Ago 20, 2017 04:08 UTC

En nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo, bienvenidos a nuestro programa semanal "Camino hacia la Luz", en el cual les presentamos una explicación fluida y fácil de entender la aleyas del Sagrado Corán.

Primero escucharán las aleyas 34 y 35 de la sura de Los Saba:
 
وَمَا أَرْسَلْنَا فِي قَرْيَةٍ مِنْ نَذِيرٍ إِلَّا قَالَ مُتْرَفُوهَا إِنَّا بِمَا أُرْسِلْتُمْ بِهِ كَافِرُونَ
 
 
"No hemos enviado monitor a una ciudad que no dijeran sus ricos: No creemos en vuestro mensaje. (34:34)

 

وَقَالُوا نَحْنُ أَكْثَرُ أَمْوَالًا وَأَوْلَادًا وَمَا نَحْنُ بِمُعَذَّبِينَ
Y que no dijeron: Nosotros tenemos más hacienda e hijos. No se nos castigará". (35:34)
 
 
En el programa anterior aludimos al diálogo de los opositores y ricos con los débiles y necesitados. Estas aleyas dicen: los ricos que gozan de muchas bendiciones divinas y se han sumergido en los placeres mundanos, piensan que son más poderosos que los demás y sus signos son la gran fortuna y su numerosa familia. Este grupo no prestaba atención a las palabras de los profetas ya que, normalmente los pobres y débiles se reunían alrededor de los profetas, y los ricos consideraban que no deben mantener relación con las personas débiles de la sociedad.
Ellos claramente declaraban que no estaban dispuestos a aceptar las palabras de los profetas ni actuar según los preceptos de los libros celestiales, en caso de que llegue el día de la Resurrección, Alá no nos castigará. Ya que Dios nos ama y por eso, nos ha dado mucha riqueza e hijos.
De estas aleyas aprendemos que:
1.- Algunas veces la riqueza y el poder enceguecen los ojos de una persona que sin ningún motivo lógico, rechaza las enseñanzas de los profetas e ignora lo justo.
2.-  Tener mucha riqueza e hijos, no es índice de acercamiento a Dios, sino que tener mucha bendición, trae responsabilidad a la persona.
3.- Si la búsqueda del bienestar conduce al orgullo, esto provoca que el pueblo se oponga a lo justo.
4.- El bienestar en el mundo no es índice del bienestar y la tranquilidad en el otro mundo. Son muchas personas ricas en este mundo que transcurren sus vidas con los placeres mundanos y en el otro mundo sufren el castigo divino.
 
Ahora escucharemos la aleya 36 de la sura de Los Saba:
 
قُلْ إِنَّ رَبِّي يَبْسُطُ الرِّزْقَ لِمَنْ يَشَاءُ وَيَقْدِرُ وَلَكِنَّ أَكْثَرَ النَّاسِ لَا يَعْلَمُونَ

 

Di, mi Señor dispensa el sustento a quien Él quiere: a unos con largueza, a otros con mesura. Pero la mayoría de los hombres no saben. (36:34)
 
Esta aleya a continuación de la anterior dice: los ricos consideran que el bienestar en este mundo es signo de la bendición divina y su bienestar y tranquilidad en el otro mundo, y prosigue: el sustento continúo o su mesura, no es signo del regalo o el castigo divino y no significa que alguien que tiene una mayor riqueza, es amado por el Señor del universo y quien se enfrenta con la pobreza, es rechazado por Alá.
Estas diferencias entre los seres vivos se basan en una justicia establecida por el Creador del sistema del mundo y no tiene ninguna relación con la bendición o castigo divino. Mientras tanto, la mayoría de la gente no toma atención en este asunto y según su creencia, tienen reflexiones incorrectas.
De esta aleya aprendemos que:
1.- Tener o no tener riqueza, depende de la voluntad divina y no tiene ninguna relación con la gracia o el castigo de Alá.
2.- Una de las tareas de los profetas, la reforma de la sospecha y conceptos erróneos de la gente ante Dios. Por ejemplo, no suponga que las bendiciones y el abundante bienestar son siempre signos de la gracia de Dios.
3.- Si alguien tiene mucha riqueza e hijos, es una bendición de Dios y no tiene ninguna relación con el regalo o el castigo divino.
 
Ahora escucharán la aleya 37 de la sura de Los Saba:
 
وَمَا أَمْوَالُكُمْ وَلَا أَوْلَادُكُمْ بِالَّتِي تُقَرِّبُكُمْ عِنْدَنَا زُلْفَى إِلَّا مَنْ آمَنَ وَعَمِلَ صَالِحًا فَأُولَئِكَ لَهُمْ جَزَاءُ الضِّعْفِ بِمَا عَمِلُوا وَهُمْ فِي الْغُرُفَاتِ آمِنُونَ
 
"Ni vuestra hacienda ni vuestros hijos podrán acercaros bien a Nosotros. Sólo quienes crean y obren bien, recibirán una retribución doble por sus obras y morarán seguros en las cámaras altas". (37:34)
 
 
Son muchas personas poderosas, ricas e influyentes que usan las bendiciones divinas en mejores caminos y se dedican a ser bondadosos y servir a los necesitados; por eso, en el otro mundo, estas personas gozarán de la bendición divina. Al contrario, muchas personas ricas y orgullosas en este mundo, sufrirán su castigo en el otro mundo.
Según la aleya 15 de la sura del Engaño Mutuo, todas las bendiciones divinas entre ellas, los bienes y los hijos son la prueba divina. En esta aleya leemos: Vuestra hacienda y vuestros hijos no son más que tentación, mientras que Alá tiene junto a Sí una magnífica recompensa.
La continuación de la aleya considera que el criterio de Dios para una buena persona, es la fe y el buen acto y dice: En lugar de prestar atención a la casa y el coche y las vidas de los individuos, considere sus acciones. Si sus acciones son buenas y trabajan para Dios, son prósperas, ya sean ricas o pobres. Pero si están infectados con blasfemias o con cosas feas, no serán felices en el mundo ni en el otro, ya sean ricos o pobres. 
De esta aleya aprendemos que:
1.- Muchas personas consideran la propiedad y los hijos como un signo de prosperidad, mientras que a los ojos de Dios, la fe y las buenas acciones son la causa de la felicidad y la salvación humana.
2.- No es importante tener hijos y bienes, sino cómo usarlas. Si estas posibilidades se utilizan en la dirección correcta y su uso está en línea con la fe y la acción, entonces es un medio de desarrollo humano y la perfección.
3.- Los castigos divinos son proporcionales a los delitos y delitos humanos, pero las recompensas divinas se basan en la gracia de Dios y son varias veces las buenas y dignas acciones del hombre.
Queridos oyentes, finalizado el tiempo de nuestro programa de hoy, nos despedimos de todos ustedes hasta una nueva emisión y esperamos sus opiniones y propuestas al respecto.