Sura Al ahzáb(La coalición), versos 69-73(Parte:762)
En el nombre de Dios, Todopoderoso. Saludos cordiales a todos ustedes estimados oyentes de la Voz Exterior de la República Islámica de Irán. Estamos con ustedes con otro programa más de la serie de artículos titulados “Camino hacia la Luz”, en el que comentaremos otras aleyas del sagrado Corán.
Primeramente escucharán la aleya 69 de la sura de La Coalición:
يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا لَا تَكُونُوا كَالَّذِينَ آذَوْا مُوسَى فَبَرَّأَهُ اللَّهُ مِمَّا قَالُوا وَكَانَ عِنْدَ اللَّهِ وَجِيهًا
¡Creyentes! ¡No seáis como los que molestaron a Moisés! Alá le declaró inocente de lo que le habían acusado. Alá le tenía consideración.(69:33)
En los programas anteriores les comentamos cómo los hipócritas y opositores maltrataban al gran profeta del Islam.
Como los judíos vivían en la ciudad de Medina y tenían relaciones con los musulmanes, el pueblo musulmán escuchaba algunas acusaciones y palabras infundadas del periodo del Hazrat Moisés a aquel Hazrat.
Esta aleya, en palabras dirigidas a los creyentes se le dice: tienen que tener cuidado de nunca narrar a los demás lo que escuchan de lengua de los judíos sobre el Hazrat Moisés para no crear rumores, ya que, Alá testifica de la veracidad y sinceridad de su profeta; por ello, nadie debe acusar a alguien que tiene honor y respeto ante su Creador.
De esta aleya aprendemos que:
Primero: uno de los métodos de los enemigos es debilitar la imagen de los líderes religiosos a través de la propagación de rumores, de acusaciones, y de preguntas sobre su salud física y emocional.
Segundo: lo necesario para tener fe en Dios, es tener fe en los profetas divinos y evitar cualquier acusación contra ellos.
Y tercero: Alá defiende a las personas sanas, especialmente, a los profetas ante las acusaciones infundadas de los enemigos y los elogia. Entonces, nosotros también tenemos que ser así.
Ahora escuchamos las aleyas 70 y 71 de la sura de La Coalición:
يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا اتَّقُوا اللَّهَ وَقُولُوا قَوْلًا سَدِيدًا
¡Creyentes! ¡Temed a Alá y no digáis despropósitos,(70:33)
يُصْلِحْ لَكُمْ أَعْمَالَكُمْ وَيَغْفِرْ لَكُمْ ذُنُوبَكُمْ وَمَنْ يُطِعِ اللَّهَ وَرَسُولَهُ فَقَدْ فَازَ فَوْزًا عَظِيمًا
para que haga prosperar vuestras obras y os perdone vuestros pecados! Quien obedezca a Alá y a Su Enviado, tendrá un éxito grandioso.(71:33)
A continuación de la aleya anterior que prohibía a los creyentes de decir palabras infundadas y vanas, esta aleya dice: hay que tener cuidado y evitar la propagación de cualquier asunto cuya veracidad no haya sido demostrada. Tienen que plantear cualquier asunto solamente en base a la justicia. Sus palabras, al igual que una presa, deben ser estables y firmes y no provocar el surgimiento de conflictos familiares y sociales.
Si todos los creyentes respetan con sus palabras los principios morales y no se permiten juzgar a los demás en base a suposiciones infundadas o el pesimismo, la sociedad encontraría el camino a la reforma. Los problemas anteriores se solventarían gradualmente al tiempo que se evitaría el surgimiento de otros.
Alá también perdona los pecados anteriores de quienes no dicen palabras infundadas y regenera sus obras. En realidad, uno de los resultados de la piedad es alejarse de lo infundado y decir palabras justas. Estos asuntos provocan la reforma de las obras y el perdón de los pecados.
Hay una frase muy sabia del Imam Sayad (la paz sea con él) que dice: “Todos los días, la lengua pregunta a otros órganos del cuerpo: ¿cómo están? Y ellos responden: ¡Si tú nos dejas, todos nosotros estamos bien!
De estas aleyas aprendemos que:
Primero: lo necesario para la fe es tener piedad y lo necesario para la piedad es decir palabras justas.
Segundo: decir palabras bellas no es suficiente sino que, el contenido de la palabra también tiene que ser estable y firme.
