a todos los estimados oyentes de la Voz Exterior de la República Islámica de Irán.  Estamos con ustedes con otro programa más de la serie de artículos titulados ‘Camino hacia la Luz’, donde comentaremos otras aleyas del sagrado Corán.

 

Primeramente escucharán la aleya 59 de la sura de La Coalición:

يَا أَيُّهَا النَّبِيُّ قُلْ لِأَزْوَاجِكَ وَبَنَاتِكَ وَنِسَاءِ الْمُؤْمِنِينَ يُدْنِينَ عَلَيْهِنَّ مِنْ جَلَابِيبِهِنَّ ذَلِكَ أَدْنَى أَنْ يُعْرَفْنَ فَلَا يُؤْذَيْنَ وَكَانَ اللَّهُ غَفُورًا رَحِيمًا

 

¡Profeta! Di a tus esposas, a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran con el manto. Es lo mejor para que se las distinga y no sean molestadas. Alá es indulgente, misericordioso. (59:33)

En los programas anteriores aludimos al caso de llevar el atuendo islámico desde el punto de vista del sagrado Corán. A continuación, esta aleya dice: llevar el atuendo islámico no es suficiente sino que, las mujeres creyentes tienen que usarlo de forma tal que no muestren ni una sola parte de todo su cuerpo y sus cabellos.

La continuación de esta aleya enfatiza en que llevar el hiyab de esta manera permite que las mujeres sean conocidas como personas devotas y no sean molestadas por hombres corruptos. Tanto el maltrato verbal como los comportamientos inadecuados que conllevan unos problemas espirituales para las mujeres.

De esta aleya aprendemos que:

Primero: la filosofía del hiyab es mantener a las mujeres lejos de miradas, palabras y comportamientos obscenos. Por eso, el hiyab hace inmune a las mujeres aunque, conlleva ciertas limitaciones.

Segundo: el sagrado Corán y el profeta de Dios han insistido en que se lleve el atuendo islámico en la sociedad islámica. Este asunto se vincula a las mujeres y ellas tienen que llevar un hiyab adecuado a la hora de abandonar la casa.

Y tercero: el Islam no se basa en aislar a las mujeres. Por eso, su presencia en la sociedad no representa ningún problema bajo la condición de respetar las órdenes religiosas e islámicas.

Ahora escucharemos las aleyas 60, 61 y 62 de la sura de La Coalición:

لَئِنْ لَمْ يَنْتَهِ الْمُنَافِقُونَ وَالَّذِينَ فِي قُلُوبِهِمْ مَرَضٌ وَالْمُرْجِفُونَ فِي الْمَدِينَةِ لَنُغْرِيَنَّكَ بِهِمْ ثُمَّ لَا يُجَاوِرُونَكَ فِيهَا إِلَّا قَلِيلًا

 

Si los hipócritas, los enfermos de corazón y los agitadores de la ciudad no cesan, hemos de incitarte contra ellos y pronto dejarán tu vecindad. (60:33)

 

مَلْعُونِينَ أَيْنَمَا ثُقِفُوا أُخِذُوا وَقُتِّلُوا تَقْتِيلًا

Malditos, serán capturados y muertos sin piedad donde quiera que se dé con ellos, (61:33)

 

 

سُنَّةَ اللَّهِ فِي الَّذِينَ خَلَوْا مِنْ قَبْلُ وَلَنْ تَجِدَ لِسُنَّةِ اللَّهِ تَبْدِيلًا 

 

conforme a la práctica de Alá con los que vivieron antes. Y encontrarás la práctica de Alá irreemplazable. (62:33)

Estas aleyas tratan sobre aquellas personas que vivían en el tiempo del profeta del Islam en la ciudad de Medina y de diferentes formas establecían inseguridad en la sociedad, creando entre otros,  problemas para las mujeres. Por otra parte, los hipócritas,  que bajo diferentes pretextos se fugaban de la guerra contra los enemigos del Islam, al crear rumores entre la gente, infundían pánico y miedo. Al exagerar sobre el poder del enemigo o al crear rumores sobre el fracaso de las fuerzas creyentes, provocaban el debilitamiento del espíritu del pueblo y los combatientes.

De ahí que, para cualquier sociedad, el mantenimiento de la seguridad es mucho más importante que cualquier otro asunto, incluso las condiciones económicas del pueblo. En unas palabras dirigidas a su profeta, Dios dice: Tienen que comportarse seriamente con estas personas que provocan problemas espirituales y emocionales para el pueblo. Deben expulsar a un  grupo de la ciudad de Medina y matar a otro grupo para que los demás tomen lección y ya nadie se atreva disturbar la seguridad de la gente por cualquier pretexto vano.

El fin de estas aleyas alude al carácter irreemplazable de las tradiciones divinas y  sostiene que,  desarraigar las raíces de la corrupción e inseguridad es una de las tradiciones divinas que Dios pide a su profeta ejecutar en su tiempo y que los gobernadores islámicos también deben ponerlos en práctica.

De estas aleyas aprendemos que:

Primero: no debemos mostrar debilidad ante las personas que generan inseguridad en la sociedad ya que esta es semejante a una enfermedad peligrosa y pone en peligro las raíces de la sociedad.

Segundo: aquellos que crean inseguridad en la sociedad, no tienen que sentir seguridad en ningún lugar. Hay que detener a estas personas y castigarlas en base a la opinión del gobernador islámico.

Tercero: propagar rumores es una manera de dar entrada al enemigo en la sociedad islámica. Los responsables,  al insistir en las realidades, tienen que atraer la confianza del pueblo que no debe atender a cualquier palabra que provenga de fuentes con confiables.

Y cuarto: no hay que ser negligentes ante la ejecución del veredicto de Alá sobre los autores y agitadores de la inseguridad de la sociedad sino que tenemos que ejecutar seriamente el veredicto divino.

Queridos oyentes, finalizado el tiempo de nuestro programa de hoy, nos despedimos de todos ustedes hasta una nueva emisión y esperamos sus opiniones y propuestas al respecto.