Mar 27, 2018 08:04 UTC

Pars Today-La doctrina militar y defensiva de Irán en 1396 y su poderosa presencia en el sector de defensa

El derecho inherente de cada país independiente es disfrutar de una preparación necesaria en el sector de autodefensa y cubrir las necesidades en materia de seguridad. Basado en este derecho inherente, mejorar la seguridad y el poder de disuasión ante las amenazas, forma parte de los principios estratégicos e indiscutibles en la doctrina militar de la República Islámica de Irán.

En el año persa 1396, Irán tuvo un movimiento hacia adelante en lo defensivo. Los planes del país en este ámbito avanzaron en función de las políticas de defensa local y basándose en los programas ya aprobados. Mientras tanto, las autoridades militares no permitieron que el poder disuasivo de Irán se viera debilitado por las acusaciones vertidas por EE.UU. o se sometiera a presión.

Teóricamente, contar con la seguridad significa la falta de dependencia de las potencias mundiales y tener ciencia y espacialidad en la industria de defensa. Si un país no disfruta de este elemento, sufrirá daños en este plano. El apoyarse en las capacidades internas ha hecho de Irán una potencia disuasoria, de manera que ningún país se permite el lujo de poner en práctica sus amenazas verbales contra la nación persa.

En una reunión con los altos jefes castrenses, el Líder Supremo y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, se refirió a las interminables hostilidades de los enemigos contra el pueblo y la República Islámica, y consideró que para contrarrestarlas se debe resistir y fortalecer día a día los potenciales de las fuerzas armadas. Añadió que las mismas requieren de la mejor fuerza humana para poder preservar la invulnerabilidad de la nación ante los enemigos.

A su vez, el ministro iraní de Defensa, el general de brigada Amir Hatami, comentó que considerando las profundas hostilidades contra Irán, se ha creado cierto enfoque estratégico en el país, el cual le ha ayudado a obtener capacidades de defensa.

 Entretanto, en la República Islámica, por su apego a los principios morales y humanos y por sus creencias religiosas, está prohibida la producción o el uso de las armas de destrucción en masa, tales como las nucleares y las químicas.

 Irán nunca ha buscado desarrollar el armamento nuclear y no convencional, pero en función del tipo de las amenazas, eleva el nivel de su poder de defensa.

El instituto de investigación Hudson, en Washington D.C., ha declarado que el poder defensivo y disuasivo de Irán es el octavo entre las potencias emergentes del mundo.

Los ocho años de guerra de Irak contra Irán (1980-88), la creciente presencia militar de los extranjeros en la región y la venta de armas por miles de millones de dólares a los vecinos de Irán en el golfo Pérsico, demostraron que lo que busca EE.UU. en el área es desafiar la seguridad del país persa. También un análisis de los conflictos en Asia Occidental pone de manifiesto que EE.UU., ciertos países de la zona, así como el régimen israelí siguen tratando de sembrar inseguridad en esta parte del mundo, lo que hace imperativo contar con preparación defensiva y poder de disuasión militar.

El ministro iraní de Defensa, el general de brigada Amir Hatami, ha reiterado que la estrategia de los enemigos es socavar la autoridad nacional y el potencial de defensa de Irán, lo que Teherán nunca permitirá.

Es obvio que mientras ciertos países hablen con Irán con un leguaje amenazante, esta nación seguirá fortaleciendo su defensa poderosamente.

La política oficial es mantenerse alejado de tensión y de enfrentamiento militar, lo que significa que Teherán no busca agresión ni expansionismo, pero siempre ha enviado a los enemigos un mensaje: no sólo protege su seguridad, sino que también es capaz de enfrentarse con los que intenten sabotear la estabilidad y la seguridad colectiva en la región.

Basándose en los criterios defensivos y militares, la República Islámica goza de la requerida disuasión ante las amenazas, pero al mismo tiempo ha seguido seriamente dos objetivos: 1) Autosuficiencia en la industria de defensa, particularmente en el poder de misiles; 2) Capacitación y uso de fuerzas especialistas, así como el uso de mecanismos avanzados para acelerar el movimiento en este sentido.

Está claro que la República Islámica no pide permiso de nadie para reforzar su poder defensivo, ya que un Estado soberano siempre requiere de la capacidad de disuasión en cualesquiera condiciones, incluso  si impera la seguridad en la región que lo rodea.

Al respecto y en un discurso público, el Líder Supremo de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, se refirió a las constantes hostilidades de EE.UU. contra el país, señalando que el enemigo teme mucho que la nación persa se convierta en un país de peso y con creciente poderío político, defensivo y científico.

A su vez y en un discurso ante el Parlamento iraní, el presidente Hassan Rohani aseguró que “para defender a nuestro país, no dudamos en fabricar y almacenar armas que necesitemos y, en el tiempo oportuno, utilizarlas”.

En este sentido, se dieron pasos importantes en los campos de tecnologías de defensa aeroespacial, de misiles, de batallas navales y terrestres, así como en las guerras asimétricas.

Hoy por hoy, la República Islámica no vacilará en emplear equipamiento defensivo convencional y no se dejará influenciar por ninguna amenaza, embargo y presión. Y ahora en el sector balístico, ha avanzado tanto que puede producir misiles con cualquier alcance y con cualquier precisión que juzgue necesarios.

En esta relación, el jefe de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria iraní, el general Amir-Ali Hajizadeh, dijo que estos éxitos suponen un gran logro para la República Islámica y el pueblo de Irán y un clave factor disuasorio ante los enemigos y si un país pretende agredir a Irán, recibirá una respuesta que lo dejará arrepentido.    

Durante el desfile militar anual en abril pasado en Teherán, el presidente Rohani expresó que las fuerzas armadas y el poder defensivo de Irán siempre han estado al servicio de afianzar la paz. Añadió que la República Islámica no tiene preparado su poderío militar para invadir otro país, sino para defensa y disuasión ante los agresores.

 Tras subrayar que las armas de Irán son para defenderse por sí mismo y defender a los pueblos de la región ante la agresión de las grandes potencias y los terroristas, el mandatario persa dijo dirigiéndose a las potencias hegemónicas: lo quieran o no, defenderemos a los pueblos oprimidos de Yemen, Siria y Palestina;  lo quieran o no, fortaleceremos nuestra fuerza defensiva y militar, incluidos nuestros misiles, hasta el grado que consideremos necesario para la disuasión.