Y tercero: si todas las personas respetan la piedad, Dios perdona sus pecados y reforma sus obras.
Ahora escucharán las aleyas 72 y 73 de la sura de La Coalición:
إِنَّا عَرَضْنَا الْأَمَانَةَ عَلَى السَّمَاوَاتِ وَالْأَرْضِ وَالْجِبَالِ فَأَبَيْنَ أَنْ يَحْمِلْنَهَا وَأَشْفَقْنَ مِنْهَا وَحَمَلَهَا الْإِنْسَانُ إِنَّهُ كَانَ ظَلُومًا جَهُولً
Propusimos el depósito a los cielos, a la tierra y a las montañas, pero se negaron a hacerse cargo de él, tuvieron miedo. El hombre, en cambio, se hizo cargo. Es, ciertamente, muy impío, muy ignorante.(72:33)
لِيُعَذِّبَ اللَّهُ الْمُنَافِقِينَ وَالْمُنَافِقَاتِ وَالْمُشْرِكِينَ وَالْمُشْرِكَاتِ وَيَتُوبَ اللَّهُ عَلَى الْمُؤْمِنِينَ وَالْمُؤْمِنَاتِ وَكَانَ اللَّهُ غَفُورًا رَحِيمًا
Para que Alá castigue a los hipócritas y a las hipócritas, a los asociadores y a las asociadoras, y para que Alá se vuelva a los creyentes y a las creyentes. Alá es indulgente, misericordioso.(73:33)
Estas aleyas, las finales de la sura de La Coalición, aluden a un asunto muy importante y consideran que la supremacía relevante del ser humano en otros seres vivos es hacerse cargo y aceptar el depósito divino. Un depósito que otros seres vivos no tienen y solo el hombre lo ha recibido y goza de esta bendición divina y puede aceptarlo.
Está completamente claro que el significado del depósito divino es el mismo espíritu que Dios ha otorgado al ser humano y le ha hecho distinto de otros seres vivos. Un espíritu que se considera la raíz de la lógica y razón humana y tras ello, se crea la elección y voluntad y después, cada persona puede obtener todas las grandezas humanas.
Otros seres vivos como plantas y animales, no tienen esta gran bendición divina y están privados de ella. Mientras tanto, al igual que otras bendiciones, esta bendición también es un depósito humano. En realidad, el ser humano no lo ha creado y no es su dueño y no es capaz de usarla de la forma que quiera.
Dios, que ha puesto esta bendición en el interior del ser humano, le ha pedido que use este depósito en el camino correcto y en dirección de la prosperidad y reforma de sí mismo y de la sociedad. Pero, lamentablemente existen muchas personas que sufren la desunión y la hipocresía y con sus comportamientos inadecuados, han traicionado en este depósito divino.
Los creyentes que también se consideran comprometidos con este depósito, en unos casos sufren un error y al contrario de la opinión del dueño del depósito, es decir: Alá, lo traicionan. El resultado es que un grupo, por su negligencia y desinformación y otro grupo, por su opresión e injusticia, usan el depósito divino en un camino incorrecto y un grupo por su desatención, lo ignoran.
Es natural que los opresores sean castigados por traicionar el depósito divino y los culpables en caso de arrepentirse, gocen nuevamente de la bendición divina.
De estas aleyas aprendemos que:
Primero: el ser humano porta el depósito divino en el universo. Alá ha otorgado privilegios especiales al ser humano de los que ningún otro ser vivo goza. Estos privilegios son depósitos divinos que cada persona tiene que usarlos correctamente.
Segundo: según el Islam, la opresión no significa, oprimir a los demás. Si se hace mal uso de las bendiciones divinas que provocan el crecimiento humano, esto también se considera un tipo de opresión.
Tercero: el depósito divino crea responsabilidad. Cada persona que traicione la realización de la responsabilidad y que se cumpla el depósito divino, naturalmente se enfrenta con el castigo de Alá.
Y cuarto: el hombre y la mujer son iguales en alcanzar la grandeza o caer en la vileza y desde el punto de vista humano, no existe ninguna diferencia entre el hombre y la mujer.
Queridos oyentes, finalizado el tiempo de nuestro programa de hoy, nos despedimos de todos ustedes hasta una nueva emisión y esperamos sus opiniones y propuestas al respecto.