Feb 05, 2018 07:39 UTC

Pars Today-En el nombre de Dios, la misericordia de Dios llene sus espíritus y la del profeta Mohamad (saludos sean para él y sus descendientes). Estimados amigos les invitamos a que nos acompañen para que podamos aprovechar la luz del Corán, un libro divino, guía eterna, que junto a las palabras del gran profeta del Islam, nos ayuda a seguir por el mejor camino.

Comenzamos el programa escuchando las aleyas 5 y 6 de la sura de Ya Sin:

تَنْزِيلَ الْعَزِيزِ الرَّحِيمِ

 

… como Revelación del Poderoso, del Misericordioso,(5:36)

 

لِتُنْذِرَ قَوْمًا مَا أُنْذِرَ آبَاؤُهُمْ فَهُمْ غَافِلُونَ

 

para que adviertas a un pueblo cuyos antepasados no fueron advertidos y que, por eso, no se preocupa.(6:36)

 

A continuación de las aleyas previas que explicaban las enseñanzas religiosas, como la grandeza y firmeza de las aleyas coránicas, estas aleyas dicen: el Corán es la palabra de Alá, no la del profeta.

La continuación de las aleyas dice: Sin embargo, el objetivo al enviar el Corán fue hacer conscientes a las personas negligentes y despertar a los que estaban dormidos. Tenía la intención de recordarles los peligros que los habían rodeado, los pecados en los que estaban envueltos y el politeísmo y la inmoralidad, fueron contaminados por ellos. Unas realidades que se vinculan al destino del ser humano, y no tener ninguna información de estas verdades, provoca que la persona vea solamente este mundo terrenal y no observe lo que existe del otro mundo que en realidad, es el lugar de la vida eterna.

Además en unas palabras para explicar sobre la importancia de la misión del profeta del Islam en La Meca dice: antes de que se elija al Hazrat Mohamad, no habían elegido a ningún profeta de raza árabe en dicha región y ellos estaban privados de tener un profeta divino. Mientras tanto, con base en otras aleyas del Corán, siempre existían personas entre la gente que advertían a los demás, pero no eran profetas famosos; de forma que entre Jesucristo y el profeta del Islam, no existió ningún profeta divino entre el pueblo.

De estas aleyas aprendemos que:

1.- Dios tiene todas las facultades, tanto es amable y misericordioso como es poderoso y exigente.

2.- Advertir y asustar a que la gente se despierte del sueño de la negligencia, ha sido una de las tradiciones divinas y de los deberes principales de los profetas.

 

Ahora escucharemos la aleya 7 de la sura de Ya Sin:

لَقَدْ حَقَّ الْقَوْلُ عَلَى أَكْثَرِهِمْ فَهُمْ لَا يُؤْمِنُونَ

 

Se ha cumplido la sentencia contra la mayoría: no creen.(7:36)

 

A continuación de la aleya previa basada en que los profetas se eligen para que alejen al pueblo de la negligencia y desatención, esta aleya dice: la mayoría de pueblos no atienden las advertencias de los profetas y no cree. Es natural que estas personas se enfrenten con un duro castigo divino en el otro mundo.

Sin embargo, este castigo es para aquellos que han cesado todas sus líneas de comunicación con Alá y han roto todos los medios de relación. Les habían cerrado las puertas enteras de orientación y habían cometido el mayor grado de enemistad y obstinación. Sí, esas personas nunca creerán y no tendrán forma de regresar, porque han arruinado todos los puentes detrás de ellos.

El hecho es que el hombre será corregible y digno de ser guiado si no ha arruinado totalmente su naturaleza monoteísta con sus actos feos y contaminados, de lo contrario, una oscuridad absoluta dominará sobre su corazón y todas las puertas de la esperanza serán cerradas para él. Quienes se enfrentarán con el castigo divino serán quienes no se han arrepentido de sus actos hasta finales de su vida y no han retornado del camino incorrecto, incluso los líderes politeístas que con sus actos, han desviado del camino recto a la mayoría del pueblo.

Pero, si alguien antes de observar los signos de la muerte, se arrepienta de sus actos incorrectos anteriores y regrese hacia el Creador del mundo, se enfrentará con la bendición divina y Alá salvará a dicha persona del fuego del infierno.

De esta aleya aprendemos que:

1.- En relación con el caso de la religión, el número de personas no es importante. Si la mayoría de la gente del mundo deja la religión divina, esto no es motivo de la veracidad de lo que hacen. Los creyentes aunque su número sea menor, no tienen que dudar en la veracidad de sus actos ni deben arrepentirse.

2.- Desatender los asuntos vinculados al otro mundo, dirige a la persona hacia la oposición a lo justo.

 

Ahora escucharán las aleyas 8 y 9 de la sura de Ya Sin:

إِنَّا جَعَلْنَا فِي أَعْنَاقِهِمْ أَغْلَالًا فَهِيَ إِلَى الْأَذْقَانِ فَهُمْ مُقْمَحُونَ

 

Les hemos puesto al cuello argollas, hasta la barbilla, de tal modo que no pueden mover la cabeza.(8:36)

 

وَجَعَلْنَا مِنْ بَيْنِ أَيْدِيهِمْ سَدًّا وَمِنْ خَلْفِهِمْ سَدًّا فَأَغْشَيْنَاهُمْ فَهُمْ لَا يُبْصِرُونَ

Les hemos puesto una barrera por delante y otra por detrás, cubriéndoles de tal modo que no pueden ver. (9:36)

Estas aleyas explican el castigo que reciben los politeístas en este y otro mundo. El Corán para explicar el castigo contra ellos, recuerda la argolla puesta en el cuello de los pecadores en el otro mundo que incluso no les permitirá mover sus cabezas ni ver a su alrededor, que además de ser un castigo, se considera también un tipo de humillación.

Ellos en este mundo no estaban dispuestos a ver las realidades por delante y por detrás de sí mismos; de hecho, no veían a Alá que se considera el Creador del mundo ni aceptaban el otro mundo que es el fin de la vida de cada persona. Ellos en el otro mundo también  se centran así mismos y su desatención en ese mundo, se observa también en el otro mundo.  

La característica de la persona obstinada se ha ilustrado de manera muy exacta e interesante en esta sura. Las personas desleales negligentes no toman un ejemplo del pasado de los paganos, ni del milagro y el argumento que están frente a ellos. Es por eso que hay otra descripción acerca de estas personas en esta sura. Al implicar que se enfrentan a una barrera en su frente y una barrera atrás, la sura ilustra los obstáculos expresivos que tienen, y que están tan rodeados entre estas dos barreras que no pueden avanzar ni retroceder.

De estas aleyas aprendemos que:

1.- La argolla puesta en el cuello de los pecadores en el otro mundo en realidad, son unas argollas que los politeístas tenían puestas en sus manos y pies en este mundo. Ellos en este mundo pensaban que son libres pero, en realidad eran prisioneros de sus propias pasiones mundanas.

2.- Los politeístas solamente piensan en su vida mundana y gozar de los placeres efímeros del mundo. Cierran sus ojos ante el pasado y futuro del mundo; por eso, no ven la realidad. No solo no toman lección del pasado sino que, no piensan en su destino en el futuro.

 

Queridos amigos, finalizado el tiempo de nuestro programa de hoy, nos despedimos de todos ustedes hasta una nueva emisión y esperamos sus opiniones y propuestas al respecto.