Jul 10, 2017 02:37 UTC

En el nombre de Dios, todopoderoso. Saludos cordiales a todos ustedes estimados oyentes de la Voz Exterior de la República Islámica de Irán. Estamos con ustedes con otro programa más de la serie de artículos titulados ‘Camino hacia la Luz’, en el que comentaremos otras aleyas del sagrado Corán.

Primeramente,  escucharán las aleyas 10 y 11 de la sura de Los Saba: 

وَلَقَدْ آتَيْنَا دَاوُودَ مِنَّا فَضْلًا يَا جِبَالُ أَوِّبِي مَعَهُ وَالطَّيْرَ وَأَلَنَّا لَهُ الْحَدِيدَ

Dimos a David un favor Nuestro: ¡Montañas! ¡Resonad acompañándole, y vosotros también, pájaros! (10:34) 

 

أَنِ اعْمَلْ سَابِغَاتٍ وَقَدِّرْ فِي السَّرْدِ وَاعْمَلُوا صَالِحًا إِنِّي بِمَا تَعْمَلُونَ بَصِيرٌ

Por él, hicimos blando el hierro. ¡Fabrica cotas de malla y mide bien la malla! ¡Obrad bien! Yo veo bien lo que hacéis.(11:34)

En el programa anterior, hablamos sobre el Siervo arrepentido,  es decir,  alguien que conversa mucho con Alá y llora por sus errores pasados. Además,  en la aleya 24 de la sura de Sad,  les explicamos que el Hazrat David dialogaba mucho con Dios y se arrepentía por sus pecados. Estas aleyas, narran una parte de la vida de aquel Hazrat y su hijo, es decir: el Hazrat Salomón.

Primeramente, dice que Dios concedió bendiciones especiales al Hazrat David; bendiciones espirituales y materiales de las que también se habla en la sura Las Hormigas. La primera bendición en las oraciones de aquel Hazrat era la compañía de creaciones divinas como montañas, animales y pájaros, de tal forma que cuando el Hazrat David hablaba con Alá, los objetos de su alrededor también le acompañaban y sus murmullos llenaban el ambiente. En las narraciones leemos que un día el gran profeta del Islam (saludos sean para él y sus descendientes), estaba hablando con Dios, y de repente unas piedras que tenía entre las manos comenzaron a murmurar, y sus murmullos fueron escuchados por los compañeros de aquel Hazrat.

La continuación de estas aleyas alude a una capacidad especial del Hazrat David y dice: nosotros blindamos el hierro para que aquel Hazrat fabrique la malla y pueda protegerse a sí mismo y a sus compañeros del peligro de los enemigos. Aparentemente, antes de David, los combatientes utilizaban láminas de hierro como escudo para protegerse de las flechas, lanzas y espadas de los enemigos estos  eran muy pesados y molestos. Pero, gracias a Alá, David pudo reducir el espesor del hierro al igual que los hilados de filamentos y después, tejer una malla en forma de túnica con este material para que los combatientes las usaran y se protegieran del peligro de las espadas de los enemigos.

Al final, en estas aleyas,  en palabras dirigidas al Hazrat David y su pueblo Dios les dice que cuando utilizaran estos instrumentos, los emplearan de forma correcta ya que Él estaba bien informado de todo.

De estas aleyas aprendemos que: 

Primero, quienes se arrepienten de sus pecados pasados, gozan de las bendiciones divinas especiales. 

Segundo, todos los seres vivos en el mundo tanto plantas como animales, tienen inteligencia y obedecen a Alá. 

Tercero, Dios enfatiza usar las minas subterráneas y  las fuentes existentes de la tierra para el fortalecimiento de los intereses del ser humano. 

Y cuarto, la industria tiene que ir junto con la atención y la cualidad y debe ser usada en dirección de los intereses del hombre.

