Dic 10, 2017 04:36 UTC

En el nombre de Dios. La misericordia de Dios llene sus espíritus y la del profeta Mohamad (saludos sean para él y sus descendientes). Estimados amigos les invitamos a que nos acompañen para que podamos aprovechar la luz del Corán, un libro divino, guía eterna, que junto a las palabras del gran profeta del Islam, nos ayuda a seguir por el mejor camino.

Comenzamos el programa escuchando las aleyas 22 y 23 de la sura del Creador:

وَمَا يَسْتَوِي الْأَحْيَاءُ وَلَا الْأَمْوَاتُ إِنَّ اللَّهَ يُسْمِعُ مَنْ يَشَاءُ وَمَا أَنْتَ بِمُسْمِعٍ مَنْ فِي الْقُبُورِ

 

No son iguales los vivos y los muertos. Alá hace que oiga quien Él quiere. Tú no puedes hacer que quienes estén en las sepulturas oigan. (22:35)

 

 

إِنْ أَنْتَ إِلَّا نَذِيرٌ 

 

Tú no eres sino un monitor. (23:35)

 

A continuación de las aleyas anteriores del programa anterior, estas aleyas comparan a los incrédulos con los muertos y a los creyentes con los vivos y dicen: los corazones de los opositores son igual que los muertos que no ven ni oyen. La incredulidad es igual que un obstáculo ante los corazones de las personas, no les permite que vean ni oigan la verdad. De hecho, quienes pueden oír el mensaje divino sus corazones se han preparado para oír lo justo y aceptarlo. Pero, si el corazón no se ha preparado para la aceptación de lo justo, las orejas tampoco se preparan para oírlo. Es igual cuando ustedes están estudiando y la televisión también está encendida. Si ustedes no atienden los programas de la televisión, no entenderán que es lo que habla su locutor, aunque, hayan oído todas sus palabras; ya que no tienen la intención de escucharlas. Los incrédulos también escuchan las palabras justas, pero no tienen la intención de oír ni aceptarlas, parece que no las han oído y entendido para nada.

La continuación de las aleyas en palabras dirigidas al profeta del Islam (saludos sean para él y sus descendientes) dice: tu misión es advertir y vigilar al pueblo, los que atiendan estas advertencias que tengan sus orejas abiertas no que sean igual que los muertos: sordos y ciegos. Si tus palabras son muy lógicas y claras, cuando alguien no quiera oír ni entenderlas, estas palabras no tendrán ninguna influencia en él.

De estas aleyas aprendemos que:

1.- La fe provoca la vida y el crecimiento de la persona y la sociedad, la oposición conlleva la muerte y caída de la persona y la sociedad.

2.- La propagación de la religión e invitar al pueblo hacia el monoteísmo, es algo necesario, pero si el pueblo no tiene la disposición necesaria al respecto, no hay que esperar que ellos reciban influencia de ello y acepten lo justo.

3.- La incredulidad de la gente no debe crear la desesperanza, decepción y duda en nosotros en el camino recto de Dios.

 

Ahora escucharemos la aleya 24 de la sura del Creador:

 

إِنَّا أَرْسَلْنَاكَ بِالْحَقِّ بَشِيرًا وَنَذِيرًا وَإِنْ مِنْ أُمَّةٍ إِلَّا خَلَا فِيهَا نَذِيرٌ 

 

Te hemos enviado con la Verdad como nuncio de buenas nuevas y como monitor. No hay comunidad por la que no haya pasado un monitor. (24:35)

 

A continuación de las aleyas anteriores sobre los creyentes e incrédulos, esta aleya alude a la misión principal de los profetas y dice: la orientación del pueblo con base en lo justo, dar buenas nuevas a los creyentes y advertir a los incrédulos ha sido el deber de todos los enviados de Dios. Ellos primeramente muestran el camino recto y después, al describir el castigo y regalo divino en este y otro mundo, animan al pueblo a realizar buenos actos y alejarse de las maldades. Los profetas además del dar las enseñanzas divinas, entrenan al pueblo y al igual que unos maestros pacientes y compasivos, utilizan unas palancas como ánimo y reprimenda ante ellos.

De ahí que la mayoría de los próximos del profeta eran personas impertinentes, egoístas y fanáticas, la aleya anterior y la continuación de ésta, tienen un mayor énfasis en el método de la orientación del profeta y dice: Dios para alejar al pueblo de los pensamientos y comportamientos desviados, siempre ha dado misión a sus profetas y enviados para que adviertan al pueblo sobre las consecuencias de sus maldades y les asuste su destino malo.

De esta aleya aprendemos que:

1.- Asustar y animar son útiles cuando vienen juntos. Cada uno sin el otro, está incompleto y provoca defecto en el crecimiento espiritual de las personas.

2.- Aquella sociedad en la que exista la negligencia y oposición, necesita más que cualquier otra cosa la recomendación y advertencia. Y

3.- Dios nunca elimina a todos sus enviados en la tierra y siempre tiene un misionero en la tierra para enviar el mensaje divino al pueblo.

 

Ahora escuchemos las aleyas 25 y 26 de la sura del Creador:

 

وَإِنْ يُكَذِّبُوكَ فَقَدْ كَذَّبَ الَّذِينَ مِنْ قَبْلِهِمْ جَاءَتْهُمْ رُسُلُهُمْ بِالْبَيِّنَاتِ وَبِالزُّبُرِ وَبِالْكِتَابِ الْمُنِيرِ

 

Y si te desmienten, también sus antecesores desmintieron. Sus enviados vinieron a ellos con las pruebas claras, con las Escrituras y con la Escritura luminosa. (25:35)

 

ثُمَّ أَخَذْتُ الَّذِينَ كَفَرُوا فَكَيْفَ كَانَ نَكِيرِ 

 

Luego, sorprendí a los infieles y ¡cuál no fue Mi reprobación! (26:35)

 

A continuación de las aleyas anteriores, estas aleyas en palabras dirigidas al profeta del Islam, dicen: si los incrédulos de la Meca no aceptan tu invitación y desmienten tu misión, no te preocupes y no te sorprendas. Ya que durante la historia, siempre existían muchas personas que por su ignorancia e incredulidad, resistían ante sus profetas aún con aquellos misioneros divinos que tanto milagro tenían como palabras lógicas y claras. Algunos de los profetas también tenían Libros celestiales y una Religión divina y explicaban los reglamentos y enseñanzas divinas para el pueblo. Mientras tanto, aquellas personas que por su impertinencia, resistieron ante la verdad, en este mismo mundo sufrieron el castigo divino para que su destino, sea una lección para los demás.

De estas aleyas aprendemos que:

1.- Los profetas tenían unas palabras justas y claras e invitaban al pueblo hacia Dios con base en la lógica y razón, no supersticiones.

2.- Rechazar lo justo después de entenderlo, propicia el terreno para el castigo divino.

3.- El castigo de Dios no se dedica al otro mundo. Algunas veces en este mismo mundo también aparece el castigo de Dios.