Ahora escuchamos las aleyas 12 y 13 de la sura de Los Saba: 

وَلِسُلَيْمَانَ الرِّيحَ غُدُوُّهَا شَهْرٌ وَرَوَاحُهَا شَهْرٌ وَأَسَلْنَا لَهُ عَيْنَ الْقِطْرِ وَمِنَ الْجِنِّ مَنْ يَعْمَلُ بَيْنَ يَدَيْهِ بِإِذْنِ رَبِّهِ وَمَنْ يَزِغْ مِنْهُمْ عَنْ أَمْرِنَا نُذِقْهُ مِنْ عَذَابِ السَّعِيرِ 

 

A Salomón el viento, que por la mañana hacía el camino de un mes y por la tarde de otro mes. Hicimos manar para él la fuente de bronce fundido. De los genios, algunos trabajaban a su servicio, con permiso de su Señor. Al que hubiera desobedecido Nuestras órdenes, le habríamos hecho gustar el castigo del fuego de la gehena. (12:34)

 

يَعْمَلُونَ لَهُ مَا يَشَاءُ مِنْ مَحَارِيبَ وَتَمَاثِيلَ وَجِفَانٍ كَالْجَوَابِ وَقُدُورٍ رَاسِيَاتٍ اعْمَلُوا آلَ دَاوُودَ شُكْرًا وَقَلِيلٌ مِنْ عِبَادِيَ الشَّكُورُ 

Le hacían todo lo que él quería: palacios, estatuas, calderos grandes como cisternas, firmes marmitas, ¡Familiares de David, sed agradecidos! Pero pocos de Mis siervos son muy agradecidos. (13:34)

Después de que muy brevemente aludimos a las bendiciones divinas dadas al Hazrat David, aquí les explicamos tres bendiciones de Alá a su hijo, Salomón: la primera fue su alcance a una nave aérea con funciones semejantes al que actualmente realizan los aerostatos. Después de que este vehículo se levantaba de la tierra, el viento orientaba a Salomón a cualquier lugar que quería. A través de esta nave, recorría por unas horas una distancia que en aquel tiempo duraría en recorrerse un mes y por la tarde regresaba a su casa.

La segunda bendición especial fue la fusión del cobre. Para la construcción de todo tipo de instrumentos requeridos por el Hazrat Salomón como calderos grandes y pequeños,  marmitas firmes y potables, se utilizó el hierro así como el cobre que también se fusionó  en el tiempo del Hazrat Salomón.

Y la tercera bendición divina fue que el Hazrat Salomón y su gobierno tuvo a su servicio a genios,  quienes realizaban los trabajos duros y pesados por su orden y en caso de cometer cualquier error eran castigados seriamente.

En relación con la segunda bendición, es completamente claro que en la actualidad el ser humano ha podido fundir el cobre pero,  la primera y tercera bendición son casos que aún son desconocidos para el ser humano,  y hay personas que los consideran fantasías. Pero, los creyentes  que creen en las fuerzas y elementos no materiales e invisibles, aceptan que, además de los materiales conocidos, existen elementos materiales y no materiales desconocidos en este mundo que fueron dados a conocer a algunos profetas divinos por voluntad de Alá.

De estas aleyas aprendemos que: 

Primero,  los profetas divinos tienen el poder de intervenir en los asuntos creativos. 

Segundo,  el ser humano es capaz de poner a los genios a su servicio pero, este asunto no ha sido recomendado,  excepto algunos casos ordenados por Dios. 

Tercero, construir objetos industriales y artísticos y gozar de las minas y los metales, han sido algunas de las enseñanzas divinas a algunos de los profetas a fin de propiciar el terreno para el progreso y desarrollo del ser humano. 

Y cuarto, la fusión del cobre y la industria de la fundición tienen una larga antecedencia. La podemos ver en el periodo del Hazrat Salomón ya que en su época, fabricaban calderos grandes y pequeños del cobre fundido.

Queridos oyentes, finalizado el tiempo de nuestro programa de hoy, nos despedimos de todos ustedes hasta una nueva emisión y esperamos sus opiniones y propuestas al respecto.